DICCIONARIO MÉDICO
Contractura histérica
La contractura histérica es una contractura funcional que aparece sin una lesión orgánica demostrable en el músculo ni en el sistema nervioso. El término procede de la semiología clásica del siglo XIX, cuando estas manifestaciones se encuadraban bajo la categoría de histeria. La nomenclatura psiquiátrica actual las clasifica como trastorno de conversión (DSM-5). En la práctica clínica, la contractura histérica se presenta como un acortamiento mantenido de un grupo muscular que no responde a los patrones anatómicos de una lesión nerviosa periférica ni de una enfermedad muscular primaria. Puede afectar a una extremidad completa o a un segmento aislado (una mano cerrada en puño, un pie en equino, un cuello inclinado), y su distribución no se ajusta a la de un nervio o una raíz concreta. Es decir, el patrón no es neurológicamente coherente. El músculo se siente rígido a la palpación y el paciente no puede relajarlo voluntariamente, pero la electromiografía suele mostrar actividad voluntaria normal y no hay signos de denervación. Bajo anestesia general, la contractura desaparece. Esa disociación entre la exploración consciente y la exploración bajo anestesia es uno de los datos que orientan hacia el origen funcional del cuadro. El concepto de histeria tiene una historia larga y tortuosa. Los griegos atribuían los cuadros a un desplazamiento del útero (del griego hystera, ὑστέρα, útero), lo que vinculaba la enfermedad exclusivamente a las mujeres. Jean-Martin Charcot, en la Salpêtrière de París durante la segunda mitad del siglo XIX, documentó contracturas, parálisis y crisis convulsivas sin sustrato neurológico y las agrupó bajo el nombre de histeria, demostrando además que podían reproducirse y suprimirse mediante hipnosis. Sigmund Freud y Josef Breuer propusieron después que esas manifestaciones corporales representaban la "conversión" de un conflicto psíquico en manifestaciones corporales, de donde procede el término trastorno de conversión. La nomenclatura psiquiátrica moderna ha abandonado la palabra histeria por sus connotaciones peyorativas, pero el adjetivo "histérico" se mantiene en los diccionarios médicos como referencia histórica y como descriptor de un tipo particular de contractura funcional. Es real. El paciente no simula de forma deliberada: la contractura es involuntaria, produce limitación funcional genuina y genera malestar. Lo que la distingue de otras contracturas es la ausencia de un daño orgánico que la explique, no la falta de sufrimiento del paciente. Porque arrastra siglos de connotaciones sexistas (su etimología liga el cuadro al útero y, por tanto, a la mujer) y porque se ha empleado de forma despectiva para desacreditar manifestaciones clínicas legítimas. La psiquiatría actual prefiere trastorno de conversión o trastorno neurológico funcional, denominaciones que describen el fenómeno sin juzgar al paciente. Por varios datos convergentes. En la contractura orgánica, la distribución sigue el territorio de un nervio o de una raíz medular, la electromiografía muestra patrones de denervación o de actividad anormal, y la contractura persiste bajo anestesia. En la contractura histérica, la distribución no respeta mapas nerviosos, la electromiografía es normal y la contractura cede bajo anestesia o durante el sueño. Puede ampliar información en las siguientes entradas del Diccionario médico:Qué es la contractura histérica
De la histeria al trastorno de conversión
Preguntas frecuentes
¿La contractura histérica es real o fingida?
¿Por qué se ha dejado de usar el término histeria?
¿Cómo se distingue de una contractura por lesión neurológica?
Referencias
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