DICCIONARIO MÉDICO
Enzima inducible
Una enzima inducible es aquella cuya producción se pone en marcha cuando la célula recibe un estímulo concreto, generalmente la presencia de su propio sustrato. Se contrapone a las enzimas constitutivas, que se sintetizan de forma permanente con independencia de las condiciones ambientales. Fabricar una enzima tiene un coste energético para la célula: implica transcribir el gen correspondiente, traducir el ARN mensajero y plegar la proteína resultante. Mantener este gasto cuando el sustrato no está disponible sería un despilfarro. Las enzimas inducibles resuelven el problema: sus genes permanecen silenciados hasta que un inductor (con frecuencia el propio sustrato) desbloquea su expresión. El modelo más estudiado de inducción enzimática en procariotas es el operón lac de Escherichia coli, descrito en 1961 por François Jacob y Jacques Monod. Cuando la lactosa está ausente del medio, un represor proteico se une a la región operadora y bloquea la transcripción de los genes que codifican las enzimas encargadas de metabolizarla. Al aparecer la lactosa, su isómero alolactosa se une al represor, le induce un cambio conformacional y lo desprende del ADN. Se inicia entonces la transcripción. Es un sistema elegante y con un coste mínimo para la bacteria. En organismos eucariotas el mecanismo es más complejo, pero el principio se conserva. Un ejemplo con repercusión clínica directa son las enzimas del citocromo P450 hepático. Varias isoformas (CYP3A4, CYP1A2, CYP2B6) se expresan a niveles basales bajos y aumentan su producción cuando el hígado detecta la presencia de ciertos compuestos, ya sean fármacos, tóxicos o metabolitos endógenos. Esta capacidad de respuesta adaptativa explica por qué determinados medicamentos, administrados de forma continuada, aceleran su propio metabolismo o el de otros fármacos coadministrados. También las beta-lactamasas bacterianas ilustran la inducción en contexto clínico: algunas cepas producen estas enzimas solo al detectar antibióticos betalactámicos en el entorno, lo que les confiere resistencia adaptativa. Conviene no confundir ambos sistemas. Las enzimas inducibles se activan ante la presencia de un sustrato (predominan en vías catabólicas, de degradación). Las represibles, en cambio, se sintetizan por defecto y se apagan cuando se acumula el producto final de su vía (predominan en vías anabólicas, de síntesis). El operón triptófano de E. coli es el ejemplo canónico de represión: cuando el aminoácido triptófano abunda, actúa como correpresor y detiene la transcripción de los genes que lo sintetizan. Porque sintetizar proteínas consume energía y recursos. Producir solo las enzimas que se necesitan en cada momento es una ventaja evolutiva: permite a la célula adaptarse al medio sin derrochar. No. La inducción implica fabricar más moléculas de enzima (regulación a nivel de expresión génica). La activación se refiere a modificar una enzima ya existente para que sea funcionalmente activa, por ejemplo mediante fosforilación o eliminación de un propéptido inhibidor. Algunos fármacos inducen enzimas hepáticas del citocromo P450, lo que acelera el metabolismo de otras sustancias. Esto puede reducir la eficacia de medicamentos coadministrados o generar interacciones clínicamente relevantes, un aspecto que se evalúa de forma rutinaria durante el desarrollo farmacológico. Si desea profundizar en conceptos asociados a las enzimas inducibles, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es una enzima inducible
Inducción enzimática en eucariotas
Enzimas inducibles frente a enzimas represibles
Preguntas frecuentes
¿Por qué la célula no produce todas las enzimas todo el tiempo?
¿Es lo mismo inducción enzimática que activación enzimática?
¿Qué relación tiene la inducción enzimática con los fármacos?
Referencias
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