DICCIONARIO MÉDICO
Embolización percutánea
La embolización percutánea es la modalidad de embolización en la que el acceso al vaso que se desea ocluir se obtiene mediante una punción a través de la piel, sin necesidad de incisión quirúrgica abierta. Un catéter se introduce por la punción y se navega hasta el vaso diana bajo guía radiológica, donde se depositan los agentes embólicos que producirán la oclusión. El adjetivo percutáneo (del latín per, "a través de", y cutaneus, "relativo a la piel") define la vía de acceso, no el procedimiento en sí. La embolización, en cuanto técnica, consiste siempre en la oclusión intencionada de un vaso sanguíneo con fines terapéuticos; lo que la versión percutánea aporta es una forma de llegar al punto de oclusión que evita la cirugía abierta. El acceso percutáneo más frecuente es la arteria femoral común, en la ingle, aunque la arteria radial (en la muñeca) se emplea cada vez más por la menor tasa de complicaciones locales y la comodidad para el paciente, que no necesita guardar reposo en cama tras el procedimiento. En situaciones específicas pueden utilizarse otros accesos: la arteria braquial, la vena yugular interna o incluso una punción directa del órgano diana (como en ciertos procedimientos hepáticos). Tras la punción arterial, se coloca un introductor (una vaina corta que protege el punto de acceso) y a través de él se avanza un catéter guía hasta las proximidades del territorio que se va a tratar. La angiografía con inyección de contraste permite visualizar el árbol vascular en tiempo real y decidir qué rama alimenta la lesión. A continuación, se introduce un microcatéter coaxial (un catéter más fino dentro del primero) que se posiciona selectivamente en la arteria que nutre la zona patológica. Esa combinación de catéter guía y microcatéter coaxial es lo que permite alcanzar vasos de muy pequeño calibre en territorios anatómicamente complejos. La fluoroscopia continua guía cada avance del catéter, y las inyecciones de contraste intermitentes confirman la posición antes de liberar los agentes embólicos. Una vez depositado el material oclusivo, se realiza una angiografía de control para verificar que el flujo se ha interrumpido donde se pretendía y que no se han afectado ramas colaterales. En la vía de acceso. La embolización percutánea no requiere abrir quirúrgicamente la arteria ni exponer el vaso mediante incisión. Todo el procedimiento se realiza a través de una punción y con guía de imagen. La embolización quirúrgica, mucho menos frecuente en la práctica actual, implica una exposición directa del vaso por cirugía abierta. Hoy, la inmensa mayoría de las embolizaciones se realizan por vía percutánea. Habitualmente no. La mayoría de los procedimientos se realizan con anestesia local en el punto de punción y sedación consciente. En intervenciones prolongadas o especialmente complejas (como ciertas embolizaciones cerebrales), puede ser necesaria la anestesia general para garantizar la inmovilidad del paciente. Son procedimientos de sentido opuesto. La embolectomía extrae un émbolo para reabrir un vaso ocluido; la embolización percutánea introduce material para cerrar un vaso con intención terapéutica. Ambos comparten la raíz griega ἔμβολος (émbolos), pero la dirección del acto es contraria. Si desea profundizar en conceptos asociados a la embolización percutánea, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la embolización percutánea
Navegación del catéter y guía por imagen
Preguntas frecuentes
¿En qué se distingue la embolización percutánea de la embolización quirúrgica?
¿Se necesita anestesia general para una embolización percutánea?
¿Qué relación tiene con la embolectomía?
Referencias
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