DICCIONARIO MÉDICO
Altruismo
El altruismo designa la disposición a actuar en beneficio de otra persona sin esperar recompensa material ni reconocimiento. En el ámbito de las ciencias de la salud, el concepto interesa a la bioética, a la psicología de la conducta prosocial y a la organización de sistemas de donación de sangre, órganos y tejidos. La RAE recoge dos acepciones: una ética (diligencia en procurar el bien ajeno aun a costa del propio) y una ecológica, referida al altruismo biológico. En sentido estricto, se trata de un tipo de comportamiento prosocial en el que el beneficio para el receptor constituye la motivación principal del actor. La psicología social lo diferencia de la simple conducta de ayuda: mientras que ayudar puede obedecer a obligación, presión grupal o cálculo de reciprocidad, el altruismo implica que la persona actúa movida por el bienestar ajeno, incluso cuando ello supone un coste personal. El término fue acuñado en 1851 por el filósofo francés Auguste Comte en el primer volumen de su Système de politique positive. Lo formó a partir del italiano altrui («de los otros», «a los otros»), que a su vez procede del latín alter («otro»). Comte lo concibió como antónimo exacto de «egoísmo» y lo situó en el centro de su proyecto positivista: para él, los instintos altruistas eran innatos y la civilización debía cultivarlos hasta que prevalecieran sobre los egoístas. La palabra llegó al inglés en 1853 a través de George H. Lewes y al español antes de 1887, fecha de su primera documentación en el Tesoro de la RAE. Dentro de la medicina, el altruismo aparece en contextos muy diversos. El más evidente es la donación altruista, que abarca la cesión voluntaria y no remunerada de sangre, médula ósea, un riñón en vida o tejidos tras el fallecimiento. Los marcos regulatorios de la mayoría de países exigen que estas donaciones sean altruistas, precisamente para evitar la mercantilización del cuerpo humano. En España, la Ley de Trasplantes se apoya en el principio de altruismo como pilar del modelo de donación, considerado uno de los más eficaces del mundo. En la relación clínica, el altruismo se entiende como la disposición del profesional sanitario a priorizar el interés del paciente sobre el propio. Códigos deontológicos de la profesión médica, desde el juramento hipocrático hasta las declaraciones contemporáneas de la Asociación Médica Mundial, lo incluyen como valor nuclear. No se trata de un rasgo abstracto: estudios de psicología organizacional en hospitales han relacionado la percepción de altruismo en el equipo con una mayor satisfacción del paciente y mejor adherencia a las indicaciones recibidas. Desde la neurociencia, la conducta altruista se ha vinculado con la activación de circuitos de recompensa (estriado ventral, corteza prefrontal medial) y con la empatía, mediada por la corteza insular anterior y la circunvolución cingulada. Algunos autores proponen que la motivación altruista genuina requiere la convergencia de empatía afectiva (resonar con el sufrimiento ajeno) y empatía cognitiva (comprender la perspectiva del otro), aunque el debate sobre la existencia de un altruismo «puro», libre de toda ganancia indirecta, sigue abierto en psicología experimental. Conviene separar con claridad el altruismo en su acepción psicológica y ética del altruismo biológico, un concepto de la biología evolutiva que posee su propia entrada en este diccionario. En biología, altruismo designa cualquier conducta que reduzca la aptitud reproductiva del actor y aumente la del receptor; no se exige intención consciente ni motivación desinteresada. Muchos de los ejemplos más conocidos proceden de insectos sociales que carecen por completo de vida psicológica tal como la entendemos. La confusión entre ambas acepciones ha generado malentendidos en la divulgación científica durante décadas. Auguste Comte, filósofo francés y fundador del positivismo, en 1851. La tomó del italiano altrui (raíz latina alter, «otro») y la propuso como antónimo de egoísmo. El término apareció en español por primera vez en 1887. Depende de la disciplina. La psicología experimental ha demostrado que las personas son capaces de actuar motivadas por empatía incluso cuando no obtienen beneficio aparente, lo que apoya la existencia de una motivación altruista genuina. Otros modelos, como la teoría del intercambio social, sostienen que siempre subyace algún tipo de ganancia indirecta (bienestar emocional, reputación, reciprocidad futura). El debate permanece abierto. No. El altruismo psicológico se refiere a la motivación interna de la persona; el altruismo biológico describe, en cambio, un patrón de conducta observable por sus efectos sobre la aptitud reproductiva, sin importar si el organismo tiene o no conciencia de lo que hace. Un ave que emite un grito de alarma ante un depredador realiza un acto de altruismo biológico; eso no implica que su motivación sea «desinteresada» en el sentido humano del término. Si desea profundizar en conceptos asociados al altruismo, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el altruismo
Relevancia del concepto en el ámbito biomédico
Diferenciación con el altruismo biológico
Preguntas frecuentes
¿Quién inventó la palabra altruismo?
¿Existe realmente el altruismo puro?
¿Es lo mismo altruismo que altruismo biológico?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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