DICCIONARIO MÉDICO
Cineplastia
La cineplastia (también llamada cinematización o cirugía cinemática) es un procedimiento quirúrgico que aprovecha la contracción voluntaria de los músculos residuales de un muñón de amputación para transmitir movimiento a una prótesis mecánica. El concepto fue formulado por el cirujano italiano Giuliano Vanghetti en 1898 y perfeccionado quirúrgicamente por Ferdinand Sauerbruch durante la Primera Guerra Mundial. El término combina dos raíces griegas: κινεῖν (kineîn, «mover») y πλάσσειν (plássein, «modelar, dar forma»), lo que equivale a «plastia del movimiento» o, en un sentido más libre, «cirugía que restaura la capacidad de mover». La idea central consiste en crear un túnel revestido de piel dentro de un músculo del muñón (bíceps, tríceps, pectoral mayor o flexores del antebrazo, según el nivel de la amputación) y pasar a través de ese túnel un vástago rígido conectado mediante cables a la mano o el gancho protésicos. Cuando el paciente contrae el músculo, la fuerza se transmite por el cable y la prótesis se abre o se cierra. Vanghetti publicó la primera descripción del método en 1898 y realizó estudios experimentales en animales (inicialmente, aves) antes de pasar al ser humano hacia 1900. Presentó sus resultados en 1905 y los reunió en 1906 en el libro Plastica e Protesi Cinematiche. Sin embargo, fue Sauerbruch quien llevó la técnica a una escala masiva a partir de 1915, cuando las trincheras de la Gran Guerra generaron un número abrumador de amputados jóvenes que necesitaban recuperar la función de las extremidades superiores para reincorporarse a la vida laboral. Sauerbruch modificó la técnica de Vanghetti: en lugar de utilizar el segmento distal del hueso, creaba un túnel muscular revestido de piel propia del paciente, a través del cual insertaba una varilla de marfil (más adelante, de plexiglás). Esa variante se conoce como procedimiento de Sauerbruch-Lebsche-Vanghetti. En Estados Unidos, la primera intervención cineplástica la realizó Astley Ashhurst el 14 de agosto de 1911. Desde la segunda mitad del siglo XX, las prótesis mioeléctricas (que captan señales eléctricas del músculo a través de electrodos de superficie y las traducen en movimiento protésico sin necesidad de túnel quirúrgico) fueron desplazando a la cineplastia. Resultaban menos invasivas y no requerían una cirugía tan compleja. Pese a ello, la cineplastia dejó una huella profunda: la idea de conectar directamente la musculatura residual con un dispositivo externo es el principio conceptual sobre el que se apoyan las interfaces neuroprotésicas actuales. Del griego κινεῖν (mover) y πλάσσειν (moldear). Literalmente, «moldear para el movimiento». También se le llama cinematización, del mismo κίνημα (kínēma, «movimiento»), y cirugía cinemática. Muy raramente. Las prótesis mioeléctricas y, más recientemente, las interfaces neurales implantables han tomado el relevo. Algunos centros conservan la experiencia como alternativa para pacientes en los que la tecnología mioeléctrica no ofrece resultados satisfactorios, pero son casos puntuales. La cineplastia requiere una intervención quirúrgica para crear un túnel muscular y conectar físicamente la prótesis al músculo mediante un vástago y cables. La prótesis mioeléctrica, en cambio, se coloca sobre el muñón sin cirugía adicional y detecta la actividad muscular mediante electrodos externos. La señal eléctrica que capta se convierte en movimiento protésico por medio de motores miniaturizados. Si desea profundizar en conceptos asociados, puede consultar:Qué es la cineplastia
Vanghetti, Sauerbruch y el contexto bélico
Declive y legado de la técnica
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra cineplastia?
¿Se practica todavía la cineplastia?
¿En qué se diferencia de una prótesis mioeléctrica?
Referencias
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