DICCIONARIO MÉDICO
Fatigabilidad
Fatigabilidad es la tendencia anormal a perder fuerza muscular con la repetición de un movimiento o el mantenimiento de una postura. Se considera un signo clínico relevante en enfermedades de la unión neuromuscular, como la miastenia gravis. El término se forma a partir de fatiga (del latín fatigare, "agotar") con el sufijo -bilidad, que indica capacidad o propensión. Mientras que la fatiga designa el cansancio que sigue a un esfuerzo y cede con el reposo, la fatigabilidad señala una predisposición del músculo a debilitarse de forma desproporcionada o precoz. En la exploración clínica, la fatigabilidad se pone de manifiesto cuando se pide al paciente que repita un movimiento o sostenga una posición durante un tiempo definido: la fuerza inicial puede ser normal, pero decae de forma progresiva y medible. El reposo breve permite una recuperación parcial o completa, rasgo que la distingue de la debilidad fija de las neuropatías o las miopatías estructurales. La fatigabilidad es el dato semiológico más característico de la miastenia gravis. En esta enfermedad, anticuerpos dirigidos contra los receptores de acetilcolina de la placa motora reducen el número de receptores funcionales. Cada descarga nerviosa sucesiva libera una cantidad de neurotransmisor que encuentra progresivamente menos receptores disponibles, de modo que la respuesta contráctil disminuye con cada repetición del estímulo. Esa caída progresiva se registra en la electromiografía como un decremento del potencial de acción compuesto durante la estimulación repetitiva, una prueba que constituye uno de los pilares diagnósticos de los trastornos de la transmisión neuromuscular. Clínicamente, el paciente nota que la visión se vuelve doble al leer un rato, que los párpados caen conforme avanza el día o que la masticación se debilita hacia el final de la comida. Toda persona sana experimenta fatiga física después de un esfuerzo proporcionado; eso no es fatigabilidad en el sentido clínico. La frontera se cruza cuando la pérdida de fuerza resulta desproporcionada respecto al esfuerzo realizado. Un corredor que nota las piernas pesadas tras quince kilómetros está fatigado; un paciente al que se le cierran los ojos después de leer tres páginas presenta fatigabilidad. Tampoco debe equipararse con la astenia. La persona asténica refiere falta de vigor ya en reposo, sin necesidad de esfuerzo previo, y su debilidad no fluctúa de la misma manera con la actividad y el descanso. No. Es el signo más representativo de la miastenia, pero también puede aparecer en el síndrome de Lambert-Eaton, en algunas miopatías metabólicas y en síndromes miasténicos congénitos. El patrón y la distribución muscular de la fatigabilidad orientan el diagnóstico diferencial. Existen maniobras sencillas. Para la musculatura ocular, se pide al paciente que mantenga la mirada hacia arriba durante un minuto y se observa si el párpado desciende (fatigabilidad palpebral). En los miembros, basta con solicitar varias contracciones consecutivas contra resistencia y comparar la fuerza del último intento con la del primero. Sí. En la miastenia gravis, la aplicación de hielo sobre el párpado ptósico mejora transitoriamente la apertura palpebral, porque el frío enlentece la degradación de la acetilcolina en la hendidura sináptica y prolonga su acción sobre los escasos receptores disponibles. Es un test de cabecera que aprovecha, precisamente, el carácter fluctuante de la fatigabilidad miasténica.Qué es la fatigabilidad
Significado clínico en la unión neuromuscular
Diferencia con la fatiga fisiológica
Preguntas frecuentes
¿Solo se ve fatigabilidad en la miastenia gravis?
¿Cómo se explora en la consulta?
¿La prueba del hielo tiene relación con la fatigabilidad?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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