DICCIONARIO MÉDICO
Dientamoeba
Dientamoeba es un género de protozoos parásitos del intestino humano que, pese a lo que sugiere su nombre, no son amebas. En la práctica médica el género se reduce a una única especie, Dientamoeba fragilis. Su historia es la de una identidad equivocada: clasificado en 1918 entre las amebas, tardó décadas en reconocerse como pariente de los flagelados tricomonádidos. Un género agrupa especies próximas por su parentesco. El de Dientamoeba es peculiar por lo escueto: para lo que atañe a la salud humana, contiene un solo miembro, Dientamoeba fragilis, el protozoo que vive en el intestino grueso de las personas. Por eso, hablar del género o hablar de la especie viene a ser, en la clínica, casi lo mismo. El nombre combina el prefijo di, dos, con amoeba. Los dos remite a los dos núcleos que caracterizan a su forma trofozoítica; la amoeba, al grupo en el que Jepps y Dobell lo encuadraron al describirlo. Ambas mitades del nombre resultaron, andando el tiempo, matizables: el trofozoíto puede presentar también un solo núcleo, y el organismo no es una ameba. Cuando Jepps y Dobell lo describieron en 1918, lo situaron junto a las amebas intestinales conocidas, en la familia Entamoebidae. Les llamó la atención un detalle: el nuevo organismo mostraba dos núcleos y no formaba quistes, al contrario que las amebas entre las que lo colocaban. Con eso les bastó para justificar un género aparte. La primera grieta en esa clasificación la abrió el propio Dobell en 1940, al advertir un parecido notable entre Dientamoeba e Histomonas meleagridis, un parásito ameboflagelado de los pavos. Propuso que en realidad era un flagelado, aunque nunca consiguió ver los flagelos. La microscopía electrónica le dio la razón años después: reveló estructuras propias de los flagelados, como un huso de microtúbulos entre los núcleos y un filamento parabasal, además de hidrogenosomas en lugar de mitocondrias. Los estudios moleculares cerraron el caso. Dientamoeba pertenece a los parabasálidos, dentro del orden de los tricomonádidos, cerca de Trichomonas. Frente a las amebas intestinales clásicas, como las del género Entamoeba, Dientamoeba se separa por su ascendencia, no por su aspecto. Obtiene energía mediante hidrogenosomas y no mediante mitocondrias, no fabrica quistes de pared resistente al modo de aquellas (durante casi un siglo se creyó que carecía por completo de forma quística) y su pariente más próximo no es otra ameba, sino Histomonas, el ameboflagelado de las aves de corral. El aire ameboide que muestra al microscopio, y que engañó a sus primeros observadores, es pura convergencia. Porque quienes lo bautizaron lo tomaron por una. En 1918 lo colocaron entre las amebas intestinales y el nombre recogió esa idea, junto con el rasgo de sus dos núcleos. Cuando se comprobó que era un flagelado, el nombre ya estaba fijado y se conservó. En la práctica médica, una: Dientamoeba fragilis. Es la única especie del género con relevancia conocida en el ser humano. Ambos son tricomonádidos, es decir, miembros del mismo grupo de protozoos flagelados. Comparten rasgos internos, como los hidrogenosomas y ciertas estructuras del citoesqueleto, que fueron precisamente las pistas que permitieron sacar a Dientamoeba del cajón de las amebas y colocarla donde le corresponde. Para conocer mejor este género y su entorno, puede consultar:Qué es el género Dientamoeba
Una larga confusión taxonómica
En qué se diferencia de las amebas verdaderas
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama Dientamoeba si no es una ameba?
¿Cuántas especies tiene el género?
¿Qué relación tiene con Trichomonas?
Referencias
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