DICCIONARIO MÉDICO
Facoesclerosis
La facoesclerosis es el endurecimiento y la pérdida de elasticidad progresiva del cristalino asociados al envejecimiento, que puede evolucionar hacia una catarata nuclear si la opacidad resultante compromete la visión. La facoesclerosis —también denominada esclerosis nuclear del cristalino— es un proceso degenerativo fisiológico por el cual el núcleo del cristalino se vuelve progresivamente más denso, rígido y amarillento. A medida que el ojo envejece, se producen nuevas fibras cristalinianas en la periferia del cristalino (corteza) que desplazan las fibras más antiguas hacia el centro. Esta compactación hace que el núcleo aumente su densidad y pierda la flexibilidad necesaria para el enfoque a distintas distancias. Desde el punto de vista bioquímico, las proteínas cristalinas que componen el cristalino experimentan modificaciones oxidativas y de agregación con el paso del tiempo. Las proteínas solubles se convierten progresivamente en proteínas insolubles que se agrupan en agregados, lo que provoca una dispersión anómala de la luz y una disminución de la transparencia del cristalino. Además, se acumulan pigmentos cromóforos que otorgan al núcleo su característica coloración amarillenta y, en fases avanzadas, parduzca. Es importante distinguir la facoesclerosis de la catarata. Mientras que la facoesclerosis hace referencia al endurecimiento y al cambio de coloración del cristalino, el término catarata nuclear se reserva para el estadio en el que la opacificación es suficiente para causar una pérdida visual clínicamente significativa. Ambos procesos forman parte de un mismo continuo patológico: la facoesclerosis puede considerarse la fase temprana de lo que, si progresa, terminará constituyendo una catarata nuclear. La causa principal de la facoesclerosis es el envejecimiento natural del cristalino. Se trata de un proceso universal que puede comenzar a manifestarse a partir de los 40 años, aunque sus efectos clínicos suelen apreciarse de forma más evidente a partir de los 60 o 70 años. Los estudios epidemiológicos indican que la prevalencia de la esclerosis nuclear es muy elevada en la población de edad avanzada: según datos del estudio AREDS (Age-Related Eye Disease Study), aproximadamente el 40 % de las personas mayores de 75 años presentan algún grado de catarata nuclear en al menos un ojo. Además de la edad, existen varios factores de riesgo que pueden acelerar el proceso de esclerosis del cristalino: La facoesclerosis en sus fases iniciales puede ser completamente asintomática y detectarse únicamente durante una exploración oftalmológica rutinaria. A medida que avanza el endurecimiento y la opacificación del cristalino, pueden aparecer distintas manifestaciones visuales: La progresión de los síntomas es habitualmente lenta y gradual, extendiéndose durante años o incluso décadas. La velocidad de evolución varía enormemente de una persona a otra y no siempre se puede predecir con exactitud. La facoesclerosis se diagnostica mediante una exploración oftalmológica estándar. El especialista utilizará diversas pruebas para valorar el grado de esclerosis y su repercusión visual: La clasificación de la esclerosis nuclear se realiza habitualmente utilizando escalas estandarizadas que gradúan la opacidad de 1 a 4 según su intensidad: el grado 1 corresponde a una esclerosis incipiente con mínima coloración, mientras que el grado 4 indica un cristalino completamente opaco y parduzco (catarata nuclear madura). El abordaje terapéutico de la facoesclerosis depende de la fase evolutiva y de la repercusión que tenga sobre la calidad visual del paciente. La esclerosis nuclear en estadios tempranos no requiere tratamiento quirúrgico. Las medidas que el oftalmólogo puede recomendar incluyen: Cuando la esclerosis nuclear progresa hasta constituir una catarata que afecta significativamente a las actividades cotidianas, el tratamiento definitivo es la cirugía. La técnica más empleada es la facoemulsificación, que consiste en la extracción del cristalino opacificado mediante ultrasonidos y su sustitución por una lente intraocular artificial. Se trata de una de las intervenciones quirúrgicas más frecuentes y con mayor tasa de éxito en oftalmología. El momento adecuado para la cirugía lo determinará el especialista en función del grado de afectación visual, las necesidades del paciente y la presencia de otras condiciones oculares. No existe un medicamento que detenga o revierta la facoesclerosis una vez establecida. Dado que la facoesclerosis es en gran medida un proceso inherente al envejecimiento, no es posible prevenirla por completo. Sin embargo, determinadas medidas pueden contribuir a retrasar su progresión y a minimizar su impacto sobre la salud visual: La facoesclerosis y la presbicia son dos manifestaciones distintas del envejecimiento del cristalino que frecuentemente coexisten. La presbicia (también llamada vista cansada) se produce por la pérdida de la capacidad de acomodación del cristalino, es decir, su capacidad para cambiar de forma y enfocar objetos cercanos. Este fenómeno comienza a manifestarse habitualmente entre los 40 y los 45 años y progresa de forma gradual. La facoesclerosis contribuye a la presbicia al hacer que el núcleo del cristalino sea menos deformable. Cuando el músculo ciliar se contrae para enfocar de cerca, el cristalino endurecido responde con menor