DICCIONARIO MÉDICO

Atalamia

La atalamia es un hallazgo oftalmológico en el que la cámara anterior del ojo pierde su profundidad hasta desaparecer, de modo que la córnea entra en contacto directo con el iris, el cristalino o, en ojos operados, con una lente intraocular. Se observa sobre todo como complicación de intervenciones quirúrgicas oculares, y su presencia exige valoración oftalmológica por el riesgo de daño corneal.

Qué es la atalamia

El término procede del griego ἀ- (a-, sin, ausencia) y θάλαμος (thálamos, habitación, cámara). La traducción literal vendría a ser «sin cámara», en referencia a la desaparición del espacio que normalmente separa la cara posterior de la córnea de la superficie anterior del iris. En la literatura anglosajona aparece como athalamia y, con más frecuencia, bajo la expresión descriptiva flat anterior chamber.

La cámara anterior contiene humor acuoso, un líquido transparente que nutre las estructuras avasculares del segmento anterior y que mantiene, gracias a su producción continua en los procesos ciliares, una presión intraocular estable. Cuando ese equilibrio se rompe y la presión cae por debajo de lo normal, el iris o el cristalino pueden desplazarse hacia delante hasta contactar con la córnea. Ese contacto es lo que define la atalamia.

Mecanismo de colapso de la cámara anterior

En condiciones normales, la profundidad de la cámara anterior se sitúa entre 2,5 y 3,5 mm en el adulto. Varios factores pueden reducirla hasta abolirla por completo. La causa más frecuente es la pérdida de humor acuoso al exterior, ya sea por una herida quirúrgica insuficientemente sellada o por la filtración excesiva de una ampolla tras una trabeculectomía. En la cirugía de catarata, una incisión poco estanca puede producir el mismo efecto.

Existe también un mecanismo distinto, el llamado bloqueo pupilar, en el que el humor acuoso queda atrapado detrás del iris sin poder avanzar hacia la cámara anterior. El iris, empujado desde atrás, se abomba hacia la córnea. En ojos con afaquia (que han perdido el cristalino), el vítreo puede migrar hacia delante y obliterar la cámara por un mecanismo similar. Otras situaciones capaces de provocar atalamia son los traumatismos perforantes del globo ocular, el desprendimiento coroideo masivo y, con menor frecuencia, ciertas uveítis graves que alteran la dinámica del humor acuoso.

Gradación clínica

La clasificación habitual distingue tres grados según la extensión del contacto entre la córnea y las estructuras posteriores. En el grado 1 solo hay contacto periférico entre el iris y la córnea, que no afecta a la zona central. El grado 2 implica que ese contacto se extiende a toda la superficie del iris, pero la córnea no llega a tocar el cristalino ni la lente intraocular. En el grado 3 se produce contacto directo entre la córnea y el cristalino o la lente implantada, la situación de mayor riesgo para el endotelio corneal.

La consecuencia más temida de la atalamia mantenida es el daño del endotelio corneal. Se trata de una monocapa de células que no se regenera en el adulto, y su pérdida conduce a edema corneal irreversible. La formación de sinequias anteriores periféricas, es decir, adherencias entre el iris y la córnea que bloquean el ángulo iridocorneal, constituye otra complicación frecuente cuando la cámara permanece colapsada varios días.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la palabra atalamia?

Del griego ἀ- (sin) y θάλαμος (habitación, cámara). Literalmente significa «sin cámara». El término ya aparecía en la literatura oftalmológica española de mediados del siglo XX, como lo recoge el trabajo de J. M. Simón Tor presentado en el XLII Congreso de la Sociedad Oftalmológica Hispano-Americana en 1965.

¿Es lo mismo atalamia que cámara anterior estrecha?

No. Una cámara anterior estrecha conserva un espacio, por reducido que sea, entre la córnea y el iris. En la atalamia ese espacio ha desaparecido: hay contacto directo. En la práctica, la frontera entre ambas puede ser difícil de establecer sin instrumentación.

¿Puede aparecer sin haberse operado?

Sí, aunque con mucha menos frecuencia. Un traumatismo que perfore la córnea y deje escapar el humor acuoso es la causa no quirúrgica más habitual. También puede producirse en un ataque agudo de glaucoma de ángulo cerrado, en el que el iris se desplaza abruptamente hacia delante, o en un desprendimiento coroideo extenso.

¿Es siempre una urgencia?

Depende del grado y de la causa. Una atalamia de grado 1 tras una trabeculectomía puede resolverse con medidas conservadoras en los primeros días. En cambio, un grado 3 con contacto entre la córnea y el cristalino compromete el endotelio corneal en cuestión de horas y requiere intervención rápida.

Referencias

  1. American Academy of Ophthalmology. Anatomía del ojo: partes del ojo y cómo vemos.
  2. Manual MSD, versión para público general. Estructura y función de los ojos.
  3. Manual MSD, versión para profesionales. Lesión del globo ocular.
  4. Tetikoglu M, et al. Management of hypotony and flat anterior chamber associated with glaucoma filtration surgery. Int J Ophthalmol. 2015;8(5):950-953.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos asociados a la atalamia, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Cámara anterior: espacio del segmento anterior del ojo situado entre la córnea y el iris, ocupado por humor acuoso.
  • Córnea: capa transparente que forma la superficie anterior del ojo y que concentra la mayor parte del poder refractivo.
  • Afaquia: ausencia del cristalino en el ojo, habitualmente tras cirugía de catarata.
  • Sinequia anterior: adherencia patológica entre el iris y la cara posterior de la córnea.
  • Edema corneal: acumulación de líquido en el estroma corneal que causa pérdida de transparencia.
  • Presión intraocular: fuerza que ejerce el contenido del ojo sobre sus paredes, regulada por la producción y el drenaje del humor acuoso.
  • Trabeculectomía: procedimiento quirúrgico que crea una vía de drenaje del humor acuoso para reducir la presión intraocular.
  • Catarata: opacificación del cristalino que reduce la transmisión de luz al interior del ojo.

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