DICCIONARIO MÉDICO
Dosimetría
La dosimetría es la disciplina que mide, calcula y evalúa la dosis de radiación ionizante recibida por una persona, un tejido, un material o el ambiente. Nace en las primeras décadas del siglo XX, al lado de la radiología clínica, y hoy vertebra tres campos que trabajan con radiación: la radioterapia, la medicina nuclear y la protección radiológica de trabajadores, pacientes y público. La dosimetría se ocupa de asignar un número a algo que no se ve. Cada vez que un haz atraviesa un tejido o un radiofármaco se distribuye por el organismo, se deposita energía en la materia; ese depósito es lo que interesa cuantificar. La disciplina abarca los métodos de medida directa con instrumentos, los cálculos matemáticos que estiman la dosis en órganos internos y los modelos que traducen esa energía a magnitudes útiles para la clínica y la protección de la salud. La palabra combina dos raíces griegas. δόσις (dósis), del verbo δίδωμι (dídomi, dar), designaba desde Hipócrates la cantidad de medicamento administrada al enfermo; μέτρον (métron) significa medida. La lexicalización moderna, ya con el sentido físico de medir energía depositada por radiación, es del primer tercio del siglo XX, a la sombra de los primeros usos médicos de los rayos X y del radio. La dosimetría no maneja una sola magnitud, sino un sistema jerarquizado. En la base está la dosis absorbida, magnitud física medida en gray (Gy): energía depositada por unidad de masa. Sobre ella se construyen las magnitudes de protección, que introducen la sensibilidad biológica de tejidos y órganos. La dosis equivalente pondera el tipo de radiación; la dosis efectiva pondera además el tejido irradiado. Ambas se expresan en sievert (Sv). Este es el marco que fija la Comisión Internacional de Protección Radiológica en su Publicación 103 y que la normativa española incorpora al Real Decreto 1029/2022. En radioterapia, la dosimetría clínica planifica y verifica la dosis que recibirá el tumor y los tejidos vecinos. El físico médico calcula, para cada paciente, cómo distribuir el haz para que la dosis prescrita se deposite dentro del volumen blanco con la mayor selectividad posible. Cada plan pasa por controles de calidad antes de iniciar el tratamiento, y a lo largo de las sesiones se comprueba que la distribución sigue siendo la esperada. En medicina nuclear, el problema es distinto: la fuente está dentro del cuerpo. La dosimetría interna reconstruye, a partir de la biodistribución del radiofármaco, la energía que cada órgano absorbe durante el tiempo que el isótopo permanece activo. Cobra especial importancia en las terapias con radionúclidos, donde ajustar la actividad administrada a la carga tumoral y a los órganos de riesgo condiciona el resultado terapéutico. Un tercer bloque es la radioprotección. La dosimetría personal registra la dosis recibida por trabajadores expuestos: personal de radiología, de medicina nuclear, de radioterapia, personal de quirófanos con arco de rayos X. La dosimetría ambiental y de área mide la radiación en los propios recintos. Los resultados se comparan con los límites legales y se archivan en un historial dosimétrico individual que acompaña al trabajador a lo largo de su vida laboral. La medición práctica se apoya en los dosímetros, dispositivos capaces de traducir la energía depositada a una señal cuantificable. Los pasivos, como los termoluminiscentes y los de luminiscencia estimulada ópticamente, acumulan la dosis y se leen a intervalos regulares; los activos ofrecen lectura instantánea con alarma sonora. Junto a ellos, las cámaras de ionización siguen siendo el patrón de referencia en dosimetría clínica: un volumen de gas cuidadosamente calibrado que ioniza cuando lo atraviesa la radiación y devuelve una corriente proporcional a la dosis. Del griego δόσις (dósis, acción de dar, porción prescrita) y μέτρον (métron, medida). El primero llega a la medicina occidental con Hipócrates, quien lo emplea desde el siglo V a. C. para referirse a la cantidad de remedio administrada al enfermo. El compuesto moderno, con el sentido físico de medir energía depositada por radiación ionizante, se fija a comienzos del siglo XX cuando los usos médicos de los rayos X hicieron necesario cuantificar la exposición. Depende de qué se mida. La dosis absorbida se expresa en gray (Gy), que equivale a un julio de energía depositada por kilogramo de materia. La dosis equivalente y la dosis efectiva, que incorporan factores biológicos, se expresan en sievert (Sv). Un mismo valor en gray puede corresponder a valores muy distintos en sievert según el tipo de radiación y el órgano irradiado. No. La dosimetría clínica calcula y verifica la dosis que recibirá un paciente durante un tratamiento, típicamente en radioterapia o en terapia metabólica. La dosimetría personal, en cambio, mide la dosis que recibe un trabajador expuesto en su puesto laboral y se documenta en su historial dosimétrico. Comparten métodos físicos, pero responden a preguntas diferentes. La responsabilidad recae en los servicios de radiofísica hospitalaria, integrados por especialistas en Radiofísica Hospitalaria. Trabajan de forma coordinada con los servicios de radioterapia, medicina nuclear y radiodiagnóstico. La vigilancia dosimétrica de los trabajadores debe realizarla, además, un servicio de dosimetría personal expresamente autorizado y supervisado por el Consejo de Seguridad Nuclear. Si desea profundizar en conceptos vinculados a la dosimetría, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la dosimetría
De la magnitud física a la magnitud de protección
Ámbitos de aplicación
Cómo se realiza la medida
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra dosimetría?
¿En qué unidad se expresan las dosis?
¿Es lo mismo dosimetría clínica que dosimetría personal?
¿Quién realiza la dosimetría en un hospital?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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