DICCIONARIO MÉDICO
Fosfatasa ácida
La fosfatasa ácida (EC 3.1.3.2) es un conjunto de enzimas hidrolasas que catalizan la hidrólisis de monoésteres del ácido fosfórico a un pH óptimo comprendido entre 4 y 5. Se almacena en los lisosomas de la célula y ejerce su actividad cuando estas vesículas se fusionan con los endosomas, cuyo interior mantiene un medio ácido. El término «fosfatasa ácida» designa no a una sola proteína, sino a una familia de isoenzimas ampliamente repartidas por el organismo. Están presentes en eritrocitos, plaquetas, leucocitos, bazo, hígado, riñón, osteoclastos y en los epitelios glandulares de la próstata, la mama, el estómago y el colon. A pesar de compartir la misma reacción catalítica (liberar un fosfato inorgánico a partir de un éster fosfórico en medio ácido), estas isoenzimas difieren entre sí en peso molecular, composición de aminoácidos y sensibilidad a ciertos inhibidores. Mediante electroforesis se han separado al menos cinco isoenzimas circulantes. Cada una procede de un tejido predominante, lo que permitió durante décadas emplearlas como indicadores indirectos de la actividad de esos tejidos en situaciones normales y patológicas. En 1935, los bioquímicos alemanes Kutscher y Wolbergs descubrieron que el tejido prostático contenía una concentración particularmente alta de fosfatasa con actividad óptima a pH 5. Pocos años después, Alexander Gutman y Ethel Gutman, del Hospital Mount Sinai de Nueva York, observaron que esa misma isoenzima aparecía en las metástasis óseas de los carcinomas de próstata. Su siguiente paso fue analizar suero de pacientes con adenocarcinoma prostático y compararlo con suero de individuos sanos. El resultado, publicado en 1938, constituyó la primera prueba sanguínea para detectar carcinoma prostático. Durante medio siglo, la determinación de fosfatasa ácida prostática (PAP, isoenzima 2) fue la principal herramienta bioquímica disponible para ese fin. Se trata de una glicoproteína de aproximadamente 100 kDa compuesta por dos subunidades idénticas de 50 kDa, y su síntesis depende de los andrógenos. La introducción del antígeno prostático específico (PSA) en la práctica clínica desplazó a la PAP como marcador de primera línea, al ofrecer mayor sensibilidad y especificidad. La fosfatasa ácida prostática no ha desaparecido del todo del repertorio analítico, pero su protagonismo es ya residual. Cuando se expone la fosfatasa ácida sérica a L(+)-tartrato, la mayoría de las isoenzimas pierden su actividad. La fracción que resiste ese tratamiento recibe el nombre de fosfatasa ácida tartrato-resistente (TRAP, del inglés tartrate-resistant acid phosphatase) y procede principalmente de los osteoclastos, las células encargadas de la resorción ósea. Se conocen dos subtipos: TRAP 5a, que contiene ácido siálico y parece producida por macrófagos activados, y TRAP 5b, carente de ácido siálico y específica de osteoclastos. La TRAP 5b se ha consolidado como uno de los marcadores más fiables de la resorción ósea, entre otras razones porque su concentración sérica no se ve influida por la función renal, a diferencia de otros marcadores que se aclaran por vía renal y pueden acumularse artificialmente cuando el filtrado glomerular desciende. Desde el punto de vista bioquímico, la TRAP pertenece a la familia de metalohidrolasas binucleares. Su centro activo alberga un par de iones metálicos (Fe³⁺ y Zn²⁺ en la forma mamífera) y solo resulta catalíticamente activa cuando el hierro se mantiene en estado redox adecuado, lo que le confiere un característico color púrpura que ha dado lugar a la denominación alternativa de «fosfatasa ácida púrpura». Porque su actividad catalítica alcanza el máximo en un entorno con pH entre 4 y 5, es decir, en medio ácido. En la célula, ese medio lo proporcionan los lisosomas y los endosomas, orgánulos cuyo interior se acidifica activamente mediante bombas de protones. Su utilidad como marcador de primera línea para el carcinoma prostático ha quedado desplazada por el PSA y, más recientemente, por marcadores genéticos como el PCA3. No obstante, la determinación de PAP conserva cierto valor como complemento cuando se sospecha enfermedad metastásica avanzada. Su resistencia a la inhibición por L(+)-tartrato. Mientras que las isoenzimas prostática, hepática y eritrocitaria pierden actividad al exponerse a ese compuesto, la TRAP la conserva. Esa propiedad la convierte en una herramienta selectiva para evaluar la actividad de los osteoclastos.Qué es la fosfatasa ácida
La isoenzima prostática y su contexto histórico
Fosfatasa ácida resistente al tartrato (TRAP)
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama «ácida»?
¿La fosfatasa ácida prostática sigue siendo útil en medicina?
¿Qué distingue a la TRAP de las demás fosfatasas ácidas?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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