DICCIONARIO MÉDICO
Clostridioides difficile
Clostridioides difficile, conocida todavía por su antiguo nombre Clostridium difficile, es una bacteria capaz de vivir en el intestino humano sin causar ningún problema. El trastorno aparece cuando el equilibrio de la flora intestinal se rompe, casi siempre tras un tratamiento antibiótico, y la bacteria aprovecha ese hueco para proliferar y liberar toxinas que inflaman la pared del colon. La colitis seudomembranosa que provoca es hoy una de las infecciones más frecuentes en los hospitales de todo el mundo. Clostridioides difficile Antes clasificada como Clostridium difficile Tipo: bacteria Morfología: bacilo grampositivo, anaerobio estricto, formador de esporas subterminales Transmisión: fecal-oral, mediante esporas muy resistentes en el entorno hospitalario Reservorio: humano (intestino) y ambiental (superficies) Patogenicidad: oportunista Enfermedades: colitis seudomembranosa El nombre recoge, de forma casi literal, la experiencia de quienes la aislaron por primera vez. En 1935, Ivan C. Hall y Elizabeth O'Toole cultivaron un bacilo desconocido en las heces de recién nacidos sanos y lo bautizaron Bacillus difficilis: el adjetivo latino difficile, difícil, describía sin rodeos lo costoso que resultaba aislar y mantener en cultivo a un organismo de crecimiento tan lento. Nadie sospechaba entonces que se trataba de un patógeno. Se lo consideró, simplemente, un habitante más de la flora intestinal del lactante. El microbiólogo francés André Prévot trasladó la especie al género Clostridium en 1938, un domicilio taxonómico que conservaría durante más de setenta años. Su relevancia clínica tardó todavía más en descubrirse: la colitis con placas blanquecinas en la mucosa del colon, la seudomembranosa, ya la había descrito el cirujano J. M. T. Finney en 1893, décadas antes de que existieran los antibióticos, como una complicación infrecuente de la cirugía abdominal. El vínculo con esta bacteria en concreto no llegó hasta 1978, cuando John Bartlett y su equipo demostraron, mediante neutralización cruzada con antisuero contra Clostridium sordellii, que era ella la responsable de los brotes de colitis que empezaban a multiplicarse con el uso extendido de la antibioticoterapia. La pertenencia al género Clostridium nunca terminó de encajar. Los análisis genéticos de las últimas décadas del siglo pasado ya habían revelado que ese género, tal como se definió en 1880, agrupaba organismos genéticamente muy dispares bajo un mismo nombre. En 2016, Paul Lawson y sus colaboradores compararon la secuencia del gen ribosómico 16S de la especie con la de sus parientes más próximos y comprobaron que el más cercano, Clostridium mangenotii, comparte apenas un 94,7% de similitud: una distancia notable dentro de una misma familia bacteriana. Ambas especies quedaron fuera del grupo que define el género Clostridium en sentido estricto y los autores propusieron trasladarlas a un género nuevo, Clostridioides, del que esta especie pasó además a ser el tipo nomenclatural. El cambio no borró el nombre anterior. Clostridium difficile sigue figurando como sinónimo válidamente publicado en la Lista de Nombres Procarióticos con Estatus en la Nomenclatura, y en la bibliografía médica conviven ambas formas sin que ninguna sea incorrecta. El nombre recomendado para el uso clínico, sin embargo, es ya Clostridioides difficile. En el laboratorio se comporta como un anaerobio de manejo exigente. Sus colonias, sembradas en medios selectivos, adquieren un tono amarillento, desprenden un olor característico que se describe tradicionalmente como a estiércol de caballo y fluorescen bajo luz ultravioleta. La espora, más que la bacteria en su forma vegetativa, explica buena parte de su éxito como huésped hospitalario indeseado: resiste el alcohol de los geles desinfectantes de uso común, sobrevive semanas o meses sobre superficies inertes y solo se elimina de forma fiable con hipoclorito u otros agentes esporicidas. No todas las cepas son igual de agresivas. La tipificación por PCR, que clasifica a la bacteria en ribotipos, permitió identificar a comienzos de este siglo una variante especialmente virulenta, conocida indistintamente como ribotipo 027, NAP1 (por su patrón en electroforesis de campo pulsado) o BI (por su patrón de restricción enzimática). Los brotes hospitalarios detectados en Quebec desde el año 2000 se debieron a esta cepa, portadora de una deleción parcial en el gen regulador tcdC que elimina buena parte del freno natural a la producción de toxina. Su reservorio principal es el propio intestino humano. Una proporción de la población, mayor entre los lactantes, la porta de forma asintomática sin que ello implique enfermedad alguna; en los adultos sanos la colonización es mucho menos frecuente. El segundo reservorio es el entorno hospitalario: habitaciones, baños, barandillas y equipo médico pueden albergar esporas viables durante meses, lo que convierte a los centros sanitarios en el escenario habitual de la transmisión. El contagio sigue la vía fecal-oral. Basta con que las esporas, ingeridas de forma inadvertida, alcancen un intestino cuya flora protectora habitual ha quedado alterada para que la bacteria encuentre el hueco ecológico que necesita y empiece a multiplicarse. El cuadro que la ha hecho célebre es la colitis seudomembranosa, llamada así por las placas amarillentas de fibrina y células muertas que llegan a tapizar la mucosa del colon inflamado. Antes de alcanzar ese extremo, la infección suele manifestarse de formas mucho más leves, agrupadas bajo el nombre de diarrea asociada a Clostridioides difficile, hoy una de las causas más comunes de diarrea adquirida en el hospital. Por la dificultad que entrañó su estudio inicial. Hall y O'Toole, quienes la aislaron en 1935, eligieron el adjetivo latino difficile para describir lo costoso que resultó cultivar aquel bacilo de crecimiento lento. El género Clostridioides, que sustituyó a Clostridium en 2016, procede del latín y del griego y significa, aproximadamente, "semejante a Clostridium". Sí. Se trata de la misma bacteria bajo dos nombres válidos: Clostridium difficile fue el nombre usado desde 1938 hasta la reclasificación de 2016, y sigue empleándose con frecuencia en la práctica clínica. No necesariamente. Muchos lactantes y una proporción menor de adultos la portan sin síntomas. La enfermedad aparece solo cuando algo altera el equilibrio de la flora intestinal que mantiene a la bacteria a raya. Una variante hipervirulenta identificada en brotes hospitalarios de Quebec a partir del año 2000, capaz de producir mucha más toxina que las cepas habituales por una alteración en uno de sus genes reguladores. Por la resistencia de su espora. A diferencia de la bacteria en su forma activa, la espora sobrevive semanas sobre superficies secas, resiste el alcohol de los geles hidroalcohólicos que sí eliminan a otros microorganismos y solo se destruye de forma fiable con agentes esporicidas como el hipoclorito. Esa combinación (persistencia ambiental y resistencia a la desinfección habitual) explica por qué una sola habitación contaminada puede sostener la transmisión durante meses si no se aplican protocolos de limpieza específicos.Qué es Clostridioides difficile
Un género propio desde 2016
Identificación y cepas de interés
Dónde vive y cómo se transmite
Qué enfermedades produce
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama Clostridioides difficile?
¿Es lo mismo que Clostridium difficile?
¿Tener la bacteria en el intestino significa estar enfermo?
¿Qué es la cepa 027?
¿Por qué es tan difícil erradicarla de un hospital?
Referencias
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