DICCIONARIO MÉDICO
Antena de superficie
Una antena de superficie es una bobina de radiofrecuencia que se sitúa directamente sobre la piel del paciente para captar la señal de resonancia magnética (RM) procedente de los tejidos cercanos. Su proximidad al cuerpo le confiere una relación señal-ruido muy alta en las capas superficiales, aunque la sensibilidad disminuye de forma marcada a medida que aumenta la profundidad. En su forma más elemental, una antena de superficie consiste en un aro conductor (una espira de cobre, por ejemplo) conectado a un circuito de sintonía que la hace resonar a la frecuencia de Larmor del hidrógeno para la intensidad de campo del equipo. Al colocar ese aro sobre la zona que se desea estudiar, la bobina recoge la señal de los protones con una intensidad inversamente proporcional a la distancia. El resultado práctico es que las estructuras próximas a la antena aparecen con una calidad de imagen notablemente superior a la que ofrece la bobina de cuerpo integrada en el equipo. La primera descripción detallada de su uso clínico en RM se atribuye a John Ackerman y colaboradores a principios de la década de 1980. Desde entonces, la antena de superficie se ha convertido en la pieza más básica del repertorio de bobinas receptoras. Prácticamente todos los estudios de RM musculoesquelética, de pequeñas articulaciones, de la columna vertebral o de estructuras subcutáneas emplean alguna variante de este diseño. La ventaja principal es la sensibilidad: al estar pegada al cuerpo, la bobina capta la señal útil a muy corta distancia, lo que reduce el ruido térmico procedente de tejidos alejados. La limitación es simétrica: esa misma proximidad hace que la señal decaiga con rapidez en profundidad, lo que genera imágenes con brillo intenso cerca de la superficie y oscuridad progresiva hacia el interior. Para compensar esa no uniformidad, los equipos aplican algoritmos de corrección de intensidad durante la reconstrucción. Cuando la cobertura de un solo elemento resulta insuficiente, se combinan varias antenas de superficie en una configuración de fase (phased array). Si lo que se busca es adaptar la bobina a un contorno corporal irregular, se recurre a versiones fabricadas en materiales maleables, las antenas flexibles. Y si se necesita uniformidad de señal en profundidad, la alternativa clásica es la antena de Helmholtz, que rodea la región con dos elementos enfrentados. En la mayoría de los equipos actuales, sí. La excitación de los protones (la emisión del pulso de radiofrecuencia) corre a cargo de la bobina de cuerpo integrada en el equipo, mientras que la antena de superficie se limita a recoger la señal de retorno. Existen configuraciones en las que una misma bobina emite y recibe, pero son menos frecuentes en la práctica clínica habitual. Para estructuras superficiales, sí: la relación señal-ruido puede multiplicarse varias veces. Para órganos profundos situados en el centro del cuerpo, la diferencia se reduce y en algunos casos la bobina de cuerpo resulta más homogénea. Si desea ampliar la consulta sobre tipos de antena en resonancia magnética, puede revisar estas definiciones del Diccionario médico:Qué es una antena de superficie
Ventajas, limitaciones y evolución
Preguntas frecuentes
¿La antena de superficie solo recibe señal?
¿Es mejor una antena de superficie que la bobina de cuerpo del equipo?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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