DICCIONARIO MÉDICO

Apoplejía

La apoplejía es un término médico clásico que designa la suspensión brusca de funciones cerebrales provocada por una alteración vascular en el cerebro. Procede del griego ἀποπληξία (apoplēxía, "golpe que deja sin sentido") y fue empleada ya por Hipócrates en el siglo V a. C. Hoy se considera una denominación en desuso en la práctica clínica, desplazada por los términos ictus y accidente cerebrovascular, que permiten distinguir con mayor precisión el mecanismo causal.

Qué es la apoplejía

Según la Real Academia Española, apoplejía es la "suspensión más o menos completa, y por lo general súbita, de algunas funciones cerebrales, debida a hemorragia, obstrucción o compresión de una arteria del cerebro". Esa definición recoge bien el significado que el término conserva en el español general, pero deja entrever el problema que llevó a la medicina contemporánea a abandonarlo: engloba bajo un mismo nombre dos mecanismos opuestos (la obstrucción de un vaso y su rotura), que requieren actuaciones radicalmente distintas.

La voz procede del griego ἀποπληξία (apoplēxía), formada sobre el verbo ἀποπλήσσω (apoplḗssō), que significaba "derribar de un golpe", "dejar sin sentido". El prefijo ἀπό (apó) funciona aquí con valor intensivo, y πλήσσω (plḗssō) aporta la noción de golpear, la misma raíz que aparece en hemiplejía, plejía o paraplejía. El resultado semántico es transparente: un golpe que derriba al paciente.

De Hipócrates a San Isidoro: el término en la Antigüedad

Hipócrates empleó ἀποπληξία en los Aforismos para describir episodios de pérdida súbita de conciencia y parálisis, que atribuyó a perturbaciones de los humores cerebrales. En su sistema, la apoplejía se contaba entre los padecimientos propios del invierno, junto a las pleuresías, los vértigos y las cefalalgias. No distinguía causa vascular alguna, porque la anatomía patológica del cerebro quedaba entonces fuera de alcance.

El término pasó al latín como apoplexĭa y se mantuvo estable durante toda la medicina galénica. San Isidoro de Sevilla lo recogió en sus Etimologías (siglo VII) con el significado de "efusión sanguínea que provoca la muerte por sofocación de modo súbito". Esa interpretación anticipa, con los recursos conceptuales de su época, la idea de una hemorragia cerebral que compromete las funciones vitales. Hasta bien entrado el siglo XIX, apoplejía fue el término de referencia tanto en el lenguaje médico como en el registro culto general.

Declive del término y nomenclatura actual

A lo largo del siglo XX, los avances en neuroimagen hicieron posible diferenciar en vida al paciente cuyo vaso se había obstruido de aquel cuyo vaso se había roto. Esa distinción resultó determinante, porque la respuesta terapéutica es opuesta en cada caso. Un nombre que abarcaba ambas situaciones dejó de resultar operativo.

Desde las últimas décadas del siglo XX, la terminología médica ha reemplazado progresivamente apoplejía por ictus (del latín ictus, "golpe") y accidente cerebrovascular (ACV). El Diccionario de términos médicos de la Real Academia Nacional de Medicina agrupa bajo el mismo campo semántico ictus, accidente cerebrovascular, apoplejía, derrame cerebral y otras variantes, pero señala apoplejía como denominación en retroceso. Fue útil durante más de dos mil años. La medicina basada en la evidencia necesitaba otra cosa.

Merece una nota lingüística el dato que recoge el Diccionario panhispánico de dudas de la RAE: mientras que las voces del mismo grupo (hemiplejia/hemiplejía, paraplejia/paraplejía) admiten dos acentuaciones, la forma apoplejía, con hiato, es la única válida en español.

Diferenciación con ictus y accidente cerebrovascular

En la práctica, los tres términos pueden referirse a la misma realidad clínica, pero su registro y su precisión no coinciden. Apoplejía pervive hoy en el lenguaje coloquial y en ciertos contextos legales o históricos, aunque los documentos clínicos contemporáneos la evitan porque no especifica mecanismo ni localización.

