“No existe ninguna contraindicación para que los pacientes con lupus se vacunen contra COVID-19”

La Dra. María José Cuadrado, directora de Reumatología de la Clínica Universidad de Navarra, resuelve las dudas más frecuentes sobre la relación de ambas enfermedades en el marco del Día Internacional del Lupus

Imagen de la Clínica Universidad de Navarra por el Día Mundial del Lupus en relación a la vacunación de COVID-19.

10 de mayo de 2021

“En la actualidad, no existe contraindicación para que los pacientes con lupus eritematoso sistémico se vacunen contra COVID-19 con cualquiera de las opciones que existen en este momento”, indica la Dra. María José Cuadrado, directora de Reumatología de la Clínica Universidad de Navarra en el marco del Día Internacional del Lupus (10 de marzo).

Se trata de una de las dudas más repetidas en los últimos días en la consulta de lupus, sobre todo en aquellos pacientes que están inmunosuprimidos. La inquietud tiene su origen en que algunos pacientes con lupus utilizan tratamientos inmunosupresores que tienen como objetivo reducir o suprimir la capacidad de una respuesta inmune.

“Sin embargo, se están realizando estudios para ver si esto se podría traducir en una reducción de la efectividad de la vacuna, pero no hay dudas con la seguridad”, añade la doctora Cuadrado, que trabajó en la Unidad de Lupus St. Thomas Hospital de Londres durante más de 20 años.

La doctora indica que es conveniente consultar al reumatólogo de forma previa por si existiese alguna contraindicación con la medicación concreta (en el caso de los pacientes que estén con tratamiento con Rituximab es obligatorio). En caso de encontrarse en fase de brote muy intenso, es conveniente esperar a que remita antes de recibir la vacuna. “Para considerar un brote de alta intensidad, conlleva que el paciente se encuentre ingresado en el hospital por la gravedad de los síntomas”, añade la doctora. 

Lupus, una enfermedad que sufren mayoritariamente las mujeres

El lupus es una enfermedad crónica en la que el sistema inmunitario del paciente ataca a diferentes órganos y tejidos (puede afectar a la piel, las articulaciones, los riñones, los pulmones, el sistema nervioso, etc.) provocando daño e inflamación. Las personas afectadas por lupus -en su mayoría mujeres, aunque un 10% de los casos son hombres- necesitan un importante apoyo emocional y la normalización de los síntomas. “Las lesiones en la piel, la fatiga extrema y el dolor de las articulaciones pueden limitar su vida diaria. Sin embargo, no lo hacen de manera constante: el lupus alterna ciclos de mayor y menor actividad, lo que se traduce en periodos de crisis y fases de relativa calma.  En ocasiones, los síntomas apenas se manifiestan durante meses o incluso años”, indica. 

Aunque no se puede prevenir la enfermedad, sí que pueden evitarse algunos síntomas propios de las crisis a través de la incorporación de nuevos hábitos: limitar la exposición a la luz solar, mantener una alimentación adecuada, realizar deporte o evitar hábitos nocivos como el consumo de alcohol o tabaco. Así, con un estilo de vida saludable y adaptado a las circunstancias, los pacientes con lupus pueden llevar una vida prácticamente normal y mantener relaciones sociales estables. 
 

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