DICCIONARIO MÉDICO
Cloración
La cloración es el procedimiento de desinfección del agua mediante la adición de compuestos de cloro, con el objetivo de eliminar bacterias, virus y otros microorganismos patógenos. Se considera uno de los avances sanitarios más relevantes del siglo XX y sigue siendo el método de potabilización más extendido en el mundo. La cloración consiste en añadir al agua cantidades controladas de cloro o de compuestos que lo liberan (hipoclorito de sodio, hipoclorito de calcio, dióxido de cloro) para destruir los agentes infecciosos que pueda contener. El término procede del griego χλωρός (khlōrós, «verde amarillento»), en alusión al color del gas cloro elemental, y del sufijo latino -atio, que indica acción o proceso. Fue el químico británico Humphry Davy quien propuso en 1810 el nombre chlorine para el elemento, a partir de ese adjetivo griego. Desde el punto de vista sanitario, la cloración pertenece al ámbito de la higiene del agua y la salud pública. Su aplicación sistemática a redes de abastecimiento urbano transformó radicalmente la epidemiología de enfermedades como el cólera, la fiebre tifoidea y la disentería bacilar, que durante siglos habían causado mortalidad masiva ligada al consumo de agua contaminada. Cuando el cloro se disuelve en agua reacciona formando ácido hipocloroso (HOCl) e ion hipoclorito (OCl⁻). De las dos especies, el ácido hipocloroso es con diferencia el agente germicida más potente: penetra la pared celular de las bacterias, oxida componentes enzimáticos y altera los ácidos nucleicos, lo que impide la replicación del microorganismo. El ion hipoclorito, con carga negativa, tiene menor capacidad de penetración y resulta menos eficaz. El equilibrio entre ambas especies depende del pH del agua. A pH inferior a 7,5, predomina el ácido hipocloroso; por encima de ese valor, la proporción de hipoclorito aumenta y la capacidad desinfectante disminuye. Este detalle explica por qué las plantas potabilizadoras controlan el pH del agua junto con la dosis de cloro: no basta con añadir el desinfectante si las condiciones fisicoquímicas no favorecen la forma activa. Una ventaja que distingue la cloración de otros métodos de desinfección, como la ozonización o la radiación ultravioleta, es su efecto residual. Parte del cloro permanece en el agua tras la desinfección inicial y sigue actuando durante el transporte por la red de distribución, lo que protege frente a una posible recontaminación entre la estación potabilizadora y el punto de consumo. Uno de los primeros usos documentados del cloro como desinfectante del agua se remonta a 1854, cuando el médico John Snow utilizó compuestos clorados para intentar sanear el suministro de Broad Street en Londres durante un brote de cólera que causó más de setecientas muertes en una sola semana. Snow no logró demostrar que el cloro hubiera sido determinante en aquel episodio concreto, pero su trabajo sentó las bases de la epidemiología moderna al vincular el agua contaminada con la propagación de la enfermedad. La cloración continua y sistemática del agua potable comenzó a principios del siglo XX. En 1905, Alexander Cruickshank Houston la aplicó en Lincoln (Inglaterra) para frenar un brote de fiebre tifoidea, y en 1908 John L. Leal y George Warren Fuller diseñaron la primera planta de cloración permanente en el embalse de Boonton, que abastecía a Jersey City (Nueva Jersey). La expansión fue vertiginosa: en 1918, más de mil ciudades norteamericanas cloraban ya su agua, alcanzando a unos treinta y tres millones de personas. En España, la generalización del hipoclorito en las redes urbanas se produjo sobre todo a partir de 1925. El cloro, al reaccionar con la materia orgánica natural presente en el agua, genera compuestos secundarios denominados subproductos de desinfección. Los más conocidos son los trihalometanos, entre los que destaca el cloroformo. Se han descrito también ácidos haloacéticos y haloacetonitrilos, entre otros. Varios estudios epidemiológicos han investigado la posible asociación entre la exposición prolongada a estos subproductos y ciertos tipos de cáncer, en particular el de vejiga. La evidencia no es concluyente y la propia Organización Mundial de la Salud ha señalado que el beneficio de la desinfección supera con creces el riesgo atribuible a los subproductos. Las estrategias para minimizar su formación incluyen reducir la carga orgánica del agua antes de la cloración (pretratamiento con filtros o coagulantes) y ajustar el punto de inyección del cloro. Del griego χλωρός (khlōrós), que significa «verde amarillento», en referencia al color del gas cloro. El nombre del elemento fue propuesto por Humphry Davy en 1810. El sufijo -ación (del latín -atio) indica proceso o acción, de modo que «cloración» designa literalmente la acción de aplicar cloro. No. La potabilización abarca el conjunto de operaciones necesarias para que el agua sea apta para el consumo: filtración, sedimentación, ajuste de pH, eliminación de metales y desinfección. La cloración es solo la etapa de desinfección, aunque en muchos contextos rurales o de emergencia puede ser la única intervención aplicada al agua. A las concentraciones habituales de cloro residual libre en agua de consumo (entre 0,2 y 1 mg/L, según las recomendaciones de la OMS), no se han demostrado efectos adversos. Lo que genera debate son los subproductos de desinfección, como los trihalometanos, cuya relación con ciertos cánceres se ha estudiado sin resultados definitivos. El consenso científico es que los riesgos de no desinfectar el agua son incomparablemente mayores. Sí. La ozonización, la radiación ultravioleta, las cloraminas y el dióxido de cloro son métodos alternativos. Cada uno presenta ventajas y limitaciones. La ozonización, por ejemplo, es un oxidante más potente pero no deja residuo protector en la red; la radiación ultravioleta es eficaz contra protozoos resistentes al cloro, como Cryptosporidium, pero tampoco ofrece protección residual. Por eso, muchas plantas combinan varios métodos. Si desea profundizar en conceptos asociados a la cloración, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la cloración
Mecanismo germicida del cloro en el agua
Contexto histórico de la cloración del agua
Subproductos de la cloración y su relevancia sanitaria
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra cloración?
¿Es lo mismo cloración que potabilización?
¿El agua clorada puede ser perjudicial para la salud?
¿Existen alternativas a la cloración?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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