DICCIONARIO MÉDICO
Colección
En medicina, una colección es la acumulación localizada de un fluido corporal (sangre, pus, suero, bilis, linfa u orina) en una cavidad o espacio tisular donde normalmente no se encuentra. Se trata de un hallazgo frecuente en la práctica clínica y radiológica, casi siempre secundario a un proceso inflamatorio, infeccioso, traumático o quirúrgico. El término procede del latín collectio, -onis, derivado del verbo colligere («reunir, acumular»). En el uso médico, la palabra designa siempre un depósito anómalo de material líquido o semilíquido que se organiza en un espacio concreto del cuerpo. No debe confundirse con la acepción común del español, que se refiere a un conjunto ordenado de objetos. Las colecciones pueden aparecer en prácticamente cualquier localización: cavidad abdominal, pelvis, espacio pleural, mediastino, tejidos blandos superficiales o profundos, e incluso dentro del sistema nervioso central. Su relevancia clínica depende tanto del contenido (purulento, hemático, seroso, biliar) como del efecto que ejerce la acumulación sobre las estructuras vecinas. La clasificación más útil en la práctica se basa en la naturaleza del líquido acumulado. Un hematoma es una colección de sangre que se forma al romperse uno o varios vasos, ya sea por un traumatismo, una cirugía o un trastorno de la coagulación. Los hematomas pequeños se reabsorben solos; los de mayor volumen pueden comprimir estructuras adyacentes o infectarse de forma secundaria. Cuando el contenido es pus, la colección recibe el nombre genérico de absceso. La pared del absceso actúa como barrera que intenta confinar la infección, pero esa misma cápsula dificulta que los antimicrobianos alcancen concentraciones eficaces en su interior. Por eso el drenaje (percutáneo o quirúrgico) suele ser necesario. El seroma es una acumulación de líquido seroso, frecuente tras intervenciones en las que se disecan amplios colgajos de tejido. Aparece con cierta regularidad después de mastectomías, herniorrafias con malla o abdominoplastias. Otros tipos incluyen el biloma (colección de bilis por lesión de la vía biliar), el urinoma (orina extravasada por rotura del tracto urinario) y el linfocele (acúmulo de linfa tras una linfadenectomía). La ecografía es el primer recurso en la mayoría de los casos: accesible, sin radiación y capaz de distinguir contenido líquido de sólido. La tomografía computarizada con contraste aporta mayor resolución espacial y permite delimitar con precisión la extensión de colecciones profundas o tabicadas, sobre todo en abdomen y pelvis. La resonancia magnética resulta especialmente útil en colecciones del sistema musculoesquelético o del sistema nervioso, donde su contraste tisular supera al de la tomografía. La punción guiada por imagen permite, además de drenar la colección, obtener una muestra para cultivo y análisis bioquímico. El aspecto macroscópico del líquido ya orienta (un aspirado turbio o maloliente apunta a infección), pero el estudio microbiológico y citológico sigue siendo necesario para confirmar la naturaleza y el agente causal. Un derrame es una acumulación de líquido en una cavidad serosa preformada (pleural, pericárdica, peritoneal), y se clasifica según la composición del líquido en trasudado o exudado. La ascitis, por ejemplo, es un derrame peritoneal. Coloquialmente se habla de colección y de derrame como si fueran equivalentes, pero en la terminología radiológica el matiz importa: la colección suele ocupar un espacio nuevo o neoformado, mientras que el derrame rellena una cavidad anatómica ya existente. El quiste se distingue por poseer una pared epitelial propia; la colección, en cambio, puede estar contenida solo por la compresión de los tejidos circundantes o por una pseudocápsula inflamatoria, sin revestimiento epitelial verdadero. No. Colecciones pequeñas y no infectadas, como los seromas postquirúrgicos de escaso volumen o los hematomas superficiales, pueden reabsorberse sin intervención. El drenaje se plantea cuando la colección produce compresión de estructuras vecinas, hay signos de infección o la evolución clínica no es favorable. Ambos términos son válidos en español, pero «colección» se ha fijado como tecnicismo en la literatura médica y radiológica hispanohablante por influencia del francés collection y del inglés collection, que comparten la misma raíz latina. En los informes de imagen es el término estándar. Estrictamente, no. El absceso es un tipo de colección cuyo contenido es purulento. Existen colecciones hemáticas (hematomas), serosas (seromas), biliares (bilomas) y de otros tipos que no son abscesos. El estudio del líquido obtenido por punción es lo que permite distinguirlos. Sí, si la causa que las originó persiste. Un biloma puede recidivar mientras no se resuelva la fuga biliar; un seroma puede reproducirse si el espacio muerto quirúrgico no se oblitera. El seguimiento con imagen tras el drenaje permite detectar recidivas de forma temprana. Si desea profundizar en conceptos asociados a las colecciones, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es una colección en el contexto clínico
Tipos según su contenido
Cómo se detecta y se caracteriza
Diferenciación con términos relacionados
Preguntas frecuentes
¿Toda colección requiere drenaje?
¿Por qué se usa la palabra colección en lugar de acumulación?
¿Es lo mismo colección que absceso?
¿Las colecciones pueden reaparecer después de drenarlas?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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