DICCIONARIO MÉDICO
Clostridium botulinum
Clostridium botulinum es una bacteria del suelo capaz de producir la toxina biológica más potente que se conoce. Rara vez enferma por invasión directa del organismo: casi siempre actúa a distancia, a través de una toxina que la propia bacteria libera al multiplicarse en un alimento mal conservado, en una herida profunda o en el intestino de un lactante. Esa toxina, absorbida por el cuerpo, es la responsable del botulismo. Clostridium botulinum Bacilo botulínico Tipo: bacteria Morfología: bacilo grampositivo, anaerobio estricto, esporas subterminales Transmisión: alimentaria, por heridas contaminadas y por colonización intestinal en lactantes Reservorio: ambiental (suelo, sedimentos) Patogenicidad: primario Enfermedades: botulismo El apellido de la especie delata su origen clínico. Botulinum procede del latín botulus, salchicha, porque los primeros brotes bien documentados de la enfermedad, en la Alemania de comienzos del siglo XIX, se asociaron al consumo de embutidos caseros mal curados. El médico y poeta alemán Justinus Kerner describió entre 1817 y 1822 los síntomas de aquella "intoxicación por salchicha" con una precisión notable para la época, y llegó incluso a intuir que la sustancia responsable podría tener, en dosis controladas, algún uso terapéutico. El organismo causante tardaría más de setenta años en identificarse. En diciembre de 1895, en la localidad belga de Ellezelles, treinta y cuatro músicos enfermaron tras comer jamón salado en la comida posterior a un funeral; tres de ellos murieron. El bacteriólogo Émile van Ermengem, de la Universidad de Gante, aisló del jamón y del contenido gástrico de una de las víctimas un bacilo anaerobio que bautizó Bacillus botulinus, y publicó sus hallazgos en 1896. Fue el primero en demostrar que el botulismo no era una infección, sino una intoxicación: no hacía falta que la bacteria invadiera el cuerpo, bastaba con ingerir la toxina que había fabricado en el alimento. Lo singular de esta bacteria no es tanto su anatomía (un bacilo grampositivo bastante convencional, con esporas subterminales que le dan un aspecto ligeramente abultado en un extremo) como la potencia de lo que fabrica. La toxina botulínica bloquea la liberación de acetilcolina en la unión entre el nervio y el músculo, y provoca una parálisis flácida que avanza en sentido descendente desde la cabeza hacia las extremidades. Basta una cantidad extraordinariamente pequeña para producir el cuadro completo. No todas las cepas producen el mismo tipo de toxina, y esa variedad se usa para clasificarlas en cuatro grupos fisiológicos. El grupo I, proteolítico, fabrica los tipos A, B y F, y es el responsable de la inmensa mayoría de los casos humanos. El grupo II, no proteolítico y capaz de crecer a temperaturas de refrigerador, produce los tipos B, E y F, y explica buena parte de los brotes ligados al pescado. El grupo III, que produce los tipos C y D, causa botulismo en aves y ganado, pero no se ha relacionado con enfermedad humana. El grupo IV, por último, solo produce el tipo G: se ha aislado en el suelo y en muestras de autopsia, aunque nunca se ha confirmado un caso de botulismo humano causado por él, y algunos autores lo consideran ya una especie aparte, Clostridium argentinense. Su hábitat natural es el suelo y los sedimentos de lagos y mares, prácticamente en cualquier parte del mundo. La espora tolera la desecación, el frío y buena parte de los desinfectantes habituales, y solo germina y produce toxina cuando encuentra un ambiente sin oxígeno, poco ácido y con nutrientes suficientes: exactamente las condiciones que se dan dentro de una conserva casera mal esterilizada o en un envase al vacío defectuoso. Hay tres puertas de entrada distintas. La más conocida es alimentaria: la toxina ya formada en el alimento se ingiere directamente. La segunda es la herida contaminada con tierra, donde la bacteria germina in situ y libera toxina localmente. La tercera es exclusiva de los lactantes menores de un año, cuya flora intestinal todavía inmadura permite que las esporas ingeridas germinen dentro del propio intestino. Del latín botulus, salchicha, por los brotes decimonónicos ligados a embutidos mal conservados. La descripción formal del organismo, sin embargo, es obra de Émile van Ermengem, que lo aisló en 1895 y publicó sus resultados en 1896. No. En el primero se ingiere la toxina ya formada en el alimento; en el segundo se ingieren esporas que germinan dentro del intestino del bebé y producen la toxina allí mismo. No. Se dividen en cuatro grupos fisiológicos según la temperatura a la que crecen y el tipo de toxina que fabrican (identificada con letras de la A a la G), y solo algunos de esos grupos se han relacionado con enfermedad en el ser humano. Porque, en dosis mínimas y muy controladas, ese mismo bloqueo de la transmisión nerviosa que provoca la parálisis del botulismo puede aprovecharse para relajar de forma selectiva un músculo concreto. La idea, de hecho, ya la había esbozado Justinus Kerner en el siglo XIX al estudiar los primeros brotes, mucho antes de que existiera la tecnología necesaria para purificar la toxina y dosificarla con precisión.Qué es Clostridium botulinum
La toxina y sus grupos
Dónde vive y cómo se transmite
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre Clostridium botulinum?
¿Es lo mismo el botulismo alimentario que el del lactante?
¿Todas las cepas de Clostridium botulinum son iguales?
¿Por qué la toxina botulínica se usa también con fines médicos y estéticos?
Referencias
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