DICCIONARIO MÉDICO
Exploración ginecológica
La exploración ginecológica es el examen clínico dirigido a la valoración de la mama, el abdomen inferior y los genitales externos e internos de la mujer. Constituye una modalidad especializada de la exploración física y se complementa, cuando está indicado, con la anamnesis ginecológica. A diferencia de la exploración física general, que recorre el organismo de forma sistemática, la exploración ginecológica se concentra en las estructuras del aparato reproductor y en la mama. Se practica tanto en consultas programadas de prevención como ante la aparición de determinada sintomatología. La posición habitual de la paciente es la de litotomía (decúbito supino con las piernas flexionadas y apoyadas en estribos), que permite al profesional un acceso adecuado a la región pélvica. La exploración se organiza en varias fases que el profesional adapta a cada situación clínica. La inspección vulvar y perineal evalúa la integridad de los tejidos, la presencia de lesiones, cambios de coloración o secreciones. A continuación, se introduce un espéculo para visualizar las paredes vaginales y el cuello uterino, momento en que puede realizarse la toma citológica cervical. El tacto vaginal bimanual completa la valoración: con los dedos índice y medio en la vagina y la otra mano sobre la pared abdominal, el profesional delimita el tamaño, la posición y la consistencia del útero y los anejos. En circunstancias concretas (pacientes que no han mantenido relaciones sexuales con penetración vaginal, por ejemplo) puede sustituirse por un tacto rectal combinado con la palpación abdominal. La exploración mamaria forma parte de la valoración ginecológica completa. Consiste en la inspección y la palpación de ambas mamas, las regiones axilares y la zona supraclavicular, seguidas de la expresión del pezón para descartar la existencia de secreción. Durante la exploración ginecológica pueden realizarse, además, pruebas auxiliares como la colposcopia, que permite observar el cuello uterino con iluminación y aumento óptico, o la ecografía transvaginal, que aporta información sobre las estructuras pélvicas no accesibles a la palpación. Estas pruebas complementan los hallazgos de la exploración directa; no la sustituyen. En una revisión ginecológica completa, sí. La palpación mamaria y la inspección de las regiones axilares se consideran parte del examen, aunque en consultas de seguimiento por un problema pélvico específico el profesional puede centrar la exploración en la pelvis. Las recomendaciones varían según las sociedades científicas y la edad de la paciente. En general, se aconseja una revisión ginecológica periódica a partir del inicio de la actividad sexual o, en todo caso, antes de los 25 años, con una periodicidad que el profesional individualiza. La posición de litotomía: decúbito supino con las piernas flexionadas y separadas, apoyadas en los estribos de la camilla ginecológica. Esta postura relaja la musculatura pélvica y facilita el acceso a los genitales internos.Concepto y contexto clínico
Componentes del examen
Pruebas complementarias asociadas
Preguntas frecuentes
¿La exploración ginecológica incluye siempre el examen mamario?
¿Con qué frecuencia debe realizarse?
¿Qué posición adopta la paciente?
Referencias
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