DICCIONARIO MÉDICO
Anasarca
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La anasarca es un edema masivo y generalizado que afecta al tejido subcutáneo de todo el cuerpo, con frecuencia acompañado de acumulación de líquido en cavidades serosas como la pleura, el pericardio o el peritoneo. No es una enfermedad en sí misma, sino un hallazgo clínico que señala un trastorno sistémico grave, habitualmente de origen cardíaco, renal, hepático o nutricional. El término procede del griego medieval y es una contracción de la expresión ὕδρωψ ἀνὰ σάρκα (hýdrōps anà sárka), que significa literalmente «hidropesía a través de la carne». Se compone del prefijo ἀνά (aná, 'a lo largo de, a través de') y del sustantivo σάρξ (sárx, genitivo σαρκός, 'carne, tejido'). El Oxford English Dictionary documenta su uso en inglés desde 1398, en una traducción de John Trevisa, y Merriam-Webster lo clasifica como univerbación del latín medieval. En español, el diccionario de la RAE no recoge el término, pero su uso está plenamente consolidado en la literatura médica y en obras de referencia como el Diccionario de términos médicos de la RANM, que remite a edema generalizado. Lo que distingue a la anasarca de un edema corriente es la extensión. Un paciente con linfedema en una pierna o con edema maleolar vespertino presenta acumulación de líquido localizada. En la anasarca, la infiltración de líquido seroso en el espacio intersticial se extiende a extremidades, tronco, cara y, con frecuencia, a las cavidades corporales: derrame pleural, ascitis y derrame pericárdico coexisten a menudo con la tumefacción subcutánea. Es un cuadro clínico visible a simple vista, que a veces provoca un aumento de peso de varios kilogramos en pocos días. El intercambio de líquido entre el interior de los capilares sanguíneos y el espacio intersticial depende de un equilibrio de presiones descrito por Ernest Starling en 1896. Dos fuerzas empujan líquido fuera del capilar (la presión hidrostática intracapilar y la presión osmótica del intersticio) y dos lo retienen dentro (la presión oncótica del plasma, generada sobre todo por la albúmina, y la presión hidrostática intersticial). Cuando alguno de esos factores se altera de forma sostenida y generalizada, el líquido sale del capilar más deprisa de lo que el sistema linfático puede reabsorber. El resultado es edema; si la alteración es intensa, anasarca. En la práctica, cuatro mecanismos explican la mayoría de los casos. El aumento de la presión hidrostática capilar, como ocurre cuando el corazón no bombea con eficacia y la sangre se remansa en el territorio venoso. El descenso de la presión oncótica, que se produce cuando los niveles de albúmina en sangre caen por debajo de un umbral crítico (situación denominada hipoalbuminemia). El aumento de la permeabilidad capilar, que permite la fuga de proteínas y líquido hacia el intersticio. Y la obstrucción del drenaje linfático, que impide la reabsorción del líquido ya filtrado. Estos mecanismos rara vez actúan de forma aislada: en muchas enfermedades se solapan dos o más. Las situaciones que con mayor frecuencia conducen a un edema generalizado de esta magnitud son bien conocidas. La insuficiencia cardíaca avanzada eleva la presión venosa sistémica y activa mecanismos de retención de sodio y agua en el riñón. Las enfermedades hepáticas graves, y en particular la cirrosis, combinan hipoproteinemia con hipertensión en el territorio portal, lo que favorece tanto la ascitis como el edema periférico. El síndrome nefrótico merece mención aparte. La pérdida masiva de proteínas por la orina (proteinuria) arrastra consigo la albúmina plasmática, con lo que la presión oncótica desciende y el líquido escapa del compartimento vascular al intersticio. En pediatría, la enfermedad de cambios mínimos sigue siendo la causa más frecuente de síndrome nefrótico, y la anasarca puede ser su primera manifestación llamativa. En la desnutrición proteico-calórica grave, especialmente en el kwashiorkor, el edema generalizado responde a un mecanismo similar, aunque su contexto epidemiológico es radicalmente distinto. El edema localizado se limita a una región del cuerpo y responde a causas locales: insuficiencia venosa en miembros inferiores, obstrucción linfática tras cirugía, reacción inflamatoria. La anasarca implica afectación de todo el organismo y, por definición, una causa sistémica. La antigua denominación hidropesía se utilizaba históricamente como sinónimo amplio de retención de líquidos, pero en la terminología actual se prefiere anasarca cuando el edema es masivo y generalizado, mientras que «hidropesía» ha quedado relegada al uso histórico o literario. Conviene no confundir la anasarca con el edema con fóvea localizado (que al presionar con el dedo deja una marca transitoria) ni con el angioedema, que tiene un mecanismo inmunológico y afecta a capas más profundas de piel y mucosas de forma aguda. La distinción suele ser evidente por la extensión y el curso temporal, pero en ocasiones un edema moderado bilateral de miembros inferiores puede ser el primer paso hacia una anasarca si la causa subyacente progresa sin control. Del griego ἀνὰ σάρκα (anà sárka), que significa 'a través de la carne'. La expresión completa era ὕδρωψ ἀνὰ σάρκα, 'hidropesía a través de la carne', aludiendo a que el líquido infiltra los tejidos de todo el cuerpo. Entró al latín medieval como un término único y desde ahí pasó a las lenguas modernas. Su primera documentación en inglés data de 1398. No. Es un hallazgo clínico, un signo que indica la presencia de una enfermedad subyacente grave. Identificar la causa concreta (cardíaca, renal, hepática, nutricional u otra) es lo que permite orientar la actuación médica. Toda anasarca es edema, pero no todo edema es anasarca. La diferencia está en la extensión: el edema puede ser localizado (un tobillo hinchado, por ejemplo) o generalizado. Cuando el edema generalizado es masivo y afecta a todo el cuerpo, incluyendo a veces las cavidades serosas, recibe el nombre de anasarca. Históricamente, hidropesía era un término genérico para cualquier acumulación anormal de líquido. La medicina actual prefiere denominaciones más precisas: ascitis para el líquido en la cavidad peritoneal, derrame pleural para el de la pleura y anasarca para el edema subcutáneo masivo y generalizado. Hidropesía se considera hoy un término en desuso, salvo en contextos históricos. Si desea ampliar información sobre conceptos vinculados a la acumulación de líquidos en el organismo, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la anasarca
Mecanismo de formación del edema generalizado
Contextos clínicos en los que aparece la anasarca
Diferenciación con otros estados edematosos
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra anasarca?
¿Es la anasarca una enfermedad?
¿Es lo mismo anasarca que edema?
¿Es lo mismo anasarca que hidropesía?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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