DICCIONARIO MÉDICO
Altruismo biológico
En biología evolutiva, el altruismo biológico designa cualquier conducta que disminuye la aptitud reproductiva del individuo que la realiza y aumenta la de quien la recibe. El concepto no presupone intención consciente ni motivación desinteresada, al contrario que el altruismo en sentido psicológico o ético: lo que importa aquí es el efecto medible sobre la supervivencia y la descendencia. El concepto surge de una paradoja que preocupó a los evolucionistas desde Darwin. Si la selección natural favorece a los individuos que dejan más descendencia, ¿cómo puede mantenerse en una población una conducta que reduce la fertilidad o la supervivencia de quien la ejecuta? La respuesta no llegó hasta 1964, cuando el genetista británico William Donald Hamilton publicó en el Journal of Theoretical Biology un modelo matemático que explicaba la persistencia de estas conductas a través del parentesco genético. La RAE incorpora este sentido como segunda acepción de «altruismo»: fenómeno por el que algunos genes o individuos de la misma especie benefician a otros a costa de sí mismos. El término «altruismo biológico» combina el francés altruisme (acuñado por Auguste Comte en 1851, del italiano altrui, raíz latina alter) con el adjetivo que lo restringe al dominio de la biología de poblaciones. Hamilton formuló una condición sencilla para que un alelo que favorezca una conducta altruista se extienda en la población: rB > C, donde r es el coeficiente de parentesco genético entre actor y receptor, B el beneficio reproductivo que obtiene el receptor y C el coste reproductivo que asume el actor. Cuando el producto del parentesco por el beneficio supera al coste, la selección natural puede mantener la conducta. John Maynard Smith bautizó este mecanismo como «selección de parentesco» (kin selection) y acuñó el término «aptitud inclusiva» (inclusive fitness) para referirse al éxito reproductivo total de un individuo, sumando su propia descendencia y la fracción de descendencia de parientes que su conducta favorece. La anécdota atribuida al genetista J. B. S. Haldane lo resume con humor: habría afirmado que estaba dispuesto a dar la vida por no menos de dos hermanos u ocho primos. Dos hermanos comparten, en promedio, la mitad de sus genes con el actor (r = 0,5); ocho primos suman un equivalente genético similar (r = 0,125 por ocho). La aritmética, bajo la lógica de Hamilton, cuadra. No todo el altruismo biológico se explica por parentesco. En 1971, Robert Trivers propuso el modelo de altruismo recíproco: un individuo puede beneficiar a otro no emparentado si existe una probabilidad razonable de que el receptor devuelva el favor en el futuro. Para que esta estrategia sea estable, las interacciones deben repetirse en el tiempo, los individuos deben reconocerse entre sí y los «tramposos» (quienes reciben sin devolver) deben poder ser detectados y penalizados. El acicalamiento mutuo en primates y el intercambio de sangre regurgitada entre murciélagos vampiro son los ejemplos clásicos. Modelos posteriores han explorado la selección de grupo y la selección multinivel como marcos alternativos, pero su alcance explicativo sigue siendo objeto de discusión intensa entre biólogos teóricos. La selección de parentesco, en cambio, se ha confirmado experimentalmente en organismos tan distintos como bacterias, insectos sociales y vertebrados. Los himenópteros sociales (abejas, avispas, hormigas) constituyen el caso paradigmático. En estas especies con haplodiploidía, las obreras comparten tres cuartas partes de sus genes con sus hermanas, más de lo que compartirían con su propia descendencia. Eso hace que, en términos de aptitud inclusiva, a una obrera le «compense» más ayudar a criar hermanas que reproducirse ella misma. Darwin sospechó algo parecido, pero le faltaba la genética para formalizarlo. Fuera de los insectos, los gritos de alarma de ardillas terrestres ante depredadores y la cría cooperativa en aves como la urraca de los matorrales de Florida (Aphelocoma coerulescens) encajan en el modelo de selección de parentesco: quienes avisan o ayudan a criar tienden a hacerlo cuando los beneficiarios son parientes cercanos. No. El altruismo biológico se define por sus consecuencias sobre la aptitud reproductiva, no por la intención del actor. Una abeja obrera que muere al clavar el aguijón en defensa de la colmena realiza un acto de altruismo biológico; nadie atribuye a esa abeja una decisión moral. El altruismo en sentido psicológico, en cambio, se refiere a la motivación consciente de beneficiar a otros. Que una conducta altruista puede evolucionar si el producto del coeficiente de parentesco (r) por el beneficio reproductivo del receptor (B) supera el coste reproductivo para el actor (C). Formulado así: rB > C. Hamilton publicó este modelo en 1964. La selección de parentesco explica el altruismo entre individuos emparentados, pero no es la única vía. El altruismo recíproco, descrito por Robert Trivers en 1971, permite que individuos no emparentados se beneficien mutuamente siempre que exista interacción repetida y capacidad de detectar a quienes no devuelven el favor. Murciélagos vampiro que comparten sangre regurgitada con compañeros de percha ilustran bien este mecanismo. Si desea profundizar en conceptos asociados al altruismo biológico, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el altruismo biológico
La regla de Hamilton y la selección de parentesco
Altruismo recíproco y otras explicaciones
Ejemplos en la naturaleza
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo altruismo biológico que altruismo?
¿Qué dice la regla de Hamilton?
¿Solo se da entre parientes?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026