DICCIONARIO MÉDICO
Estrategias de afrontamiento
Las estrategias de afrontamiento (en inglés, coping strategies) son el conjunto de recursos cognitivos y conductuales que una persona pone en marcha para manejar demandas internas o externas percibidas como desbordantes. El concepto fue formalizado por Richard Lazarus y Susan Folkman en 1984, dentro de su modelo transaccional del estrés, y sigue siendo una herramienta central en la psicología clínica y de la salud. El término inglés coping, que se traduce habitualmente como "afrontamiento", procede del francés antiguo couper, "golpear" o "hacer frente". Lazarus y Folkman lo definieron en 1984 como los esfuerzos cognitivos y conductuales, constantemente cambiantes, que se desarrollan para manejar las demandas específicas que son evaluadas como excedentes de los recursos del individuo. La definición subraya un punto que con frecuencia se pasa por alto: el afrontamiento no es un rasgo estable de personalidad, sino un proceso dinámico que varía según la situación, el momento y la evaluación que la persona hace de sus propios recursos. Antes de Lazarus, la psicología trataba el manejo del malestar desde el concepto freudiano de mecanismos de defensa, procesos inconscientes y rígidos. El modelo transaccional rompió con esa tradición al proponer que el afrontamiento es consciente, flexible y susceptible de entrenamiento. Esa ruptura tuvo consecuencias prácticas inmediatas: si se puede enseñar a afrontar mejor, la intervención psicológica sobre el estrés deja de ser puramente interpretativa y pasa a ser instrumental. Según este modelo, la respuesta al estrés depende de dos evaluaciones cognitivas sucesivas. La evaluación primaria determina si una situación es irrelevante, benigna o potencialmente amenazante. Solo cuando la persona la juzga amenazante entra en juego la evaluación secundaria, que valora los recursos disponibles para hacerle frente. De la discrepancia entre la amenaza percibida y los recursos percibidos surge la experiencia de estrés. El afrontamiento opera sobre esa discrepancia. Lazarus y Folkman distinguieron dos grandes categorías funcionales. El afrontamiento centrado en el problema busca modificar la situación que genera el estrés: planificar una solución, buscar información, reorganizar prioridades. El afrontamiento centrado en la emoción intenta regular la respuesta emocional sin alterar la situación: reevaluar el significado de lo que ocurre, recurrir al humor, buscar apoyo emocional o, en su versión menos adaptativa, negar la realidad. La eficacia de cada estrategia no es absoluta. Depende de si la situación es modificable o no. Trabajos posteriores al modelo original han identificado estrategias más concretas. El Ways of Coping Questionnaire (WCQ), diseñado por los propios Lazarus y Folkman, evaluaba ocho categorías: confrontación, distanciamiento, autocontrol, búsqueda de apoyo social, aceptación de responsabilidad, huida-evitación, planificación de soluciones y reevaluación positiva. Otros instrumentos, como el COPE de Carver, Scheier y Weintraub (1989), ampliaron la lista y añadieron la dimensión del afrontamiento evitativo como categoría diferenciada de las dos clásicas. En la práctica clínica, las estrategias evitativas (negar el problema, consumir sustancias, desentenderse mentalmente) se asocian con peores resultados a largo plazo en la mayoría de las condiciones médicas estudiadas. Pero no siempre: ante situaciones verdaderamente inmodificables, como una enfermedad terminal avanzada, ciertas formas de distanciamiento emocional pueden funcionar como un recurso protector legítimo. Los propios autores del modelo insistieron en que ninguna estrategia es universalmente buena o mala; lo que importa es la adecuación al contexto. No. El afrontamiento designa las estrategias concretas que se emplean ante una situación estresante; la resiliencia es la capacidad global de recuperarse de la adversidad y mantener el funcionamiento. Una persona resiliente puede utilizar estrategias poco eficaces en un momento dado, y alguien con buenas estrategias de afrontamiento no necesariamente presenta alta resiliencia. Los dos conceptos se influyen mutuamente, pero operan en planos distintos. Richard Lazarus (1922-2002) y Susan Folkman, de la Universidad de California en Berkeley, en su obra Stress, Appraisal, and Coping de 1984. Ese libro transformó el campo al proponer que el estrés no reside en la situación ni en la persona, sino en la transacción entre ambas. Sí, y de hecho ese es uno de los objetivos habituales de la terapia cognitivo-conductual. Los programas de manejo del estrés incluyen técnicas como la reestructuración cognitiva, el entrenamiento en solución de problemas y la regulación emocional. En contextos sanitarios (pacientes oncológicos, quirúrgicos, crónicos), el entrenamiento en afrontamiento ha demostrado efectos sobre la ansiedad preoperatoria, la adherencia terapéutica y la percepción del dolor postoperatorio, entre otros desenlaces. Si desea ampliar información sobre conceptos de psicología clínica relacionados con el afrontamiento:Qué son las estrategias de afrontamiento
El modelo transaccional de Lazarus y Folkman
Estrategias específicas dentro del modelo
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo afrontamiento que resiliencia?
¿Quién formuló el modelo de afrontamiento más influyente?
¿Se pueden entrenar las estrategias de afrontamiento?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026