DICCIONARIO MÉDICO
Encephalitozoon
Encephalitozoon es un género de microsporidios, unos hongos parásitos que solo viven dentro de las células de su huésped. Agrupa a tres especies capaces de infectar al ser humano, cada una con querencia por un territorio distinto: el intestino, el ojo o el sistema nervioso. En las personas se comporta como patógeno oportunista, y aprovecha unas defensas debilitadas para causar enfermedad. Su nombre nació en un laboratorio que investigaba una parálisis de los conejos, décadas antes de que se lo relacionara con la patología humana. Encephalitozoon Género de microsporidios Tipo: hongo (microsporidio) Forma: microsporidio unicelular, intracelular obligado, formador de esporas Transmisión: hídrica y fecal-oral (ingestión de esporas); ocular por contacto Reservorio: animal y humano, según la especie Patogenicidad: oportunista en el ser humano Enfermedades: microsporidiosis Encephalitozoon reúne a varios hongos microscópicos que solo saben vivir dentro de otras células. Durante buena parte del siglo XX se los clasificó entre los protozoos, y todavía hoy muchos laboratorios de parasitología los estudian por tradición, pero el análisis de su material genético terminó por colocarlos junto a los hongos. Del género se han descrito varias especies; tres de ellas infectan al ser humano. El nombre encierra tres piezas del griego y cuenta un origen peculiar. Se forma con enképhalos (encéfalo, cerebro), el sufijo médico -itis (inflamación) y zóon (animal o ser vivo): vendría a ser el animalillo de la encefalitis. La explicación está en la manera en que se descubrió. Corría 1922 cuando Wright y Craighead, en Estados Unidos, identificaron el microorganismo como causante de una parálisis espontánea en conejos jóvenes, ligada a una inflamación del cerebro. Un año más tarde, el equipo de Constantin Levaditi, en París, lo bautizó como Encephalitozoon cuniculi, con cuniculus, el conejo en latín, por apellido. La medicina humana tardaría más de medio siglo en toparse con él. La forma que resiste en el ambiente es la espora, una cápsula diminuta de entre una y cuatro micras. Dentro guarda enrollado su instrumento más característico, el túbulo polar: un filamento hueco que, al germinar la espora, se dispara hacia fuera como un arpón y perfora la membrana de la célula vecina. Por ese conducto inyecta su contenido infeccioso en el interior del huésped. Desde ese momento el parásito queda atado a la maquinaria de la célula que ocupa. Las especies de Encephalitozoon ofrecen una ventaja a quien las estudia: crecen en líneas celulares de mamífero cultivadas en el laboratorio, algo que no se ha conseguido de forma estable con otros microsporidios. Su genoma figura entre los más pequeños de cuantos organismos con núcleo se conocen. En su deriva hacia el parasitismo se desprendieron de piezas tan básicas como las mitocondrias, reducidas a unos orgánulos mínimos. Han prescindido de casi todo lo que no necesitan. Cada una de las tres especies con interés médico llegó a la consulta humana por una vía distinta. Encephalitozoon cuniculi es la histórica de los conejos, en los que produce cuadros neurológicos y renales; también se encuentra en perros, gatos, roedores y en el propio ser humano. Encephalitozoon hellem, descrita bastante después, se asocia sobre todo a las aves (loros, periquitos y otras psitácidas) y, cuando alcanza a una persona, muestra predilección por el ojo. Encephalitozoon intestinalis es la que rompe el molde. Vive principalmente en el ser humano y apenas se detecta en animales, al contrario que sus dos parientes. Es además la única del género que se establece de entrada en el intestino, desde donde puede propagarse a otros órganos. En la enfermedad digestiva del grupo, lleva la voz cantante. Conviene no confundir el género con Enterocytozoon bieneusi, el otro gran microsporidio intestinal humano y, de hecho, el más frecuente de todos. Pertenece a un género aparte y no se ha logrado cultivarlo de forma sostenida, cosa que con Encephalitozoon sí funciona. Cuando se habla de microsporidiosis del aparato digestivo, estos dos nombres son los que casi siempre salen a relucir. El conjunto de infecciones que causan estos hongos se agrupa bajo un solo término: la microsporidiosis. En el ser humano casi siempre se comporta como una infección oportunista, ligada a la inmunodepresión por infección por el VIH, por un trasplante o por determinados tratamientos. Las dos especies asociadas a animales tienden a formas oculares o diseminadas; E. intestinalis, a la afectación intestinal. En personas con las defensas intactas, la infección suele pasar desapercibida o quedarse en un episodio digestivo leve. Alude a la encefalitis. El término une enképhalos (cerebro), -itis (inflamación) y zóon (ser vivo), porque el primer miembro del género se descubrió en 1922 causando una inflamación cerebral en conejos. El apellido de aquella especie, cuniculi, significa del conejo. Un hongo. Durante décadas se lo tuvo por protozoo, y así figura todavía en algunas clasificaciones clínicas, pero los estudios moleculares situaron a los microsporidios dentro del reino de los hongos, del que constituyen una rama muy modificada por el parasitismo. Tres: Encephalitozoon cuniculi, Encephalitozoon hellem y Encephalitozoon intestinalis. Las dos primeras se relacionan con animales (conejos y aves, respectivamente) y la tercera vive sobre todo en el ser humano, con predilección por el intestino. Son géneros distintos. Enterocytozoon bieneusi causa la mayoría de las microsporidiosis intestinales humanas y no se ha conseguido cultivar de forma estable, mientras que las especies de Encephalitozoon sí crecen en cultivo celular. Ambos comparten el protagonismo en la enfermedad digestiva por microsporidios. Para situar Encephalitozoon dentro de su grupo, puede consultar:Qué es Encephalitozoon
Cómo es y cómo entra en la célula
Las tres especies que infectan a las personas
Qué enfermedad produce
Preguntas frecuentes
¿Qué significa el nombre Encephalitozoon?
¿Encephalitozoon es un protozoo o un hongo?
¿Qué especies afectan al ser humano?
¿En qué se distingue de Enterocytozoon bieneusi?
Referencias
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