DICCIONARIO MÉDICO
Abducción
La abducción es el movimiento articular que separa un segmento corporal de la línea media del cuerpo. Se produce en el plano coronal (también llamado frontal) y es el movimiento contrario a la aducción. El término se aplica al hombro y a la cadera, pero también a estructuras menores: los dedos de la mano, el globo ocular o las cuerdas vocales. En anatomía funcional, la abducción designa el movimiento que aleja una extremidad o una parte del cuerpo del plano medio sagital, el plano imaginario que divide el organismo en dos mitades simétricas. Elevar el brazo hacia un lado, abrir las piernas o separar los dedos de la mano son ejemplos cotidianos. La palabra procede del latín tardío abductio, -ōnis («separación»), derivado de abducĕre: ab- («lejos de») y ducĕre («conducir»). En español, la primera documentación anatómica conocida figura en la Anatomía de Manuel de Porras (1716), que describe así el movimiento de los dedos respecto al pulgar: «el de abducción es quando se apartan de él». El diccionario académico recoge hoy, junto al sentido anatómico, otro propio de la filosofía: un silogismo cuya premisa menor es solo probable. Nada de esto tiene que ver con el uso popular de «abducción» como secuestro por seres extraterrestres, que el mismo diccionario también registra. Comparten la raíz latina y poco más. La abducción se realiza en el plano coronal (frontal), alrededor de un eje anteroposterior. En las extremidades el criterio es sencillo: si el segmento se aleja del plano sagital medio, la línea que recorre el cuerpo de arriba abajo y lo divide en mitad derecha y mitad izquierda, hay abducción; si se acerca, aducción. En los dedos el criterio es otro. La mano toma como referencia el tercer metacarpiano, el del dedo medio, y separar un dedo de ese eje es abducirlo, con independencia de que se aleje o no de la línea media del cuerpo. En el pie, el eje pasa por el segundo metatarsiano. El hombro es la articulación donde la abducción alcanza mayor amplitud. El músculo supraespinoso inicia la separación del brazo y el deltoides toma el relevo hasta cerca de la horizontal. Por encima de ese punto interviene además la rotación de la escápula, de modo que el movimiento deja de depender solo de la articulación glenohumeral. Es una de las diartrosis más móviles del esqueleto, a costa de ser también una de las más inestables. En la cadera participan el glúteo medio, el glúteo menor y el tensor de la fascia lata. Su recorrido es menor que en el hombro (la cabeza femoral queda muy encajada en el acetábulo), pero su función en la marcha es decisiva: cuando se apoya una sola pierna, estos músculos estabilizan la pelvis e impiden que caiga hacia el lado que no sostiene el peso. Los músculos interóseos dorsales y el abductor del meñique separan, en la mano, los dedos del eje del dedo medio. Quedan dos usos del término fuera del aparato locomotor. En el ojo, la abducción es el desplazamiento del globo hacia la sien, que ejecuta el músculo recto lateral bajo el control del nervio abducens (VI par craneal), un nombre que sale de la misma raíz latina. En la laringe, abducir las cuerdas vocales equivale a abrirlas, y de ello se encarga el músculo cricoaritenoideo posterior, el único músculo intrínseco laríngeo capaz de hacerlo. La aducción es el movimiento inverso: acerca el segmento al plano medio o, en los dedos, al eje del dedo de referencia. Ambas comparten plano y eje, y solo cambia el sentido. Otros pares de movimientos se distinguen por el plano en que ocurren: la flexión y la extensión se producen en el plano sagital, mientras que la rotación hace girar el segmento sobre su propio eje longitudinal. Cuando una articulación encadena flexión, abducción, extensión y aducción sin pausa, el extremo del segmento dibuja un cono en el espacio. Ese movimiento compuesto es la circunducción, y solo lo permiten las articulaciones multiaxiales, como el hombro y la cadera. Del latín tardío abductio, que significa «separación», formado sobre abducĕre («conducir lejos de»). Su primera aparición anatómica en español data de 1716, en la Anatomía de Manuel de Porras. Sí, en el ámbito anatómico. El diccionario académico da «separación» y «alejamiento» como sinónimos de abducción cuando se habla del cuerpo, aunque en un informe clínico o en un texto científico se emplea siempre el término técnico. La mano y el pie tienen varios segmentos paralelos. Si la referencia fuera la línea media del cuerpo, separar el índice del dedo medio sería unas veces abducción y otras aducción, según cómo se colocase la mano. La convención anatómica evita esa ambigüedad con un eje propio: el tercer metacarpiano en la mano y el segundo metatarsiano en el pie. Lo que se aparta de ese eje es abducción, sea cual sea la postura del cuerpo. Directa. El nervio abducens (VI par craneal) inerva el músculo recto lateral del ojo, que desplaza el globo ocular hacia la sien, es decir, lo abduce. Su nombre es el participio de abducĕre. Si desea profundizar en conceptos asociados a la abducción, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la abducción
Plano coronal y eje de referencia
Abducción en las principales articulaciones
Diferenciación con la aducción y otros movimientos articulares
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra abducción?
¿Es lo mismo abducción que separación?
¿Por qué cambia el eje de referencia en los dedos?
¿Qué relación tiene la abducción con el nervio abducens?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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