DICCIONARIO MÉDICO
Bandeo de Giemsa
El bandeo de Giemsa designa la aplicación del colorante Giemsa a preparaciones cromosómicas tratadas previamente con enzimas proteolíticas o agentes desnaturalizantes, con el fin de obtener un patrón de bandas G que identifique cada cromosoma del complemento humano. En la práctica clínica habitual, la expresión «bandeo de Giemsa» se emplea como sinónimo del bandeo G, la técnica más utilizada en los laboratorios de citogenética para elaborar un cariotipo. Conviene precisar, sin embargo, que Giemsa es el nombre del colorante, no de la técnica completa. El mismo colorante interviene también en el bandeo R y en el bandeo C, donde el paso previo a la tinción es distinto y las bandas resultantes se distribuyen de manera inversa o selectiva. El nombre procede de Gustav Giemsa (1867-1948), químico y bacteriólogo alemán del Instituto de Enfermedades Marítimas y Tropicales de Hamburgo, que en 1904 perfeccionó una mezcla de azul de metileno, eosina y azur de metileno para teñir protozoos sanguíneos. La fórmula, concebida originalmente para visualizar Plasmodium en frotis de malaria, resultó ser extraordinariamente versátil: se aplicó primero en hematología y parasitología, y décadas después encontró en la citogenética cromosómica su campo de mayor impacto clínico. Se parte de un cultivo celular (sangre periférica, líquido amniótico, médula ósea o tejido tumoral) que se detiene en metafase con colchicina o colcemida. Las células se someten a una solución hipotónica para que los cromosomas se dispersen, se fijan y se extienden sobre portaobjetos. A continuación viene el paso que distingue al bandeo G: la preparación se trata brevemente con tripsina, que desnaturaliza parcialmente las histonas asociadas al ADN. Las regiones ricas en pares adenina-timina, con cromatina más compactada, retienen el colorante Giemsa y aparecen oscuras. Las regiones ricas en pares citosina-guanina, de replicación temprana, quedan claras. El tiempo de exposición a la tripsina es crítico: segundos de más destruyen la estructura y las bandas desaparecen; segundos de menos no producen diferenciación suficiente. Es un equilibrio que los técnicos de citogenética ajustan con la experiencia, y que varía según la temperatura del laboratorio, la edad de la preparación y el tipo de muestra. No es raro que un buen citogenetista reconozca su propio protocolo con la precisión de una receta de cocina transmitida de generación en generación. Un cariotipo convencional con bandeo G alcanza una resolución de entre 400 y 550 bandas por complemento haploide. La citogenética de alta resolución, que analiza cromosomas en prometafase (más elongados), puede llegar a 850 bandas. Eso significa que las alteraciones visibles deben afectar a un segmento cromosómico de al menos 5-10 megabases. Las microdeleciones, las duplicaciones submicroscópicas y las mutaciones puntuales quedan fuera de su alcance. Para esos niveles de detalle se recurre a la FISH o a los microarrays cromosómicos, que no necesitan que la célula esté en división y trabajan con resoluciones del orden de kilobases. El bandeo de Giemsa y estas técnicas moleculares no compiten: se complementan. Un cariotipo bandeado ofrece una panorámica completa del complemento cromosómico que ningún array proporciona de forma equivalente. Con quinacrina, el bandeo Q fue cronológicamente anterior y produce un patrón de fluorescencia comparable al del bandeo G, pero la señal fluorescente se degrada con la exposición a la luz y la preparación no puede conservarse a largo plazo. La tinción con Giemsa resolvió ese inconveniente: las preparaciones son estables durante años y permiten revisión y archivo. Conviene señalar que el bandeo C, que también emplea Giemsa, colorea exclusivamente la heterocromatina constitutiva de los centrómeros y de algunas regiones polimórficas (el brazo largo del cromosoma Y, por ejemplo). Y el bandeo R produce el patrón inverso al G, útil para evaluar regiones subteloméricas. En todos estos casos, el colorante final es Giemsa; lo que cambia es el tratamiento previo. Químico y bacteriólogo alemán nacido en 1867 en Mecklenburg-Schwerin. Trabajó en el Instituto de Enfermedades Marítimas y Tropicales de Hamburgo, donde perfeccionó en 1904 la mezcla de colorantes que lleva su nombre. Falleció en 1948. Su tinción, concebida para la identificación del parásito de la malaria, acabó siendo una de las herramientas más empleadas en hematología y citogenética. En la práctica diaria se usan como sinónimos. Técnicamente, la G del bandeo G hace referencia a Giemsa, pero lo que define la técnica es el tratamiento previo con tripsina, no solo la tinción. Dado que el bandeo C y el bandeo R también utilizan Giemsa, reservar «bandeo de Giemsa» exclusivamente para el bandeo G es una simplificación que puede inducir a confusión fuera del contexto clínico habitual. Depende de la muestra. En sangre periférica, el cultivo celular necesita entre 48 y 72 horas; el análisis y la elaboración del informe pueden añadir varios días más. En líquido amniótico el proceso es más largo porque las células del feto crecen con mayor lentitud en cultivo. Sí. La trisomía 21, responsable del síndrome de Down, fue una de las primeras anomalías cromosómicas identificadas mediante cariotipo, y el bandeo G con Giemsa sigue siendo la prueba confirmatoria de referencia cuando las técnicas de cribado previas resultan positivas. Si desea profundizar en conceptos asociados al bandeo de Giemsa, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el bandeo de Giemsa
El protocolo del bandeo G con tinción de Giemsa
Resolución y limitaciones del método
Diferenciación con otras técnicas de bandeo
Preguntas frecuentes
¿Quién fue Gustav Giemsa?
¿Es lo mismo «bandeo de Giemsa» que «bandeo G»?
¿Cuánto tarda un laboratorio en obtener un cariotipo con bandeo de Giemsa?
¿Puede esta técnica detectar el síndrome de Down?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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