DICCIONARIO MÉDICO
Tritanopsia
La tritanopsia es una alteración de la visión del color que impide distinguir bien entre el azul y el amarillo, por la ausencia o el mal funcionamiento de los conos retinianos sensibles a las longitudes de onda cortas. Puede ser congénita, de herencia autosómica dominante y extremadamente rara, o adquirida como consecuencia de otras enfermedades oculares, en cuyo caso es bastante más frecuente que la forma congénita. El nombre sigue un patrón compartido con sus dos parientes más conocidos. Los tres tipos de conos de la retina se numeran por orden de descubrimiento histórico y de longitud de onda a la que responden: protos (primero), deuteros (segundo) y tritos (tercero), todos ellos del griego. De ahí que la ausencia del primer cono se llame protanopsia y la del segundo, deuteranopsia. El tercero, el que aquí interesa, da nombre a la tritanopsia, con el sufijo an-opsis ("sin visión") común a las tres denominaciones. Ese tercer cono es el sensible al azul, con un pico de absorción en torno a los 420-440 nanómetros. Cuando falta o no funciona, la persona conserva una discriminación cromática razonablemente buena entre el rojo y el verde, pero confunde tonos de azul con tonos de verde, y el amarillo con el gris o el rosa pálido. La forma congénita se debe a mutaciones en el gen OPN1SW, situado en el cromosoma 7 (7q32.1), que codifica la opsina del cono sensible al azul. Es un dato que distingue a la tritanopsia de sus dos parientes: los defectos rojo-verde se heredan ligados al cromosoma X y afectan sobre todo a varones, mientras que la tritanopsia es autosómica dominante y se reparte por igual entre ambos sexos. El primer estudio sistemático de la afección lo publicó William D. Wright en 1952 en el Journal of the Optical Society of America, a partir del análisis psicofísico de varios sujetos tritanópicos. Cuarenta años después, en 1992, Weitz y su equipo localizaron las mutaciones responsables en el propio gen del pigmento azul, en cuatro de nueve personas tritanópicas estudiadas. Los propios autores señalaron que el hallazgo completaba, desde la genética, la prueba de la teoría tricromática de la visión que Young y Helmholtz habían formulado más de un siglo antes solo a partir de la psicofísica. La tritanopsia congénita es extremadamente infrecuente: Orphanet la sitúa en torno a 4,8 casos por cada 100.000 personas. Cuando se incluyen las formas más leves e incompletas (la tritanomalía, en la que el pigmento azul existe pero funciona de manera anómala en lugar de faltar), la cifra sube bastante: Went y Pronk, en un estudio de 1985 con casi 1.900 personas, calcularon una frecuencia conjunta cercana a 2 por cada 1.000. La forma congénita, además, es estable a lo largo de la vida y afecta de manera selectiva al cono azul, sin alterar la función de los otros dos. Mucho más habitual que la forma congénita es la tritanopsia adquirida. Aparece asociada a enfermedades de la retina o del nervio óptico (retinopatía diabética, glaucoma, coriorretinopatía serosa central), al envejecimiento del cristalino o a ciertos tóxicos. A diferencia de la forma congénita, suele afectar de manera desigual a los dos ojos, puede progresar con el tiempo y coexiste con alteraciones de los otros tipos de conos, no solo del azul. Dentro de la familia de las discromatopsias, la tritanopsia comparte capítulo con la deuteranopsia y la protanopsia, mucho más frecuentes y de herencia ligada al cromosoma X. Se distingue de la acromatopsia en que esta última afecta a los tres tipos de conos a la vez y reduce además la agudeza visual, mientras que en la tritanopsia solo se pierde un eje de color y el resto de la función visual permanece intacto. Del griego tritos ("tercero"), an- (privativo) y opsis ("visión"): ausencia del tercer mecanismo cromático, el del cono sensible al azul. Comparte el mismo esquema de formación que protanopsia y deuteranopsia. No. El daltonismo rojo-verde agrupa la protanopsia y la deuteranopsia, se hereda ligado al cromosoma X y afecta sobre todo a varones. La tritanopsia es autosómica, mucho más rara en su forma congénita y se reparte por igual entre hombres y mujeres. Las láminas de Ishihara están diseñadas para el eje rojo-verde y no son sensibles al eje azul-amarillo, de modo que una tritanopsia puede pasar inadvertida con esa prueba. Para detectarla se necesitan pruebas específicas para ese eje, como el test de Farnsworth-Munsell. No del todo. La forma congénita es estable, simétrica entre los dos ojos y afecta de manera selectiva al cono azul. La adquirida, en cambio, suele ser asimétrica, puede progresar o retroceder según evolucione la enfermedad que la causa, y con frecuencia coexiste con alteraciones de los otros conos. Esta distinción, documentada ya en los años ochenta en estudios de casos de coriorretinopatía, es la que permite sospechar un origen adquirido incluso sin conocer los antecedentes familiares del paciente.Qué es la tritanopsia
Bases genéticas y primeros casos descritos
Formas congénita y adquirida
Diferenciación con otros tipos de discromatopsia
Preguntas frecuentes
¿Qué significa el nombre tritanopsia?
¿Es lo mismo que el daltonismo rojo-verde?
¿Basta con las láminas de Ishihara para detectarla?
¿La forma adquirida se comporta igual que la congénita?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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