DICCIONARIO MÉDICO
Antígeno CD
Los antígenos CD son moléculas de superficie celular identificadas mediante el sistema de nomenclatura Cluster of Differentiation (CD, "grupos de diferenciación"). Su presencia, ausencia o nivel de expresión en la membrana de una célula permite determinar a qué linaje pertenece, en qué estadio de maduración se encuentra y si está en reposo o activada. Se conocen más de 370 grupos CD distintos, y el número sigue aumentando conforme la inmunología molecular avanza en la caracterización de nuevas moléculas de superficie. La sigla CD corresponde al inglés Cluster of Differentiation, expresión que puede traducirse como "grupo de diferenciación". No designa un único antígeno, sino una nomenclatura estandarizada: cada número CD identifica una molécula de superficie específica reconocida por al menos dos anticuerpos monoclonales independientes. Cuando una molécula solo ha sido detectada por un anticuerpo único, o no está completamente caracterizada, recibe provisionalmente la letra "w" (de workshop) antes del número definitivo. Desde el punto de vista bioquímico, las moléculas CD son en su mayoría glicoproteínas transmembrana, aunque también las hay de tipo glucolipídico o ancladas a la membrana por glicosilfosfatidilinositol. Muchas forman parte de superfamilias proteicas bien conocidas: la superfamilia de las inmunoglobulinas, las integrinas, las selectinas o los receptores de citocinas. Esta variedad estructural refleja la diversidad funcional del sistema: las moléculas CD no son meros marcadores pasivos, sino proteínas activas implicadas en adhesión celular, reconocimiento de antígenos, señalización intracelular y regulación de la respuesta inmunitaria. A comienzos de la década de 1980, el desarrollo de la tecnología de hibridomas había disparado la producción de anticuerpos monoclonales en laboratorios de todo el mundo. Cada grupo investigador generaba sus propios anticuerpos contra moléculas de superficie de leucocitos y los denominaba con nomenclaturas propias, lo que creaba una confusión creciente: distintos anticuerpos de distintos laboratorios reconocían a veces la misma molécula sin que los investigadores lo supieran. Para resolver ese desorden, en 1982 se celebró en París el primer Taller y Conferencia Internacional sobre Antígenos de Diferenciación de Leucocitos Humanos (HLDA, Human Leukocyte Differentiation Antigens). El objetivo era agrupar los anticuerpos que reconocían el mismo determinante antigénico y asignarles un número CD compartido. El sistema funcionó bien y se expandió en talleres sucesivos; desde entonces se han realizado nueve talleres HLDA, ampliando progresivamente la lista de moléculas catalogadas. El organismo sucesor, el Human Cell Differentiation Molecules Council, mantiene hoy el registro actualizado. Cada tipo celular del sistema inmunitario tiene un perfil de expresión CD característico. Los linfocitos T maduros expresan CD3 de forma constante, asociado al receptor T, y añaden CD4 o CD8 según su sublinaje funcional. El CD4 identifica a los linfocitos T cooperadores, que coordinan la respuesta adaptativa activando a otros linfocitos y a los macrófagos; el CD8 identifica a los linfocitos T citotóxicos, encargados de eliminar células infectadas o tumorales. Esta distinción tiene consecuencias inmunológicas profundas porque CD4 y CD8 son también los correceptores que determinan qué clase de moléculas del MHC puede reconocer cada linfocito T. Los linfocitos B tienen su propio perfil CD, que incluye CD19, CD20 y CD21 como marcadores representativos. Las células NK expresan CD56 y CD16, entre otros. Los monocitos y macrófagos comparten CD14. Cada estadio del desarrollo linfoide tiene marcadores CD que lo caracterizan; la maduración progresiva desde célula madre hasta linfocito maduro puede seguirse por la aparición y desaparición secuencial de distintos marcadores CD, lo que convierte este sistema en una herramienta de notable precisión para el estudio de la hematopoyesis. Más allá del linaje, varios CD tienen funciones estructurales propias que van mucho más lejos del papel de marcador. CD45 es una fosfatasa de importancia central en la señalización linfocitaria; CD28 actúa como molécula coestimuladora imprescindible para la activación completa del linfocito T; CD47 lleva señales que inhiben la fagocitosis por macrófagos. Estas funciones se han revelado como relevantes en biología tumoral e inmunología del trasplante, aunque el desarrollo de sus aplicaciones clínicas pertenece al ámbito de la medicina y no a esta definición conceptual. La técnica que explota el sistema CD para identificar y clasificar poblaciones celulares se denomina inmunofenotipado. En la práctica, se incuban células de una muestra (sangre, médula ósea, ganglio linfático) con anticuerpos marcados con fluorocromos dirigidos contra diferentes moléculas CD, y la citometría de flujo detecta qué combinación de marcadores expresa cada célula. El resultado es un perfil inmunofenotípico que permite distinguir, por ejemplo, una leucemia de células B de un linfoma de células T, o determinar en qué estadio de diferenciación se ha bloqueado la maduración de un linaje. El anticuerpo monoclonal específico para cada CD es el instrumento con el que se lee esa identidad celular. Cluster of Differentiation, término inglés que puede traducirse como "grupo de diferenciación" o "cúmulo de diferenciación". El sistema fue creado en 1982 para ordenar la proliferación de anticuerpos monoclonales generados por laboratorios de todo el mundo que reconocían las mismas moléculas de superficie leucocitaria sin saberlo. Desde entonces, cada número CD designa una molécula de superficie verificada por al menos dos anticuerpos independientes. Porque definen las dos grandes subpoblaciones de linfocitos T con funciones opuestas y complementarias: los CD4 cooperan y coordinan; los CD8 destruyen. Además, el VIH utiliza el CD4 como receptor de entrada en la célula, lo que hizo que este marcador cobrara enorme notoriedad clínica desde la epidemia de los años ochenta: el recuento de linfocitos T CD4⁺ en sangre periférica se convirtió en el principal parámetro para monitorizar la progresión de la infección y la eficacia de la respuesta antiviral. No. Aunque el sistema se creó originalmente para clasificar moléculas de superficie de leucocitos, la nomenclatura CD se ha extendido a otros tipos celulares. Plaquetas, células endoteliales, células epiteliales y neuronas expresan moléculas que también reciben numeración CD. Por eso es más preciso hablar de moléculas de diferenciación celular en general, aunque el núcleo del sistema siga siendo inmunológico. Sí, y eso es precisamente lo que hace útil al sistema. Una célula T en reposo y una célula T activada expresan perfiles CD distintos: la activación induce la aparición de nuevos marcadores (como CD25, receptor de la interleucina-2) y la pérdida de otros. Del mismo modo, cuando un linfocito se vuelve tumoral, puede perder algunos marcadores o adquirir combinaciones aberrantes. Esos cambios son los que detecta el inmunofenotipado y los que permiten clasificar las leucemias y los linfomas con precisión molecular. Si desea profundizar en conceptos asociados al antígeno CD, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es un antígeno CD
Origen del sistema: los talleres HLDA de 1982
Función de las moléculas CD en el sistema inmunitario
Inmunofenotipado: la aplicación diagnóstica del sistema CD
Preguntas frecuentes
¿Qué significa la sigla CD?
¿Por qué CD4 y CD8 son tan conocidos?
¿Todos los antígenos CD son específicos del sistema inmunitario?
¿Puede cambiar el perfil CD de una célula?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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