DICCIONARIO MÉDICO
Facies hipomímica
La facies hipomímica, también llamada facies de máscara, es un signo neurológico que consiste en la pérdida o reducción de la expresividad espontánea del rostro. Se observa de forma característica en la enfermedad de Parkinson y en otros síndromes parkinsonianos. El nombre combina el prefijo griego hypó ("debajo de", "disminución") con mimikós ("relativo a la imitación", "expresivo"), y describe un rostro cuya musculatura se mueve menos de lo esperable. El paciente con facies hipomímica mantiene intacta su capacidad de sentir emociones; lo que está alterado es el mecanismo motor que traduce esas emociones en movimientos visibles de la cara. Esa disociación entre lo que el paciente experimenta y lo que su rostro transmite genera con frecuencia malentendidos en el entorno familiar y social. Dentro de la facies diagnósticas de origen neurológico, la facies hipomímica ocupa un lugar central porque constituye uno de los signos motores más precoces de la enfermedad de Parkinson. Algunos pacientes refieren que familiares o conocidos les comentaron durante años que "parecían enfadados" o "no sonreían como antes" mucho antes de recibir un diagnóstico formal. La expresión facial espontánea depende de circuitos cerebrales en los que la dopamina actúa como neurotransmisor regulador. En la enfermedad de Parkinson, la pérdida progresiva de neuronas dopaminérgicas en la sustancia negra del mesencéfalo reduce la facilitación motora que esos circuitos ejercen sobre la musculatura de todo el cuerpo, incluida la de la cara. El resultado es la bradicinesia (lentitud de movimientos) y la rigidez, que en la cara se manifiestan como hipomimia. Se estima que la facies hipomímica está presente en hasta un 70 % de los pacientes parkinsonianos y puede preceder a la aparición del temblor en reposo o la rigidez de las extremidades. Cuando los signos motores se hacen evidentes, se calcula que ya se ha perdido alrededor del 60 % de las neuronas dopaminérgicas, lo que da idea de lo tardío que puede ser el reconocimiento clínico. El signo más llamativo es la disminución del parpadeo espontáneo: en condiciones normales una persona parpadea entre quince y veinte veces por minuto, cifra que se reduce de forma notable en el paciente con hipomimia. El rostro adquiere un aspecto fijo, con atenuación de los pliegues nasolabiales y una expresión que se interpreta erróneamente como apatía o desinterés. En grados avanzados los labios permanecen entreabiertos, la sonrisa pierde su curvatura ascendente (lo que se conoce como "sonrisa transversal") y el conjunto del rostro recuerda a una máscara, de ahí la denominación alternativa. La parálisis del nervio facial es unilateral y afecta a la fuerza muscular; la hipomimia, en cambio, suele ser simétrica y no implica una pérdida de fuerza: el paciente puede cerrar los ojos y elevar las cejas cuando se le pide, pero no lo hace de forma automática. Existe, no obstante, una variante infrecuente, la hemihipomimia, descrita en un 6 % de los pacientes, que afecta de forma predominante al lado del cuerpo con mayor compromiso motor. Los fármacos que bloquean los receptores de dopamina (algunos antipsicóticos, determinados antieméticos) pueden producir un parkinsonismo farmacológico con hipomimia, generalmente reversible al retirar el fármaco. La parálisis supranuclear progresiva, la atrofia multisistémica y la demencia con cuerpos de Lewy también cursan con hipomimia, acompañada en cada caso de signos neurológicos adicionales que permiten la diferenciación. Con menor frecuencia, una depresión grave puede presentar un rostro inexpresivo que imita la facies hipomímica, pero en ese contexto la inexpresividad tiene un componente emocional además del motor. La amimia designa el grado extremo del espectro: la abolición prácticamente total de la expresividad facial. La hipomimia, estrictamente, admite grados intermedios. En la práctica clínica ambos términos se emplean a veces de forma intercambiable, lo cual no es del todo riguroso. La facies miopática comparte la inexpresividad pero se origina en una enfermedad del músculo mismo, con debilidad y atrofia facial demostrables en la exploración. No. La parálisis facial se debe a una lesión del nervio que inerva los músculos de la cara y produce debilidad en un lado del rostro. La facies hipomímica se origina en los circuitos cerebrales que regulan el movimiento automático y afecta a ambos lados de forma simétrica, sin pérdida de fuerza muscular. Sí, y con relativa frecuencia. Observaciones del entorno del paciente ("ya no sonríe", "parece siempre serio") pueden preceder en años al diagnóstico clínico de Parkinson. En muchos pacientes, la medicación dopaminérgica reduce la rigidez facial y devuelve parte de la expresividad perdida. La respuesta varía de una persona a otra y tiende a disminuir con la progresión de la enfermedad.Qué es la facies hipomímica
Mecanismo y relación con el parkinsonismo
Rasgos clínicos observables
Otras causas de facies hipomímica
Diferenciación con otros signos faciales
Preguntas frecuentes
¿La facies hipomímica es lo mismo que la parálisis facial?
¿Puede ser la hipomimia el primer signo de la enfermedad de Parkinson?
¿Mejora la expresividad facial con la medicación?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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