DICCIONARIO MÉDICO
Electrón
El electrón (e⁻) es una partícula subatómica elemental con carga eléctrica negativa. Pertenece a la familia de los leptones y posee una masa unas 1836 veces menor que la del protón. En medicina, el comportamiento de los electrones sustenta tecnologías como la radioterapia con haces de electrones, la microscopía electrónica y buena parte de las técnicas de imagen diagnóstica. Se trata de la partícula con carga negativa que rodea el núcleo del átomo. Se clasifica como partícula elemental porque, hasta donde se sabe, carece de subestructura interna. Su carga eléctrica es de aproximadamente −1,602 × 10⁻¹⁹ culombios, y su masa, de unos 9,109 × 10⁻³¹ kg. La palabra procede del griego clásico ἤλεκτρον (ḗlektron), que significaba "ámbar". Los griegos habían observado ya en la Antigüedad que el ámbar, al ser frotado con lana, atraía objetos ligeros; ese fenómeno es lo que hoy llamamos electricidad estática, y el nombre que recibió la partícula responsable conserva esa raíz. Fue el físico irlandés George Johnstone Stoney quien propuso en 1891 el término electron para designar la unidad elemental de carga eléctrica. Pocos años después, en 1897, Joseph John Thomson demostró experimentalmente la existencia de estas partículas al estudiar los rayos catódicos en el Laboratorio Cavendish de Cambridge. Gran parte de la tecnología médica moderna depende, directa o indirectamente, del control de los electrones. Conviene distinguir al menos tres áreas de aplicación. En radiología diagnóstica, la generación de rayos X se basa en acelerar electrones desde un cátodo hasta un ánodo metálico; al frenar bruscamente, los electrones emiten radiación electromagnética de alta energía que atraviesa los tejidos y permite obtener imágenes. Sin electrones acelerados no hay radiografía convencional ni tomografía computarizada. La radioterapia con haces de electrones emplea aceleradores lineales que lanzan electrones a velocidades cercanas a la de la luz contra tejidos tumorales superficiales. Los fotones penetran en profundidad; los electrones, en cambio, depositan la mayor parte de su energía en los primeros centímetros de tejido y se agotan a profundidad predecible, lo que los hace útiles para lesiones cutáneas y subcutáneas sin dañar estructuras más profundas. Existe también la microscopía electrónica. El microscopio electrónico de transmisión, desarrollado a principios de la década de 1930, utiliza haces de electrones en lugar de luz visible para formar imágenes con resolución nanométrica. En patología, esta técnica resulta indispensable para identificar depósitos de inmunocomplejos en las glomerulonefritis, para clasificar ciertos tumores neuroendocrinos y para detectar virus en muestras tisulares cuando las técnicas convencionales no bastan. Toda reacción de oxidación-reducción consiste en una transferencia de electrones de un compuesto a otro. La cadena de transporte electrónico mitocondrial, por ejemplo, genera la mayor parte del ATP celular precisamente mediante el paso secuencial de electrones a través de complejos enzimáticos hasta el oxígeno molecular. Cuando ese flujo se interrumpe, la célula pierde su fuente principal de energía. En farmacología, la distribución de electrones en una molécula determina su reactividad. Modificar un solo enlace puede alterar la afinidad de un fármaco por su receptor o su velocidad de metabolización hepática. Los radicales libres, especies químicas con un electrón desapareado, participan en procesos de daño celular oxidativo que se investigan tanto en el envejecimiento como en la carcinogénesis. El neutrón carece de carga eléctrica y reside en el núcleo atómico; su relevancia médica se centra en la terapia de captura neutrónica y en la producción de radioisótopos. El protón, con carga positiva, comparte el núcleo con el neutrón y es la partícula que se emplea en protonterapia, una modalidad de radioterapia de alta precisión. El positrón (antipartícula del electrón) se genera durante la desintegración de ciertos radioisótopos y constituye la base de la tomografía por emisión de positrones (PET). Aunque las tres partículas (electrón, protón y neutrón) forman parte del átomo, solo el electrón es una partícula elemental en sentido estricto: protones y neutrones están compuestos a su vez por quarks. Del griego ἤλεκτρον (ḗlektron), que designaba el ámbar. Los griegos conocían la capacidad del ámbar para atraer partículas ligeras al ser frotado, y de esa propiedad deriva toda la familia léxica de "electricidad", "electrónica" y "electrón". George Johnstone Stoney acuñó el término científico en 1891. Un electrón es una partícula subatómica individual. Un ion es un átomo o molécula que ha ganado o perdido uno o varios electrones, adquiriendo así carga eléctrica neta. Cuando un átomo pierde un electrón se convierte en catión (positivo); cuando lo gana, en anión (negativo). Los electrolitos corporales (sodio, potasio, calcio, cloro) son precisamente iones disueltos en los líquidos del organismo. Los aceleradores lineales de uso clínico pueden emitir haces de electrones de energía variable. Se aplican sobre todo en tumores superficiales (piel, pared torácica tras mastectomía, lecho tumoral tras cirugía) porque la dosis se concentra en los primeros centímetros y cae rápidamente después, lo que protege los órganos subyacentes. Si desea profundizar en conceptos asociados al electrón, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el electrón
Relevancia del electrón en medicina
El electrón en la bioquímica y la farmacología
Diferenciación con otras partículas subatómicas
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra electrón?
¿Qué diferencia hay entre un electrón y un ion?
¿Para qué se usan los haces de electrones en oncología?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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