DICCIONARIO MÉDICO
Cloaca
En embriología humana, la cloaca es una cavidad transitoria que existe durante las primeras semanas de gestación en el extremo caudal del embrión, donde confluyen los sistemas digestivo, urinario y genital. Su correcta división por el septo urorrectal da lugar al recto y al seno urogenital. Si esa partición no se completa, el resultado es una malformación congénita denominada persistencia de cloaca o cloaca persistente. La palabra procede del latín cloāca, que en Roma designaba el sistema de alcantarillado subterráneo (la Cloaca Maxima, construida en el siglo VI a. C., drenaba las aguas del Foro). Su aplicación anatómica recoge la idea de un conducto común que recibe descargas de distinta procedencia. En zoología, la cloaca es una estructura definitiva en aves, reptiles, anfibios y monotremas: una cámara única donde desembocan el tracto digestivo, el urinario y el reproductor. Los mamíferos placentarios la pierden durante el desarrollo embrionario. Hacia la cuarta semana de gestación humana, el extremo caudal del intestino posterior del embrión forma una cavidad revestida de endodermo que recibe tanto el alantoides (precursor de la vejiga urinaria) como los conductos genitales en formación. Esa cavidad es la cloaca embrionaria. Entre la cuarta y la séptima semana, un tabique mesodérmico descendente (el septo urorrectal o tabique urorrectal) divide progresivamente la cloaca en dos compartimentos: uno anterior, el seno urogenital, que originará vejiga, uretra y parte del aparato genital; y uno posterior, el conducto anorrectal, del que derivará el recto y el ano. Cuando el septo urorrectal no completa su descenso, la separación entre los sistemas queda incompleta. El resultado clínico se conoce como malformación cloacal o cloaca persistente: recto, vagina y uretra desembocan en un canal común que se abre al exterior por un único orificio perineal. Es una anomalía que afecta casi exclusivamente a recién nacidas (la presencia de vagina es necesaria para que confluyan los tres sistemas en un solo canal). Su incidencia se estima en torno a 1 de cada 20 000-25 000 nacidas vivas. La longitud del canal común tiene implicaciones directas en el pronóstico. Canales menores de 3 centímetros suelen permitir una reconstrucción por vía perineal exclusiva. Cuando el canal supera esa longitud, la reparación requiere habitualmente un abordaje abdominal combinado, y la incidencia de anomalías asociadas (vertebrales, cardíacas, renales) aumenta de forma considerable. La malformación cloacal se encuadra dentro del espectro de las anomalías anorrectales. No es la única consecuencia de un defecto en la partición de la cloaca: grados parciales de fallo del septo pueden producir un seno urogenital persistente (sin afectación rectal) o una fístula rectouretral o rectovaginal, que se clasifican como malformaciones anorrectales de distinto tipo y complejidad. En aves, reptiles y anfibios, la cloaca no es una malformación sino una estructura normal y funcional. Es la cámara terminal a la que vierten el intestino, los uréteres y las gónadas, y se comunica con el exterior por un orificio único. Los ornitorrincos y los equidnas (monotremas) conservan esa configuración entre los mamíferos. De hecho, el nombre del orden Monotremata alude precisamente a ese «orificio único» (del griego μόνος, «uno», y τρῆμα, «orificio»). En los mamíferos placentarios, la partición embrionaria que separa las vías en conductos independientes convierte la cloaca en una fase transitoria del desarrollo, no en un destino anatómico. Procede del latín cloāca, «alcantarilla» o «conducto de desagüe». Los romanos la usaban para referirse a su sistema de alcantarillado; la más célebre era la Cloaca Maxima de Roma. La anatomía adoptó el término para designar una cavidad que recibe descargas de varios sistemas, por analogía con ese colector. Sí. Durante las primeras semanas de desarrollo embrionario, todos los embriones humanos presentan una cloaca. Lo normal es que se divida entre la cuarta y la séptima semana de gestación. Solo cuando esa partición falla parcial o totalmente se habla de malformación cloacal. En su definición clásica (confluencia de recto, vagina y uretra en un canal común), sí: se describe exclusivamente en el sexo femenino, porque requiere la presencia de vagina para que los tres sistemas confluyan. Los varones con defectos graves del septo urorrectal presentan otras formas de anomalía anorrectal, como fístulas rectouretrales, pero no se clasifican como malformación cloacal. La reparación quirúrgica busca separar y reconstruir los tres sistemas (digestivo, urinario y genital). El pronóstico funcional depende de la longitud del canal común y de las anomalías asociadas. Muchas pacientes alcanzan continencia fecal y urinaria aceptable, pero el seguimiento multidisciplinar suele prolongarse hasta la edad adulta. Si desea profundizar en conceptos asociados a la cloaca, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la cloaca
La malformación cloacal
Diferenciación con la cloaca en zoología
Preguntas frecuentes
¿Qué significa la palabra cloaca?
¿Todo ser humano tiene cloaca en algún momento?
¿La malformación cloacal afecta solo a niñas?
¿Se puede corregir una malformación cloacal?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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