DICCIONARIO MÉDICO
Transaminasas
Transaminasas es el nombre clásico de la alanina aminotransferasa (ALT) y la aspartato aminotransferasa (AST), las dos enzimas de esta familia cuya actividad se mide habitualmente en un análisis de sangre. Ambas participan en el metabolismo de los aminoácidos y se liberan al torrente sanguíneo cuando las células que las contienen sufren algún daño. La entrada dedicada a la aminotransferasa desarrolla la etimología, la nomenclatura oficial y el mecanismo catalítico común a toda la familia. Esta entrada se centra en un ángulo distinto: por qué "transaminasas" sigue siendo, en la práctica, el nombre que todo el mundo usa, y qué las hizo populares mucho antes de que nadie pensara en ellas como objeto de estudio bioquímico. Antes de que la IUBMB sistematizara los nombres, cada enzima recibía el suyo a partir de los sustratos que reconocía escritos con la nomenclatura química de mediados del siglo XX. Así nacieron las siglas GOT (transaminasa glutámico-oxalacética) y GPT (transaminasa glutámico-pirúvica), que durante décadas fueron la única forma en que médicos y analistas se referían a lo que hoy llamamos AST y ALT. Los informes de laboratorio más antiguos todavía conservan esas siglas. Durante casi veinte años tras su descubrimiento, la transaminación fue un asunto de bioquímicos. Eso cambió en 1954. John LaDue, Felix Wróblewski y Arthur Karmen publicaron en la revista Science que la actividad de la GOT sérica se disparaba en pacientes con infarto agudo de miocardio, semanas antes de que existiera ningún otro marcador enzimático de uso clínico para esa situación. Fue, sin exagerar, el nacimiento de la enzimología clínica moderna. Al año siguiente, el propio Karmen describió un método espectrofotométrico que permitía cuantificar la reacción con precisión razonable. La técnica que terminó imponiéndose en la mayoría de los laboratorios, sin embargo, fue otra: en 1957, Stanley Reitman y Sam Frankel publicaron un método colorimétrico, más simple y más barato, que se mantuvo como referencia durante buena parte de las dos décadas siguientes. Solo con la llegada de los métodos cinéticos acoplados a la deshidrogenasa láctica, ya en los años sesenta y setenta, se abandonó progresivamente el colorímetro en favor del espectrofotómetro ultravioleta. La AST y la ALT comparten familia, pero no comparten distribución tisular. La AST abunda en el hígado, aunque también en miocardio, músculo esquelético, riñón, cerebro y eritrocitos; es, por así decirlo, una enzima generalista. La ALT, en cambio, se concentra sobre todo en el hepatocito, lo que la convierte en un indicador algo más específico de daño hepático que su compañera. Ambas existen además como dos isoformas, citosólica y mitocondrial, pero el modo en que se descubrió esa dualidad no podría ser más distinto. La de la AST se estableció por métodos clásicos de bioquímica de proteínas: en 1960, Fleischer y sus colegas separaron las dos formas por electroforesis en corazón de perro, y Boyd confirmó en 1961 que la de migración más lenta correspondía a la fracción mitocondrial. La de la ALT tuvo que esperar a la era de la clonación molecular. No fue hasta 2002 cuando Rong-Ze Yang y su equipo clonaron el gen de una segunda forma de la enzima, bautizada ALT2, con solo un 70 % de identidad respecto a la ya conocida ALT1. Cuarenta años separan un descubrimiento del otro, aunque el fenómeno biológico sea el mismo. Sí. Designan las mismas dos enzimas. GOT y GPT proceden de la nomenclatura química clásica (ácido glutámico-oxalacético y glutámico-pirúvico); AST y ALT son las siglas del nombre sistemático actual, aspartato aminotransferasa y alanina aminotransferasa. En 1954, cuando LaDue, Wróblewski y Karmen demostraron su elevación en el infarto agudo de miocardio. Hasta entonces, las transaminasas eran solo un objeto de estudio del metabolismo de los aminoácidos. Sí, ambas. Cada una existe en versión citosólica y mitocondrial, aunque se descubrieron en momentos y por métodos completamente distintos, como se explica más arriba. Porque resultaba más accesible para la mayoría de los laboratorios clínicos de la época. El método espectrofotométrico de Karmen ofrecía mejor precisión, pero exigía un aparato caro y poco extendido fuera de los centros de investigación. El colorímetro de Reitman y Frankel, aunque menos exacto, cabía en el presupuesto de cualquier laboratorio hospitalario. La exactitud perdió frente a la accesibilidad durante casi dos décadas, hasta que los métodos cinéticos, ya más asequibles, desplazaron a ambos. Por costumbre asentada durante más de medio siglo de uso clínico ininterrumpido. Los nombres cambian antes en los libros de bioquímica que en la jerga de un laboratorio de análisis.Qué son las transaminasas
De hallazgo bioquímico a marcador de infarto
Dos enzimas, dos historias de isoformas
Preguntas frecuentes
¿Son lo mismo GOT/GPT que AST/ALT?
¿Cuándo se usaron por primera vez como marcador clínico?
¿Tienen isoformas las dos enzimas?
¿Por qué se impuso el método de Reitman y Frankel si ya existía el de Karmen?
¿Por qué se sigue llamando "transaminasas" en la consulta si el nombre oficial es otro?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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