DICCIONARIO MÉDICO
Esmegma
El esmegma es una sustancia blanquecina o amarillenta, de consistencia pastosa, formada por células epiteliales descamadas, secreciones sebáceas y humedad, que se acumula de forma natural en los pliegues genitales. Se localiza bajo el prepucio en el varón y en torno al capuchón del clítoris en la mujer. El esmegma es un producto fisiológico del recambio celular y de la actividad de las glándulas sebáceas de la zona genital. Su presencia en cantidad moderada es normal y cumple una función lubricante entre las superficies mucosas que están en contacto permanente. El problema aparece cuando la higiene resulta insuficiente y el esmegma se acumula, porque entonces puede adquirir un olor desagradable, favorecer la proliferación bacteriana o fúngica y contribuir a la aparición de balanitis en el varón o de irritaciones vulvares en la mujer. La voz procede del griego σμῆγμα (smêgma), que significaba jabón o producto con el que se frota al lavar, derivado del verbo σμήχω (smḗkhō), frotar, limpiar. Resulta paradójico que un término nacido para nombrar un agente de limpieza haya acabado designando precisamente la sustancia que conviene retirar. La documentación médica moderna del término data de 1812 en textos franceses, aunque la observación del fenómeno es mucho más antigua. En el varón, el esmegma se produce fundamentalmente en el espacio balanoprepucial, el surco que queda entre el glande y la cara interna del prepucio. Allí, las glándulas sebáceas de Tyson (cuya existencia como entidad anatómica independiente se ha discutido, pero cuyo nombre persiste en la literatura) secretan lípidos que se mezclan con las células de la mucosa que se desprenden continuamente. La humedad y la temperatura de la zona completan el medio. También se produce en la mujer, alrededor del clítoris y entre los labios menores, con un mecanismo análogo: descamación epitelial más secreción sebácea en un entorno húmedo y plegado. La cantidad varía de una persona a otra y depende, entre otros factores, de la actividad sebácea individual. Desde el punto de vista bioquímico, el esmegma contiene lípidos (ácidos grasos, colesterol, triglicéridos), restos de queratina, agua y, en condiciones normales, la flora comensal habitual de la zona genital. No es, en sí mismo, una secreción patológica. La acumulación excesiva de esmegma se asocia con varios cuadros. La balanopostitis (inflamación simultánea del glande y del prepucio) es el más frecuente en el varón adulto no circuncidado con higiene deficiente. En los niños pequeños con fimosis fisiológica, puede observarse la presencia de esmegma bajo el prepucio como parte del proceso normal de separación entre el prepucio y el glande, que suele completarse en los primeros años de vida. No debe confundirse con una infección ni forzar la retracción del prepucio para retirarlo. Durante el siglo XIX circuló entre algunos autores la hipótesis de que el esmegma acumulado podía tener propiedades carcinogénicas. Estudios epidemiológicos posteriores no han confirmado esta relación directa, y la asociación observada entre falta de circuncisión y ciertos tumores del pene se atribuye hoy a otros cofactores (infección por virus del papiloma humano, fimosis cicatricial crónica) más que al esmegma en sí. Del griego σμῆγμα, que significaba jabón o ungüento para frotar. Se documentó con su sentido médico actual en francés hacia 1812. La ironía del nombre no pasó desapercibida a los lexicógrafos: la sustancia que hay que limpiar lleva el nombre de lo que sirve para limpiar. Sí. Se trata de un producto fisiológico. Todas las personas lo generan en mayor o menor cantidad. Solo se convierte en un problema si se acumula por higiene insuficiente o por dificultad para retraer el prepucio o acceder a los pliegues genitales. No. También se produce en la mujer, alrededor del clítoris y en los pliegues de los labios menores. La zona genital femenina posee las mismas condiciones (glándulas sebáceas, descamación epitelial, humedad) que favorecen su formación. Sin embargo, se menciona con menos frecuencia en la literatura, probablemente porque la acumulación llamativa es más habitual en varones no circuncidados. No hay evidencia que respalde esa afirmación. La idea se difundió en el siglo XIX, pero los estudios modernos la han descartado. Los factores de riesgo identificados para el carcinoma de pene son la infección persistente por el virus del papiloma humano, la fimosis crónica con inflamación mantenida y el tabaquismo, entre otros. Si desea profundizar en conceptos asociados al esmegma, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el esmegma
Origen y composición
Relevancia clínica
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra esmegma?
¿Es normal tener esmegma?
¿El esmegma solo afecta a los varones?
¿El esmegma puede causar cáncer?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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