DICCIONARIO MÉDICO
Factor de activación de plaquetas
El factor de activación de plaquetas (PAF) es un mediador lipídico de naturaleza fosfolipídica con potentes efectos proinflamatorios, implicado en la agregación plaquetaria, las reacciones alérgicas, la anafilaxia y diversos procesos inflamatorios. El PAF (del inglés platelet-activating factor) es un fosfolípido de señalización que el organismo produce en cantidades muy pequeñas de forma continua y cuya síntesis se multiplica bruscamente cuando se activan las células del sistema inmunitario. Su denominación química completa es 1-O-alquil-2-acetil-sn-glicero-3-fosfocolina, lo que lo sitúa en la familia de los éter-fosfolípidos, un grupo de lípidos de membrana que comparten un enlace éter en la posición sn-1 del esqueleto de glicerol. Lo que confiere al PAF su actividad biológica es la combinación de tres rasgos estructurales: la cadena alquílica larga en la posición sn-1 (habitualmente de 16 o 18 carbonos), un grupo acetilo corto en la posición sn-2 y la cabeza polar de fosfocolina en la posición sn-3. El grupo acetilo, por su brevedad, aumenta la solubilidad de la molécula respecto de los fosfolípidos de membrana convencionales y le permite actuar como mensajero intercelular en la fase acuosa del plasma. En 1966, Barbaro y Zvaifler describieron una sustancia liberada por basófilos sensibilizados que inducía la liberación de histamina desde las plaquetas de conejo. Cuatro años después, Philip Henson observó un «factor soluble» leucocitario capaz de activar plaquetas, pero fue el inmunólogo francés Jacques Benveniste quien, en 1972, acuñó formalmente el término platelet-activating factor al publicar su trabajo junto con Henson y Cochrane en el Journal of Experimental Medicine. La identidad química del PAF permaneció sin resolver durante casi una década. En 1979, Constantinos Demopoulos, Pinckard y Hanahan determinaron que se trataba de un éter fosfolipídico acetilado, y no de una proteína como se había supuesto inicialmente. Ese hallazgo supuso un cambio de paradigma: fue el primer fosfolípido al que se reconoció una función de señalización intercelular, en una época en que esa capacidad se atribuía casi en exclusiva a péptidos y aminas. El PAF se sintetiza por dos vías. La vía de remodelación, la más relevante en contextos inflamatorios, parte de un fosfolípido de membrana que la fosfolipasa A2 transforma en liso-PAF mediante la retirada de un ácido graso de la posición sn-2; una acetiltransferasa acetila a continuación esa posición y genera el PAF activo. La vía de novo opera de forma constitutiva y produce las cantidades basales de PAF que participan en funciones fisiológicas. La degradación corre a cargo de la PAF-acetilhidrolasa (PAF-AH), una enzima plasmática también conocida como lipoproteín-fosfolipasa A2 (Lp-PLA2). Esta enzima hidroliza el grupo acetilo de la posición sn-2 y devuelve la molécula al estado de liso-PAF, biológicamente inactivo. La vida media del PAF es muy corta, entre 3 y 13 minutos, lo que limita su acción a las inmediaciones de las células que lo producen. El PAF ejerce sus efectos al unirse a un receptor específico de membrana, el PAFR, acoplado a proteínas G y expresado en plaquetas, neutrófilos, monocitos, macrófagos y células endoteliales. La activación del receptor desencadena cascadas intracelulares que implican fosfolipasa C, protein-cinasa C y elevación del calcio citosólico. Los efectos del PAF son múltiples y dependen del tipo celular y del contexto. En las plaquetas provoca cambio de forma, agregación y degranulación. Sobre el endotelio vascular incrementa la permeabilidad y facilita la adhesión de los leucocitos circulantes. En los neutrófilos estimula la quimiotaxis, la producción de radicales libres de oxígeno y la liberación de enzimas lisosomales. A nivel sistémico, concentraciones elevadas de PAF producen hipotensión, broncoconstricción y, si la liberación es masiva, shock anafiláctico. Esa potencia es notable. Concentraciones de 10⁻¹² a 10⁻¹⁰ mol/L bastan para desencadenar la agregación plaquetaria, un umbral extraordinariamente bajo si se compara con el de otros mediadores lipídicos como los leucotrienos o las prostaglandinas. No. Pese a lo que sugiere su nombre, el PAF actúa sobre leucocitos, células endoteliales, músculo liso bronquial y otros tejidos. Fue bautizado así porque el primer efecto observado fue la agregación plaquetaria, pero hoy se sabe que su papel en la inflamación y la alergia es al menos igual de relevante. En la anafilaxia, la degranulación masiva de mastocitos y basófilos libera PAF junto con histamina y otros mediadores. El PAF contribuye a la caída de la presión arterial, la broncoconstricción y el aumento de la permeabilidad vascular que caracterizan el cuadro. Estudios en pacientes han mostrado que los niveles plasmáticos de PAF se correlacionan con la gravedad del episodio anafiláctico. Se han desarrollado antagonistas selectivos del receptor del PAF (como el BN 52021, derivado del árbol Ginkgo biloba), pero ninguno ha alcanzado un uso clínico amplio como agente único. La rupatadina, un antihistamínico de segunda generación, combina actividad anti-H1 con efecto antagonista del PAF y se emplea en rinitis alérgica y urticaria.Qué es el factor de activación de plaquetas
Descubrimiento e historia
Síntesis y degradación
Mecanismo de acción y efectos biológicos
Preguntas frecuentes
¿El PAF solo actúa sobre las plaquetas?
¿Qué relación tiene con la anafilaxia?
¿Existen fármacos que bloqueen el PAF?
Referencias
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