DICCIONARIO MÉDICO
Alucinación somática
La alucinación somática es la percepción de una sensación física localizada en el interior del cuerpo (vísceras, órganos, cavidades) sin que exista un estímulo real que la provoque. Pertenece al grupo de las alucinaciones de la sensibilidad interna y aparece con mayor frecuencia en la esquizofrenia y en otros trastornos del espectro psicótico. El DSM-5-TR la define como una experiencia perceptiva de carácter físico localizada en el cuerpo. La palabra "somática" procede del griego σῶμα (sōma, "cuerpo"), la misma raíz que aparece en términos como somatización o psicosomático. Lo que distingue a esta alucinación de una queja hipocondríaca es que el paciente no solo cree que algo ocurre dentro de su cuerpo, sino que lo percibe con la inmediatez y la viveza propias de una sensación real: siente, por ejemplo, que un órgano se retuerce, que algo se mueve en su abdomen o que una corriente eléctrica recorre sus vísceras. Conviene no confundir la alucinación somática con la alucinación táctil, que se refiere a percepciones localizadas en la superficie de la piel (presión, hormigueo, temperatura). La somática ocurre por debajo de la piel, en el territorio de la interocepción: estómago, intestinos, corazón, pulmones, órganos pélvicos. Tampoco es sinónimo de alucinación cenestésica, que implica una alteración global del esquema corporal, mientras que la somática se circunscribe a una localización concreta. La interocepción es el sistema por el que el cerebro recibe información del estado interno del organismo: latido cardíaco, distensión gástrica, llenado vesical, temperatura visceral. Las señales viajan por fibras aferentes del nervio vago y por vías espinotalámicas hasta la ínsula posterior y la corteza cingulada anterior, donde se integran en una representación consciente del propio cuerpo. Cuando esos circuitos se activan sin señal periférica, el paciente experimenta una sensación visceral que no tiene correlato orgánico. En la esquizofrenia, estudios con resonancia magnética funcional han mostrado alteraciones en la conectividad entre la ínsula y la corteza prefrontal, lo que podría explicar por qué el cerebro genera señales interoceptivas erróneas y, al mismo tiempo, no logra descartarlas como falsas. El contenido de estas alucinaciones suele ser desagradable y con frecuencia se tiñe de la temática delirante del paciente: quien sostiene un delirio de persecución puede sentir que le inyectan un líquido caliente en el estómago; quien padece un delirio nihilista puede percibir que sus órganos se pudren. Jules Cotard describió en 1880 un cuadro clínico dominado por la convicción de que el propio cuerpo ha dejado de existir, que los órganos se han destruido o que el paciente está literalmente muerto. Esas creencias son delirantes, no alucinatorias. Sin embargo, en algunos casos el delirio nihilista se apoya en alucinaciones somáticas previas: el paciente percibe primero que sus entrañas se descomponen (alucinación) y construye después la certeza de estar muerto (delirio). La relación entre ambos fenómenos no es de causa a efecto en todos los casos, pero se documenta con suficiente frecuencia como para que la alucinación somática se considere un posible precursor del síndrome de Cotard en contextos de depresión psicótica. La literatura psiquiátrica recoge una variedad notable de alucinaciones somáticas. Algunas se refieren a sensaciones mecánicas: tracción de órganos, compresión abdominal, torsión intestinal. Otras tienen un componente térmico (calor intenso en el tórax, frío en la pelvis) o eléctrico (descargas que recorren el abdomen). Las descripciones más llamativas proceden de pacientes con esquizofrenia de larga evolución, que refieren la presencia de objetos o seres dentro de su cuerpo. Rara vez son placenteras. Un rasgo clínico relevante es la tendencia del paciente a atribuir la sensación a una acción externa: "alguien me lo hace". Esa atribución conecta la alucinación somática con los fenómenos de pasividad corporal que Kurt Schneider incluyó entre los criterios de primer rango de la esquizofrenia. De hallucinari (latín, divagar) y σῶμα (sōma, griego, cuerpo). Designa una percepción falsa referida al interior del cuerpo, en contraposición a las alucinaciones de los sentidos externos (vista, oído, tacto superficial). No. En la somatización el paciente refiere molestias corporales reales (dolor, fatiga, náuseas) que no se explican por una enfermedad orgánica proporcionada, pero no percibe sensaciones que no existen. En la alucinación somática, la percepción carece por completo de estímulo: el paciente siente algo que su cuerpo no está generando. Es más frecuente en la esquizofrenia, pero se ha descrito también en la depresión psicótica (a veces como precursora del síndrome de Cotard), en trastornos delirantes crónicos y, de forma puntual, en estados de intoxicación por sustancias o en cuadros orgánicos con afectación de la ínsula. Si desea profundizar en conceptos asociados a la alucinación somática, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la alucinación somática
Interocepción y mecanismo de generación
Relación con el síndrome de Cotard
Contenidos más frecuentes
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la expresión "alucinación somática"?
¿Es lo mismo una alucinación somática que una somatización?
¿Solo aparece en la esquizofrenia?
Referencias
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