DICCIONARIO MÉDICO
Concentración
La concentración es la magnitud fisicoquímica que expresa la cantidad de una sustancia disuelta (soluto) en relación con el volumen o la masa del medio que la contiene (disolvente o solución). En medicina, esta magnitud permite cuantificar electrolitos, proteínas, hormonas, gases y fármacos en los líquidos biológicos del organismo. El término procede del latín concentrare, compuesto por el prefijo con- ("junto") y centrum ("centro"), con el sentido literal de "reunir hacia el centro". La RAE lo recoge con una acepción química específica: "magnitud que expresa la cantidad de una sustancia por unidad de volumen". En la práctica clínica, la concentración traduce algo mucho más concreto que una abstracción de laboratorio. Cuando un informe analítico indica que la glucosa en sangre es de 95 mg/dL, está comunicando cuánta glucosa hay disuelta en cada decilitro de ese plasma. Conviene no confundir concentración con cantidad total. Un paciente puede tener una cantidad normal de sodio en su organismo y, sin embargo, presentar una concentración sérica baja de ese electrolito si el volumen de agua corporal ha aumentado de forma desproporcionada. Esa distinción marca la diferencia entre medir "cuánto hay" y medir "cuánto hay por unidad de volumen", y resulta decisiva a la hora de interpretar muchos valores de laboratorio. No existe una unidad universal de concentración. El Sistema Internacional de Unidades (SI) establece el mol por metro cúbico (mol/m³) como unidad estándar, pero la medicina de laboratorio emplea diversas unidades según la naturaleza del analito y la tradición de cada especialidad. Los gramos por decilitro (g/dL) se reservan habitualmente para la hemoglobina y las proteínas totales. Los miligramos por decilitro (mg/dL) son la expresión más frecuente para glucosa, creatinina o colesterol en muchos países hispanohablantes, aunque parte de la literatura anglosajona prefiere milimoles por litro (mmol/L) para esos mismos analitos. Para los electrolitos (sodio, potasio, cloro, bicarbonato) se utilizan miliequivalentes por litro (mEq/L) o milimoles por litro, según el laboratorio. La osmolaridad, que mide la concentración total de partículas osmóticamente activas, se expresa en miliosmoles por litro (mOsm/L). Y los gases disueltos en sangre arterial se cuantifican como presiones parciales (mmHg), una forma indirecta de expresar concentración a través de la ley de Henry. Cada determinación bioquímica mide, en el fondo, una concentración. El hematocrito es un caso particular: no expresa la concentración de un soluto, sino la fracción del volumen sanguíneo que ocupan los hematíes, pero el concepto subyacente (proporción de un componente en relación con el volumen total) es el mismo. Algo parecido ocurre con el recuento celular, que informa del número de células por unidad de volumen y constituye, en rigor, una concentración numérica. En farmacología, la concentración plasmática de un principio activo determina si este alcanza niveles terapéuticos o, por el contrario, se sitúa en rango tóxico. La monitorización de sustancias con margen terapéutico estrecho depende directamente de medir con precisión esa concentración en muestras de sangre obtenidas en momentos concretos tras la administración. La concentración de cualquier sustancia en un líquido biológico puede variar por tres vías: aumento de la cantidad de soluto (producción o aporte excesivos), disminución de esa cantidad (consumo, pérdida o déficit de aporte) o cambio en el volumen del disolvente sin que la cantidad de soluto se altere. Este tercer mecanismo, que los clínicos llaman efecto dilucional o concentracional, explica por qué una deshidratación intensa puede elevar artificialmente la cifra de hemoglobina y por qué una sobrehidratación puede reducirla sin que haya anemia real. Los intervalos de referencia que figuran en los informes de laboratorio representan el rango de concentraciones observadas en una población sana de referencia, habitualmente entre los percentiles 2,5 y 97,5. Un valor fuera de ese rango no implica enfermedad por sí solo, pero sí exige una valoración clínica. Del latín concentrare, formado por con- ("junto") y centrum ("centro"). Su uso en química data del siglo XVIII, cuando los boticarios comenzaron a estandarizar la cantidad de principio activo por volumen de preparado. La RAE incorporó la acepción química en 1817. No. La concentración indica cuánto soluto hay por unidad de volumen; la cantidad total, cuánto soluto hay en todo el organismo o en todo el compartimento. Un paciente con retención de líquidos puede tener una concentración sérica de sodio baja (hiponatremia dilucional) a pesar de que su sodio corporal total sea normal o incluso alto. Depende de la tradición analítica, la naturaleza del soluto y la normativa vigente en cada país. El SI recomienda el mol como unidad de cantidad de sustancia, pero muchos laboratorios hispanohablantes mantienen los mg/dL por herencia de la bioquímica clínica norteamericana. La conversión entre unas y otras exige conocer el peso molecular del analito. La concentración de hidrogeniones es un caso particular de concentración: mide la cantidad de iones H⁺ libres en un líquido biológico. Su valor se expresa habitualmente mediante el pH, una escala logarítmica que Sørensen ideó en 1909 precisamente para evitar las cifras muy pequeñas que resultan de expresar esa concentración en moles por litro. Si desea profundizar en conceptos asociados a la concentración, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la concentración en el contexto médico
Unidades de uso habitual en analítica clínica
La concentración en la práctica de laboratorio
Factores que modifican la concentración de un analito
Preguntas frecuentes
¿De dónde procede el término "concentración"?
¿Es lo mismo concentración que cantidad total?
¿Por qué los laboratorios usan distintas unidades?
¿Qué relación tiene con la concentración de hidrogeniones?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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