DICCIONARIO MÉDICO
Efecto sobre tiroides de la radioterapia
Se denomina efecto de la radioterapia sobre el tiroides al conjunto de alteraciones funcionales y estructurales que la irradiación cervical o mediastínica produce en la glándula tiroidea. El más frecuente y mejor documentado es el hipotiroidismo, que puede aparecer meses o décadas después del tratamiento. Otras consecuencias observadas incluyen tiroiditis, hipertiroidismo, nódulos tiroideos y aumento del riesgo de cáncer de tiroides. La expresión reúne una serie de consecuencias biológicas que la radiación ionizante produce sobre el tiroides cuando este queda incluido, total o parcialmente, en el volumen tratado. Aparece en contextos clínicos concretos: tratamiento de tumores de cabeza y cuello, linfoma de Hodgkin cervical o mediastínico, cáncer de mama con irradiación supraclavicular, tumores encefálicos y determinadas radioterapias corporales totales previas a trasplante de médula ósea. Cada modalidad implica dosis, fraccionamiento y volumen distintos, factores que determinan la magnitud del efecto biológico. El término se ha consolidado en la literatura oncológica y endocrinológica como forma abreviada de referirse a todo un espectro de secuelas tiroideas: desde alteraciones bioquímicas leves y asintomáticas hasta cuadros clínicos francos, con una latencia que puede alcanzar varias décadas. La glándula tiroides es un órgano especialmente radiosensible en la infancia y la adolescencia; su vulnerabilidad relativa disminuye en la edad adulta pero no desaparece. La radiación ionizante daña las células foliculares de la tiroides por dos vías. La primera es directa: rotura de las moléculas de ADN por la energía depositada, con muerte celular inmediata o retrasada en las siguientes divisiones. La segunda es indirecta: generación de radicales libres derivados de la radiólisis del agua intracelular, que oxidan proteínas, membranas y ácidos nucleicos. En dosis moderadas, la muerte progresiva de tirocitos reduce la reserva funcional de la glándula, y el hipotiroidismo se instaura cuando la síntesis hormonal cae por debajo de las necesidades del organismo. También se han descrito fenómenos autoinmunes tras la irradiación. Algunos pacientes desarrollan anticuerpos antitiroideos y una tiroiditis crónica que remeda a la tiroiditis de Hashimoto. La destrucción parenquimatosa y la fibrosis que la sustituye completan el mapa histológico del tejido irradiado. En dosis elevadas puede aparecer, además, un daño vascular sobre las arteriolas glandulares que compromete la perfusión y contribuye a la disfunción a medio y largo plazo. Hipotiroidismo radioinducido. Es el efecto endocrino más habitual tras la radioterapia cervical. Su prevalencia varía en los estudios entre el 20 y el 50 % de los pacientes irradiados, con incidencia acumulada creciente en el tiempo. Un trabajo sueco con seguimiento a diez años en pacientes con cáncer de cabeza y cuello encontró una incidencia del 20 % a los cinco años y del 27 % a los diez. En supervivientes de linfoma de Hodgkin infantil, cifras de prevalencia en torno al 30 % son habituales, con casos descritos incluso pasados 25 años del tratamiento. Puede ser clínico o subclínico, con TSH elevada y hormonas periféricas conservadas. Hipertiroidismo. Menos frecuente que el hipotiroidismo. Suele aparecer transitoriamente en el marco de una tiroiditis subaguda por destrucción folicular, con liberación pasiva de hormonas preformadas. En casos aislados se documenta un cuadro de enfermedad de Graves radioinducida. Habitualmente se manifiesta cinco o más años después del tratamiento. Nódulos tiroideos. La formación de nódulos, mayoritariamente benignos, es una secuela conocida de la irradiación cervical. Su aparición a lo largo del tiempo justifica la vigilancia clínica y ecográfica prolongada en los pacientes que han recibido radioterapia sobre esta zona. Cáncer de tiroides. La exposición del tiroides a dosis moderadas de radiación ionizante en la infancia se asocia a un aumento del riesgo de carcinoma tiroideo, predominantemente de estirpe papilar. La latencia habitual supera los cinco años y puede prolongarse dos décadas o más. La epidemiología derivada del accidente de Chernóbil en 1986 confirmó esta asociación en poblaciones expuestas a yodo-131 durante la infancia. La radioterapia externa dirigida a la región cervical o mediastínica es el escenario clínico más frecuente. Los volúmenes de