DICCIONARIO MÉDICO
Vaselina
La vaselina (petrolato) es una mezcla purificada de hidrocarburos semisólidos obtenida del petróleo, clasificada entre los emolientes y protectores cutáneos. Su capacidad para formar una película oclusiva sobre la piel la convierte en uno de los agentes de barrera más utilizados en dermatología y farmacia galénica. Su código en la clasificación ATC es D02AC. Para posología, contraindicaciones, interacciones y seguridad en el embarazo y la lactancia, consulte la ficha técnica oficial en la AEMPS (CIMA). La palabra procede de la marca comercial inglesa Vaseline, registrada en 1872 por el químico estadounidense de origen británico Robert Chesebrough. La etimología que se ha repetido durante más de un siglo atribuye el nombre a una combinación del alemán Wasser (agua) y el griego ἔλαιον (élaion, aceite), con el sufijo -ine. No hay certeza absoluta de que esa fuera la intención de Chesebrough, pero la hipótesis ha quedado fijada en la tradición lexicográfica y la RAE la recoge como origen probable. Chesebrough observó que los operarios de los pozos petrolíferos de Pensilvania utilizaban un residuo ceroso que se acumulaba en las varillas de perforación para tratar cortes y quemaduras. Dedicó una década a purificar aquel subproducto hasta obtener una mezcla incolora, inodora y estable, que empezó a comercializar hacia 1870. La Real Farmacopea Española describe la vaselina como una masa amorfa, blanca o ligeramente amarillenta, homogénea, untuosa al tacto, semitransparente en láminas delgadas, insoluble en agua y soluble en éter y cloroformo. Desde el punto de vista químico se trata de un coloide formado por una fracción pesada de hidrocarburos saturados de cadena larga (mayoritariamente con más de 25 átomos de carbono), donde coexisten parafinas sólidas cristalinas y parafinas líquidas en proporción variable. Esa composición le confiere un punto de reblandecimiento cercano a los 36 °C y una fusión completa alrededor de los 60 °C. El estrato córneo pierde agua continuamente hacia el exterior por un proceso conocido como pérdida transepidérmica de agua. La vaselina reduce esa evaporación entre un 50 % y un 99 %, según la concentración y el espesor de la capa aplicada. El mecanismo es puramente físico: al ser hidrófoba, la película de petrolato sella la superficie de la piel e impide que las moléculas de agua atraviesen la interfase cutánea. Esa propiedad oclusiva la distingue de los humectantes (glicerina, urea, ácido hialurónico), que atraen agua desde las capas profundas de la dermis o desde el ambiente, y de los emolientes lipídicos propiamente dichos (ceramidas, ácidos grasos), que rellenan los espacios intercelulares del estrato córneo. La vaselina no penetra la epidermis ni interactúa con receptores celulares; su papel es estrictamente de barrera. Y, sin embargo, al mantener la hidratación del estrato córneo, favorece indirectamente la reparación de la función barrera de la piel dañada. En dermatología, la vaselina se emplea como protector directo sobre pieles secas, agrietadas, irritadas o con descamación leve. Varias guías de práctica clínica la mencionan como emoliente de primera línea en ictiosis y como adyuvante en psoriasis y dermatitis atópica, donde la restauración de la barrera cutánea es una prioridad terapéutica. También se utiliza en la prevención de escoceduras y rozaduras por contacto prolongado con pañales o apósitos. Fuera de la dermatología, la vaselina interviene como lubricante en exploraciones rectales y ginecológicas, en la inserción de sondas y catéteres, y en la aplicación de apósitos. En oftalmología se formula como base de pomadas oculares que protegen la superficie corneal durante el sueño en pacientes con sequedad ocular grave. Existe además una tradición de uso rectal como laxante mecánico, aunque esta indicación ha perdido vigencia frente a alternativas más seguras. Pero donde la vaselina resulta verdaderamente ubicua es como excipiente. Constituye la base de innumerables ungüentos y pomadas farmacéuticas, porque su inercia química le permite vehiculizar principios activos sin alterarlos, y su larga vida útil elimina la necesidad de conservantes adicionales. Del nombre comercial inglés Vaseline, creado por Robert Chesebrough hacia 1872. Se acepta que probablemente combine el alemán Wasser (agua), el griego ἔλαιον (aceite) y el sufijo inglés -ine, aunque no existe constancia documental directa de que Chesebrough explicara así la elección del nombre. El término se incorporó rápidamente al español y hoy la RAE lo registra sin marca de extranjerismo. No en sentido estricto. La vaselina no aporta agua a la piel ni atrae humedad del ambiente; lo que hace es impedir que el agua que ya contiene el estrato córneo se evapore. Se comporta como un sello oclusivo, no como un hidratante. Cuando se aplica sobre piel húmeda (por ejemplo, justo después del baño) el efecto puede equipararse al de una hidratación intensa, porque atrapa la humedad superficial bajo la película de petrolato. Depende del tipo de herida. Sobre abrasiones superficiales, fisuras o quemaduras leves, la vaselina puede proteger la zona y mantener un entorno húmedo que favorece la cicatrización. No debe aplicarse sobre heridas profundas, infectadas ni sobre quemaduras extensas, y su uso en las fosas nasales exige prudencia: la aspiración repetida de vaselina se ha asociado a casos de neumonía lipoidea, una complicación infrecuente pero documentada.Qué es la vaselina
Mecanismo de acción sobre la barrera cutánea
Aplicaciones en medicina y farmacia galénica
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra vaselina?
¿La vaselina hidrata la piel?
¿Es seguro aplicar vaselina sobre heridas?
Referencias
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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