DICCIONARIO MÉDICO

Triage

El triage es el proceso de clasificación de los pacientes según la gravedad de su situación y la urgencia con la que necesitan ser atendidos, empleado tanto en los servicios de urgencias hospitalarios como en la asistencia a víctimas múltiples. Su función no es diagnosticar, sino ordenar el acceso a la atención cuando la demanda iguala o supera los recursos disponibles en ese momento.

Qué es el triage

La palabra llegó al español desde el francés triage, derivado del verbo trier. La Real Academia Española recoge ese origen en la entrada del verbo triar, que hace proceder del catalán, de origen incierto, y lo relaciona con el occitano triar y el francés trier, ambos con el sentido de escoger. La adaptación gráfica triaje es ya la forma recogida en el Diccionario de la lengua española, aunque en el ámbito sanitario conviven las dos grafías sin que una desplace del todo a la otra.

Escoger, en este contexto, significa decidir a quién atender primero. No hay un único triage: cada servicio de urgencias y cada plan de catástrofes emplea una herramienta concreta, pero todas comparten el mismo objetivo de fondo, que es evitar que un paciente grave espere lo mismo que uno leve.

Origen en la medicina militar

El barón Dominique Jean Larrey (1766-1842), cirujano jefe de la Guardia Imperial de Napoleón, es la figura a la que se atribuye la primera organización sistemática del triage. Desde el estallido de las guerras napoleónicas, en 1792, Larrey se enfrentó a un problema logístico tan simple como brutal: los heridos se acumulaban en el campo de batalla mientras la cirugía esperaba a que terminara el combate. Diseñó entonces carros ligeros de transporte, las llamadas ambulancias volantes, y estableció un criterio de prioridad que apartaba de la cola a quienes no podían beneficiarse ya de ningún tratamiento, para concentrar los recursos en los heridos con posibilidades reales de recuperación.

En 1846, el cirujano naval británico John Wilson añadió un matiz que sigue vigente: los esfuerzos son más eficaces cuando se concentran en los pacientes que necesitan tratamiento inmediato y para los que ese tratamiento tiene probabilidades de éxito, dejando en un segundo plano tanto a los heridos leves como a aquellos cuyas lesiones son mortales con o sin intervención. El uso médico documentado del término, sin embargo, no aparece hasta la Primera Guerra Mundial, y el sistema se perfeccionó de guerra en guerra. El tiempo medio entre la herida y el tratamiento adecuado bajó de 12 a 18 horas en la Segunda Guerra Mundial a entre 2 y 4 horas en la guerra de Corea, y a menos de 2 horas en Vietnam, gracias en buena parte a la evacuación en helicóptero. Ese salto de eficacia militar es el que llevó el triage a los hospitales civiles a partir de la década de 1960, cuando los servicios de urgencias empezaron a usarlo para separar a los traumatismos graves de quienes podían esperar.

Sistemas de clasificación actuales

Los servicios de urgencias hospitalarios de referencia internacional trabajan hoy con escalas estructuradas de cinco niveles. Entre las más extendidas están la Australasian Triage Scale, la Canadian Triage and Acuity Scale, el Manchester Triage System británico y el Emergency Severity Index estadounidense. En España se emplea sobre todo el Sistema Español de Triaje, que deriva del modelo andorrano de triaje y que, como el resto, ordena a los pacientes en cinco categorías de prioridad según el motivo de consulta y una serie de signos y síntomas de alarma.

La lógica cambia en un incidente con múltiples víctimas, donde no hay tiempo ni personal para una valoración tan detallada. Ahí se recurre a un triage más rápido y basado en colores: rojo para quien necesita atención inmediata, amarillo para el que puede esperar un poco, verde para el que puede diferirse, y negro para el fallecido o el que no tiene ya posibilidad de sobrevivir con los medios disponibles. Este esquema de cuatro colores, con variantes que añaden el azul en algunos países, es en realidad el heredero directo del criterio que aplicaba Larrey en el campo de batalla.

Preguntas frecuentes

¿Se escribe triage o triaje?

Las dos formas circulan en español. Triaje es la adaptación gráfica que recoge el Diccionario de la lengua española, mientras que triage, el galicismo original, sigue siendo muy frecuente en el lenguaje clínico oral y escrito.

¿Quién inventó el triage?

No hay una única persona a la que atribuírselo de forma exclusiva. La organización sistemática se debe al cirujano militar Dominique Jean Larrey, a comienzos del siglo XIX, pero el concepto se fue puliendo durante más de cien años, con aportaciones posteriores como la de John Wilson en 1846 y una revisión importante en cada gran conflicto del siglo XX.

¿El triage de un hospital y el de una catástrofe son iguales?

No. El triage hospitalario habitual usa escalas de cinco niveles, pensadas para un flujo continuo de pacientes con distinta gravedad. El triage de catástrofes, en cambio, se apoya en una clasificación mucho más simple, de tres o cuatro colores, diseñada para decidir en segundos ante un número de heridos que desborda los medios disponibles.

¿Cuánto se ha reducido el tiempo hasta recibir tratamiento gracias al triage militar?

De forma notable. En la Segunda Guerra Mundial pasaban de 12 a 18 horas entre la herida y el tratamiento; en la guerra de Corea, entre 2 y 4 horas; en Vietnam, menos de 2 horas. La evacuación aérea de heridos fue la que permitió ese avance.

Referencias

  1. Gargantilla Madera P. Triaje ya está en el Diccionario de la Real Academia Española. Emergencias. 2017;29:65-66.
  2. Real Academia Española. Triar. Diccionario de la lengua española.
  3. Soler Pérez W, et al. Los sistemas de triaje en los servicios de urgencias hospitalarios. Anales del Sistema Sanitario de Navarra.
  4. Granados Granados W, et al. El primer triage realizado en Costa Rica en un desastre mayor. Revista Médica de la Universidad de Costa Rica.

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  • Triage neonatal. Adaptación de la misma idea de clasificación al recién nacido en el momento del parto.

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