DICCIONARIO MÉDICO
Comprimido
El comprimido es una forma farmacéutica sólida que se obtiene al someter una mezcla de uno o varios principios activos con excipientes a presión mecánica en una matriz. Constituye la presentación más utilizada en la administración oral de medicamentos por su facilidad de dosificación, estabilidad y comodidad de transporte. El término procede del participio latino compressus (de comprimĕre, 'apretar conjuntamente'), que en castellano dio lugar al adjetivo y sustantivo comprimido. La RAE lo define como «pastilla pequeña que se obtiene por compresión de sus ingredientes previamente reducidos a polvo». En la farmacia anglosajona se emplea tablet, voz derivada del latín tabuletta ('tablilla'). La invención se debe al pintor e inventor británico William Brockedon, que el 8 de diciembre de 1843 patentó en Inglaterra un dispositivo capaz de dar forma a polvos mediante presión en troqueles. Brockedon no era farmacéutico: su propósito original era compactar grafito para minas de lápices. Pero reconoció la posibilidad de aplicar el mismo principio a los medicamentos, y eso cambió la farmacia para siempre. Durante casi treinta años la idea no tuvo demasiado recorrido; fue a partir de 1872, cuando el alemán Isidor Rosenthal presentó un compresor manual basado en un tornillo-prensa, cuando el comprimido empezó a generalizarse en Europa. Un comprimido no contiene solo el fármaco. La mezcla incluye excipientes con funciones diversas: diluyentes que aportan volumen, aglutinantes que aseguran la cohesión del polvo, disgregantes que facilitan la rotura del comprimido una vez ingerido y lubricantes que evitan que la mezcla se adhiera a los punzones de la máquina. Sin esos componentes auxiliares, la mayoría de los principios activos no podrían formar una masa compacta estable. El proceso industrial típico pasa por la granulación (convertir el polvo fino en gránulos de tamaño uniforme para que fluyan bien), la compresión propiamente dicha en prensas rotativas de alta velocidad, y en muchos casos un recubrimiento posterior. Las máquinas modernas producen miles de unidades por minuto, algo que a Brockedon le habría resultado difícil de imaginar. Comprimidos no recubiertos. Constan solo del núcleo comprimido. Son los más sencillos y económicos, pero pueden tener sabor desagradable o resultar sensibles a la humedad. Comprimidos recubiertos. Una película o una capa de azúcar envuelve el núcleo. El recubrimiento protege al principio activo de la acidez gástrica, enmascara sabores y, en algunos diseños, controla la velocidad de liberación del fármaco. Los llamados comprimidos con cubierta entérica solo se disuelven al alcanzar el pH del intestino delgado. Existen también comprimidos efervescentes (que se disuelven en agua antes de beberlos), masticables, sublinguales (se colocan bajo la lengua y se absorben directamente por la mucosa oral, sin pasar por el tubo digestivo), bucodispersables y de liberación prolongada, entre otros. Cada variante responde a una necesidad terapéutica concreta o a una dificultad del paciente. Coloquialmente se llama «pastilla» a casi cualquier forma sólida que se traga, pero las diferencias técnicas importan. La cápsula encierra el principio activo dentro de una cubierta, normalmente de gelatina, mientras que en el comprimido el fármaco forma parte de la propia masa compactada. La posología y la biodisponibilidad pueden variar entre ambas presentaciones, porque la velocidad de disgregación y la superficie de contacto con los fluidos digestivos no son iguales. La palabra pastilla carece de definición estricta en la Farmacopea y se utiliza en el lenguaje corriente sin distinción. Del latín comprimĕre, 'apretar conjuntamente'. El participio compressus evolucionó en castellano a comprimido. El nombre alude directamente al proceso de fabricación: el polvo se comprime en un molde hasta formar la pieza sólida. Depende del tipo. Los comprimidos ranurados están diseñados para ello y permiten ajustar la dosis. Los que tienen recubrimiento entérico o liberación prolongada no deben partirse ni triturarse, porque se alteraría el mecanismo de liberación y podrían producirse efectos no deseados. Ante la duda, conviene consultar al profesional sanitario. Sí. La Farmacopea de Estados Unidos emplea tablet y varias farmacopeas europeas usan compressi o comprimido. Se trata de la misma forma farmacéutica con denominaciones distintas según la tradición reguladora de cada país. En España y Latinoamérica predomina comprimido. William Brockedon, un pintor e inventor británico, patentó en 1843 la primera máquina capaz de comprimir polvo en una forma sólida sin necesidad de adhesivo. La aplicación farmacéutica tardó décadas en generalizarse, pero la idea originó la forma de medicamento más consumida en el mundo. Si desea profundizar en conceptos asociados al comprimido, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es un comprimido
Composición y proceso de fabricación
Tipos principales
Diferencias entre comprimido, cápsula y pastilla
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra comprimido?
¿Se puede partir un comprimido por la mitad?
¿Es lo mismo un comprimido que una tableta?
¿Quién inventó el comprimido?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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