tratamiento en el cáncer de laringe, faringe o cavidad oral incluyen habitualmente parte del lecho tiroideo, y los tumores mediastínicos altos afectan a la porción inferior de la glándula. En pacientes tratados por linfoma de Hodgkin con campos supradiafragmáticos, la irradiación del cuello formaba parte del protocolo estándar durante décadas; la modificación de los esquemas modernos ha reducido la dosis media recibida por el tiroides sin eliminarla del todo. La administración terapéutica de yodo-131 tiene un mecanismo distinto, más selectivo: el isótopo se concentra en la propia glándula y ejerce un efecto ablativo por radiación beta. Se emplea en el tratamiento del hipertiroidismo por enfermedad de Graves y en el carcinoma diferenciado de tiroides. En este último, la ablación es buscada; en el primero, un cierto grado de hipotiroidismo posterior forma parte del resultado esperado. Fuera de la práctica clínica, la exposición accidental a yodo radiactivo en la infancia es la principal causa reconocida de cáncer tiroideo radioinducido comunitario. Efecto Wolff-Chaikoff. Autorregulación tiroidea por sobrecarga aguda de yodo estable. Es un fenómeno bioquímico y funcional, reversible en 24-48 horas, sin relación con la radiación ionizante. Comparte con el efecto de la radioterapia el resultado de una disminución transitoria o mantenida de la síntesis hormonal, pero el mecanismo es completamente distinto. Efecto de la radiación diagnóstica. Las dosis empleadas en pruebas de imagen convencionales (radiografía, tomografía computarizada) son varias órdenes de magnitud menores que las utilizadas en radioterapia. El impacto biológico sobre el tiroides adulto es despreciable en la mayoría de los estudios individuales, aunque los estudios epidemiológicos han documentado un pequeño aumento de riesgo con exposiciones acumuladas altas en la infancia. Efecto de la contaminación radiactiva. Se refiere a la exposición no controlada a radionúclidos en accidentes nucleares o pruebas armamentísticas. Los isótopos de yodo son los responsables del daño tiroideo predominante y la administración profiláctica de yoduro potásico satura la captación glandular como medida preventiva. La ventana temporal es amplia. La mayoría de los casos aparecen entre los primeros dos y cinco años tras el tratamiento, pero se han descrito diagnósticos incluso pasadas dos décadas. El riesgo permanece elevado durante toda la vida del paciente, lo que justifica el seguimiento hormonal periódico. Por dos motivos combinados. Es un órgano con alta tasa de captación de yodo (incluidos los isótopos radiactivos), y sus células foliculares mantienen actividad proliferativa a lo largo de la vida. La combinación de captación selectiva de yodo radiactivo y renovación celular activa lo hace vulnerable, sobre todo en las etapas de crecimiento infantil. La radioterapia externa aplica radiación a un volumen anatómico definido y puede afectar al tiroides si este queda incluido en el campo, aunque no fuera el objetivo del tratamiento. El yodo-131 se concentra selectivamente en la glándula tiroidea por su afinidad natural por el yodo; su acción es intrínsecamente dirigida al tejido tiroideo y sano o tumoral que capte el isótopo. Los dos comparten el fenómeno físico básico (interacción de la radiación con la materia biológica) pero difieren radicalmente en su distribución espacial. Sí. El tiroides infantil es notablemente más radiosensible que el adulto, y las secuelas endocrinas y oncológicas tardías son más frecuentes en los supervivientes de cánceres pediátricos irradiados. La sensibilidad relativa disminuye con la edad, pero la glándula adulta también es susceptible, sobre todo con dosis altas o con irradiación directa del lecho tiroideo. Si desea profundizar en conceptos asociados al efecto de la radioterapia sobre el tiroides, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el efecto de la radioterapia sobre el tiroides
Cómo actúa la radiación sobre el tejido tiroideo
Manifestaciones clínicas más frecuentes
Contextos habituales
Diferenciación con otros conceptos afines
Preguntas frecuentes
¿Cuánto tiempo puede tardar en aparecer el hipotiroidismo tras una radioterapia cervical?
¿Por qué el tiroides es tan sensible a la radiación?
¿Qué diferencia hay entre el efecto sobre el tiroides de la radioterapia externa y el del yodo-131?
¿Hay diferencias entre niños y adultos?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026