eficacia, dificultando la visión próxima. En este sentido, la facoesclerosis es uno de los mecanismos que subyacen al desarrollo de la presbicia, junto con otros cambios en la cápsula y las fibras zonulares del cristalino. Un fenómeno paradójico que puede observarse en algunas personas con facoesclerosis avanzada es la denominada "segunda visión" o mejoría transitoria de la visión cercana. Esto ocurre porque el aumento del índice de refracción del núcleo esclerosado produce un incremento de la miopía, que compensa parcialmente la presbicia. Sin embargo, esta mejoría es temporal y va acompañada de un empeoramiento progresivo de la visión lejana. El oftalmólogo valorará estos cambios refractivos en el contexto global de la salud ocular del paciente. Existen varios tipos de catarata según la localización de la opacidad dentro del cristalino. La facoesclerosis, cuando progresa hasta producir una opacidad funcionalmente significativa, da lugar a una catarata nuclear, que es el tipo más frecuente de catarata relacionada con la edad. Sin embargo, conviene distinguirla de otros tipos: En muchos pacientes de edad avanzada pueden coexistir varios tipos de opacidad en el mismo cristalino. El especialista determinará cuál es la contribución de cada tipo a la pérdida visual y planificará la estrategia terapéutica más adecuada. Aunque la facoesclerosis en sus estadios iniciales no suele producir limitaciones importantes, su progresión puede afectar de forma significativa a la autonomía y el bienestar de las personas, especialmente de los mayores. Las dificultades para conducir, leer, ver la televisión o realizar actividades al aire libre pueden generar un impacto considerable en la vida cotidiana. Diversos estudios han demostrado que la cirugía de cataratas no solo mejora la agudeza visual, sino que también se asocia a una reducción del riesgo de caídas en personas mayores, una mejoría de los síntomas depresivos y un aumento general de la calidad de vida percibida. Estos beneficios subrayan la importancia de no demorar excesivamente la consulta con el especialista cuando la pérdida visual comienza a interferir con las actividades habituales. El profesional sanitario evaluará de forma individualizada cuándo es conveniente plantear la cirugía, teniendo en cuenta no solo la agudeza visual cuantificada en consulta, sino también las necesidades funcionales específicas de cada paciente. No exactamente, aunque ambas condiciones están estrechamente relacionadas. La facoesclerosis se refiere al endurecimiento y amarilleamiento del núcleo del cristalino como consecuencia del envejecimiento. Cuando este proceso avanza lo suficiente como para causar una opacidad que afecta de forma significativa a la visión, se clasifica como catarata nuclear. En otras palabras, la facoesclerosis puede considerarse una fase previa o inicial de la catarata nuclear. No. La facoesclerosis es un proceso completamente indoloro. Los cambios que se producen en el cristalino no generan molestias físicas ni dolor ocular. Si un paciente presenta dolor en los ojos, el profesional sanitario buscará otras causas distintas a la esclerosis del cristalino. En la actualidad, no existe ningún tratamiento farmacológico ni óptico que revierta la facoesclerosis. Los cambios estructurales y bioquímicos que se producen en las proteínas del cristalino son irreversibles. Se han investigado diferentes sustancias con potencial para restaurar la transparencia o la flexibilidad del cristalino, pero hasta la fecha ninguna ha demostrado eficacia clínica suficiente en ensayos controlados. Las medidas conservadoras (gafas, mejora de la iluminación) ayudan a compensar la pérdida visual, pero no detienen el proceso subyacente. Cuando la esclerosis evoluciona a catarata con repercusión funcional, la cirugía es el único tratamiento definitivo. Los primeros cambios bioquímicos en el cristalino pueden comenzar a partir de los 40 años, coincidiendo con la aparición de la presbicia. Sin embargo, la facoesclerosis clínicamente detectable suele manifestarse de forma más evidente a partir de los 60 o 70 años. La velocidad de progresión varía mucho de un individuo a otro, dependiendo de factores genéticos, ambientales y del estilo de vida. Referencias de interés para pacientes: © Clínica Universidad de Navarra 2026
El cristalino es una estructura transparente situada detrás del iris cuya función principal consiste en enfocar las imágenes sobre la retina. A lo largo de la vida, este tejido experimenta cambios bioquímicos y estructurales que modifican gradualmente sus propiedades ópticas. La facoesclerosis describe uno de estos procesos de envejecimiento natural y constituye un hallazgo muy frecuente en la exploración oftalmológica de las personas a partir de la cuarta o quinta década de vida.Qué es la facoesclerosis
Causas y factores de riesgo
Síntomas de la facoesclerosis
Diagnóstico
Tratamiento
Fases iniciales
Fases avanzadas: cirugía de cataratas
Prevención
Relación entre facoesclerosis y presbicia
Diferencias entre facoesclerosis y otros tipos de catarata
Impacto de la facoesclerosis en la calidad de vida
Preguntas frecuentes sobre la facoesclerosis
¿La facoesclerosis es lo mismo que una catarata?
¿La facoesclerosis produce dolor?
¿Se puede revertir la facoesclerosis sin cirugía?
¿A qué edad suele aparecer la facoesclerosis?
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