DICCIONARIO MÉDICO
Capsulitis adhesiva
La capsulitis adhesiva, conocida también como hombro congelado (frozen shoulder), es un proceso inflamatorio y fibrosante de la cápsula articular del hombro que provoca dolor progresivo y restricción marcada de la movilidad, tanto activa como pasiva. Afecta con mayor frecuencia a personas entre los 40 y los 60 años, y predomina en mujeres. El término combina el latín capsula (cajita) con dos sufijos griegos: -ῖτις (-itis, inflamación) y el adjetivo adhesiva (del latín adhaesivus, que se pega), aludiendo al engrosamiento y la retracción de la cápsula glenohumeral que acaban "pegando" las paredes capsulares y reduciendo el espacio articular disponible. La primera descripción con entidad propia se atribuye al cirujano francés Simon-Emmanuel Duplay, quien en 1872 postuló que la rigidez dolorosa del hombro se debía a una alteración de los tejidos blandos periarticulares y no a una artritis de la articulación glenohumeral. El nombre frozen shoulder se difundió a partir de 1934, cuando Ernest Codman empleó la expresión para referirse a un hombro doloroso de etiología incierta con limitación del movimiento. Ya en 1945, Julius Neviaser propuso el término capsulitis adhesiva tras observar, durante las intervenciones quirúrgicas, que la cápsula engrosada se adhería al cuello humeral. La capsulitis adhesiva sigue habitualmente un curso dividido en tres fases, aunque la duración de cada una varía de un paciente a otro y los límites entre ellas no siempre son nítidos. En la fase inflamatoria (o de congelación), que puede prolongarse entre dos y nueve meses, el dolor es el rasgo dominante. Se presenta tanto con el movimiento como en reposo y a menudo empeora por la noche, lo que altera el sueño. La movilidad comienza a perderse, pero el dolor suele ser más limitante que la rigidez propiamente dicha. Sigue la fase de rigidez (o de congelación establecida), en la que el dolor tiende a atenuarse mientras la pérdida de rango articular se consolida. Movimientos cotidianos como peinarse, abrocharse el sujetador o alcanzar un estante alto se vuelven difíciles o imposibles. Esta fase puede durar de cuatro a doce meses. Finalmente, la fase de resolución (o de descongelación) supone una recuperación gradual de la movilidad. El proceso completo se extiende, en promedio, entre uno y tres años. Un dato que conviene matizar: estudios de seguimiento a largo plazo han mostrado que hasta la mitad de los pacientes conserva algún grado de limitación residual pasados siete años, lo que cuestiona la idea de que la resolución sea siempre completa. Se estima que la capsulitis adhesiva afecta a un 2-5 % de la población general. La forma primaria (idiopática) aparece sin un desencadenante evidente. Se ha observado una asociación frecuente con la diabetes mellitus (la prevalencia en pacientes diabéticos puede multiplicarse por tres o por cuatro frente a la población no diabética), el hipotiroidismo y la enfermedad de Parkinson, aunque el mecanismo que vincula estas condiciones con la fibrosis capsular no está completamente aclarado. La forma secundaria se relaciona con una causa identificable: inmovilización prolongada tras una fractura, una cirugía del hombro o un accidente cerebrovascular que limite el uso del brazo. La afectación bilateral, simultánea o secuencial, ocurre en un 6-17 % de los casos según las series publicadas. El hombro doloroso es un motivo de consulta frecuente que puede obedecer a múltiples causas: rotura del manguito rotador, bursitis subacromial, tendinopatía calcificante o artrosis glenohumeral, entre otras. Lo que distingue a la capsulitis adhesiva es la restricción global del movimiento pasivo en todas las direcciones, especialmente la rotación externa. En las tendinopatías, el movimiento pasivo suele estar conservado y el dolor se reproduce en maniobras específicas contra resistencia; en la capsulitis adhesiva, el arco de movimiento se acorta tanto si el paciente mueve el brazo por sí mismo como si lo mueve el explorador. Depende de cómo se mire. Duplay sentó las bases en 1872 al atribuir la rigidez del hombro a los tejidos blandos. Codman acuñó la expresión frozen shoulder en 1934. El nombre definitivo, capsulitis adhesiva, lo propuso Neviaser en 1945 tras observar la cápsula durante la cirugía. Se ha considerado tradicionalmente una enfermedad autolimitada, pero esa idea merece matices. El dolor tiende a resolverse en la mayoría de los pacientes, pero estudios a largo plazo indican que una proporción relevante mantiene restricción residual de la movilidad. La recuperación completa no es tan universal como se asumía. La hiperglucemia crónica favorece la glicosilación del colágeno capsular, lo que lo hace más rígido y menos elástico. Ese cambio bioquímico predispone al engrosamiento y la retracción de la cápsula glenohumeral, y explica que los pacientes diabéticos presenten formas más rebeldes y de evolución más prolongada. No. La capsulitis es un término genérico que designa cualquier inflamación capsular, sea del hombro, del pie o de otra articulación. La capsulitis adhesiva se refiere específicamente a la retracción fibrosante de la cápsula glenohumeral. Si desea profundizar en conceptos sobre el hombro y las articulaciones, puede consultar:Qué es la capsulitis adhesiva
Evolución en fases
Factores asociados y epidemiología
Diferenciación con otras causas de hombro doloroso
Preguntas frecuentes
¿Quién describió por primera vez la capsulitis adhesiva?
¿Se cura sola la capsulitis adhesiva?
¿Por qué se relaciona con la diabetes?
¿Es lo mismo capsulitis adhesiva que capsulitis?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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