Ictus se ha consolidado como el término preferido en muchos países de habla hispana para la comunicación clínica y las campañas de concienciación. Accidente cerebrovascular es la denominación que emplea la CIE-11 (Clasificación Internacional de Enfermedades, undécima revisión) y la que prevalece en la literatura angloparlante bajo la forma stroke. El ataque isquémico transitorio queda fuera de estas denominaciones porque, por definición, no produce daño cerebral permanente.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la palabra apoplejía?

Del griego ἀποπληξία (apoplēxía), derivada del verbo ἀποπλήσσω, "derribar de un golpe". La imagen es la de alguien fulminado en el acto, que cae al suelo sin previo aviso. Hipócrates ya la utilizó con ese sentido en el siglo V a. C., y llegó al español a través del latín apoplexĭa.

¿Apoplejía e ictus son lo mismo?

Sí y no. Ambos designan un evento cerebrovascular agudo, pero apoplejía es un término histórico que la práctica clínica actual ha dejado de utilizar por su falta de precisión. Ictus se emplea hoy como sinónimo de accidente cerebrovascular y es la voz preferida en la comunicación médica en español.

¿Se dice apoplejía o apoplejia?

La forma correcta es apoplejía, con hiato y tilde en la i. La RAE señala que, mientras otras palabras del mismo grupo (hemiplejia/hemiplejía, paraplejia/paraplejía) admiten dos acentuaciones, apoplejía solo acepta la forma con hiato.

¿Se sigue usando el término en medicina?

En documentos clínicos, prácticamente no. Los informes médicos, las guías de práctica clínica y las clasificaciones internacionales utilizan ictus o accidente cerebrovascular. La palabra apoplejía se conserva en el lenguaje cotidiano, en textos legales antiguos y, sobre todo, en la historia de la medicina.

Referencias

  1. Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. Accidente cerebrovascular. MedlinePlus en español.
  2. Real Academia Española. Apoplejía. Diccionario de la lengua española.
  3. Manual MSD, versión para público general. Accidente cerebrovascular isquémico.
  4. Real Academia Española. Apoplejía. Diccionario panhispánico de dudas.

Consulte también la información clínica completa sobre el ictus

Si busca información sobre factores de riesgo, manifestaciones clínicas o abordaje del accidente cerebrovascular, puede consultar la ficha completa sobre el ictus elaborada por el Departamento de Neurología de la Clínica Universidad de Navarra.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos vinculados a la patología cerebrovascular, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Infarto cerebral: necrosis del tejido encefálico provocada por la interrupción del riego sanguíneo arterial.
  • Isquemia cerebral: disminución del flujo sanguíneo a una región del encéfalo, con riesgo de daño neuronal.
  • Embolia cerebral: obstrucción de una arteria cerebral por un émbolo procedente de otra localización.
  • Ataque isquémico transitorio: episodio breve de disfunción neurológica por isquemia cerebral sin daño permanente.
  • Hemiplejía: parálisis de un hemicuerpo, secuela frecuente del accidente cerebrovascular.
  • Hemiparesia: debilidad motora parcial en un lado del cuerpo.
  • Afasia: alteración adquirida del lenguaje secundaria a una lesión cerebral, frecuentemente de origen vascular.

La información proporcionada en este Diccionario Médico de la Clínica Universidad de Navarra tiene como objetivo principal ofrecer un contexto y entendimiento general sobre términos médicos y no debe ser utilizada como fuente única para tomar decisiones relacionadas con la salud. Esta información es meramente informativa y no sustituye en ningún caso el consejo, diagnóstico, tratamiento o recomendaciones de profesionales de la salud. Siempre es esencial consultar a un médico o especialista para tratar cualquier condición o síntoma médico. La Clínica Universidad de Navarra no se responsabiliza por el uso inapropiado o la interpretación de la información contenida en este diccionario.
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