Displasia de cadera del niño

"La selección adecuada de los pacientes para alternativas quirúrgicas no artroplásticas pueden mejorar su pronóstico posiblemente reduciendo o retrasando los cambios degenerativos". 

DR. MATÍAS ALFONSO OLMOS-GARCÍA
CODIRECTOR. DEPARTAMENTO DE CIRUGÍA ORTOPÉDICA Y TRAUMATOLOGÍA

La displasia de la cadera, antes llamada luxación congénita de la cadera, se trata de un desarrollo anormal de la articulación que hay entre el hueso del muslo (fémur) y la cadera, que provoca un desplazamiento hacia fuera del fémur (cuando llega a salirse totalmente se denomina luxación).

Se produce antes del nacimiento, durante el parto o incluso poco después de éste.

Hay algunas circunstancias que aumentan las posibilidades de padecerla, como son: antecedentes de displasia de cadera en padres o hermanos, hipertensión arterial materna durante el embarazo, escasez de líquido amniótico durante el embarazo, embarazo prolongado, embarazo múltiple, parto por cesárea, parto de nalgas, recién nacidos muy grandes o muy pequeños y otras. 

Imagen del icono de la consulta de Segunda Opinión. Clínica Universidad de Navarra

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¿Cuáles son los síntomas de la displasia de cadera en el niño?

Son variables, dependiendo de cuando se produce, del grado de desplazamiento del fémur fuera de la cadera y de la edad del niño.

Desde el nacimiento hasta que el niño comienza a andar no suele producir síntomas, debiendo ser sospechada y detectada por el pediatra al explorarlo.

Más adelante produce un retraso en la edad a la que el niño empieza a andar, con una cojera o marcha de pato. No suele provocar dolor hasta después de los cinco años.

Los síntomas más habituales son:

  • Cojera cuando comienza a andar.
  • Dolor en la cadera, si se deja evolucionar.

¿Tiene su hijo alguno de estos síntomas?

Puede que presente una displasia de cadera

¿Cómo se diagnostica la displasia de cadera en el niño?

La displasia de cadera en el niño aparece en aproximadamente tres de cada mil recién nacidos, afectando con más frecuencia a las niñas (suponen 8 de cada 10 casos) y a la cadera izquierda.

Desde el primer reconocimiento que se realiza a los recién nacidos en la sala de partos, y en las sucesivas visitas de control de niño sano, el pediatra explorará atentamente la forma y movilidad de las caderas del niño para detectar algún indicio de inestabilidad o desplazamiento.

En ese caso, se realizará una ecografía de las caderas (útil desde el nacimiento hasta los 3-4 meses de edad del niño) o una radiografía de caderas (a partir de los 4 meses de edad) para observar con detalle la articulación.

¿Cómo se trata la displasia de cadera en el niño?

Cuanto antes se diagnostique y antes comience el tratamiento, mejor será el resultado.

Depende de la gravedad del desplazamiento y de la edad a la que se diagnostique

Se trata de conseguir recolocar el fémur correctamente en la cadera y mantenerlo así.

Desde el nacimiento hasta los 6 meses de edad, esto se consigue mediante la colocación al niño de un arnés o sistema de correas que debe llevar colocado por encima de sus ropas de forma constante, durante varias semanas o meses (generalmente 2-4 meses), hasta que se compruebe la estabilidad de la cadera. Con este tratamiento y en niños menores de 6 meses, la curación se alcanza en un 90% de los casos.

Si la displasia de la cadera se diagnostica una vez que el niño ha comenzado a gatear (más allá de los 6 meses) o el uso del arnés no ha resultado efectivo, el tratamiento es mucho más complejo y molesto, requiriendo la tracción continua del muslo durante varias semanas con un aparatoso sistema de poleas, seguida de una operación quirúrgica (reducción o recolocación de la articulación). Posteriormente, para estabilizarla, se enyesa la cadera durante varios meses.

¿Dónde la tratamos?

EN NAVARRA Y MADRID

El Departamento de Cirugía Ortopédica y Traumatología
de la Clínica Universidad de Navarra

El Departamento de Cirugía Ortopédica y Traumatología cubre de forma completa el amplio espectro de afecciones congénitas o adquiridas del sistema músculo-esquelético incluyendo los traumatismos y sus secuelas.

Desde 1986 la Clínica Universidad de Navarra cuenta con un excelente banco de tejido osteotendinoso para disponer de injertos óseos y ofrecer las mejores alternativas terapéuticas.

Organizados en unidades asistenciales

  • Cadera y rodilla.
  • Columna vertebral.
  • Extremidad superior.
  • Ortopedia pediátrica.
  • Tobillo y pie.
  • Tumores musculoesqueléticos.
Imagen de la fachada de consultas de la sede en Pamplona de la Clínica Universidad de Navarra

¿Por qué en la Clínica?

  • Expertos en cirugía artroscópica.
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