DICCIONARIO MÉDICO
Erisífaco
El erisifaco es un instrumento quirúrgico oftalmológico que emplea la succión para extraer el cristalino completo, con su cápsula, durante la operación de catarata. Fue ideado por el oftalmólogo español Ignacio Barraquer Barraquer y presentado en 1917 ante la Real Academia de Medicina de Barcelona. El erisifaco consiste en una pequeña ventosa conectada a un sistema generador de vacío regulable. Al aplicarla sobre la cara anterior del cristalino opacificado, la ventosa se adhiere al mismo y permite retirarlo de la cámara ocular sin ejercer presión mecánica ni emplear instrumentos cortantes dentro del ojo. El procedimiento que Barraquer asoció al instrumento recibió el nombre de facoéresis. El vocablo procede del griego αἵρεσις (haíresis), que significa "acción de extraer" o "arrancar", y φακός (phakós), "lente" o "lenteja", en alusión a la forma del cristalino. Literalmente, el nombre designa al artefacto que "arranca la lente". La grafía internacional del término es erysiphake. Antes del erisifaco, la extracción de la catarata dependía de instrumentos cortantes y de maniobras de presión sobre el globo ocular que conllevaban un riesgo considerable de pérdida de humor vítreo. Stoewer, en Suiza, había ensayado ya en 1902 una ventosa rudimentaria acoplada a una pera de caucho, y Van Hulen realizó intentos similares en San Francisco hacia 1910. Ninguno de aquellos prototipos llegó a perfeccionarse lo suficiente como para generalizarse. Ignacio Barraquer (Barcelona, 1884-1965) abordó el problema desde la mecánica: cursó estudios de artes plásticas y mecánica industrial además de los de medicina, lo cual le permitió diseñar un aparato con control preciso de la fuerza de aspiración. En su comunicación de 1917, titulada "Extracción ideal de la catarata", Barraquer subrayó que la clave residía en evitar toda presión y todo instrumento cortante dentro de las cámaras oculares. El éxito del erisifaco contribuyó a que fuera nombrado catedrático de Oftalmología de Barcelona en 1918. Con los años, otros cirujanos modificaron el diseño. Green introdujo mejoras en el mecanismo de vacío, y los doctores Arruga y Lijo de Pavía desarrollaron ventosas con variantes propias. El principio de la facoéresis pervivió durante décadas como técnica de referencia hasta que la facoemulsificación por ultrasonidos lo fue desplazando a partir de la segunda mitad del siglo XX. Del griego αἵρεσις (haíresis), "extraer", y φακός (phakós), "lente". El nombre lo acuñó Ignacio Barraquer en 1917 para describir un aparato capaz de "arrancar la lente" del ojo mediante vacío. No. El erisifaco retira el cristalino completo por succión, cápsula incluida. El facoemulsificador, en cambio, fragmenta el cristalino dentro del ojo mediante ultrasonidos y aspira después los restos. Son principios quirúrgicos distintos, separados por varias décadas de evolución técnica. En la práctica clínica habitual, no. La facoemulsificación lo sustituyó por ofrecer incisiones más pequeñas y una recuperación más rápida. El erisifaco conserva, eso sí, un lugar destacado en la historia de la cirugía oftalmológica como el instrumento que demostró que era posible operar la catarata sin presionar ni cortar dentro del ojo. Si desea profundizar en conceptos asociados al erisifaco, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el erisifaco
Contexto histórico del instrumento
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra erisifaco?
¿Es lo mismo erisifaco que facoemulsificador?
¿Se sigue utilizando el erisifaco en la actualidad?
Referencias
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