DICCIONARIO MÉDICO
Tracto nervioso
El tracto nervioso es un haz de axones del sistema nervioso central cuyo origen y cuyo destino son comunes a todas sus fibras. Es, por así decirlo, el ladrillo estructural con el que se construye una vía nerviosa, un segmento homogéneo de sustancia blanca con un punto de partida y un punto de llegada bien definidos. El nombre de cada tracto se forma, por convención, uniendo la estructura donde nacen sus axones con aquella donde terminan: el tracto corticoespinal nace en la corteza cerebral y desciende hasta la médula espinal; el tracto espinotalámico hace el camino inverso, de la médula al tálamo. Conocida esta regla, el nombre deja de ser una etiqueta arbitraria y pasa a describir por sí solo el trayecto de la fibra. La Terminologia Anatomica internacional traduce el latín tractus por "haz" en su versión española oficial, aunque tracto sigue siendo, con diferencia, el término que emplean los libros de neuroanatomía y los informes de resonancia magnética. Dentro de la propia sustancia blanca, la nomenclatura distingue tres tipos según el número de orígenes y destinos: un tracto agrupa axones con un origen único y un destino único; un fascículo, en cambio, puede reunir fibras procedentes de varias estructuras y dirigidas a varios destinos; una comisura agrupa axones que cruzan la línea media para comunicar ambos lados del encéfalo o la médula. Un tracto y un nervio comparten función, pero no estructura ni ubicación. El tracto discurre siempre dentro del sistema nervioso central y sus axones están rodeados de neuroglía, no de tejido conjuntivo; el nervio pertenece al sistema nervioso periférico y cada una de sus fibras va envuelta en endoneuro, agrupada en fascículos por el perineuro y recubierta en conjunto por el epineuro. Esa diferencia en el tejido de sostén, más que la función que cumplen, es lo que separa a un tracto de un nervio en sentido estricto. La vía nerviosa es un concepto de otro orden, más funcional que estructural. Una vía puede extenderse desde un receptor periférico hasta la corteza cerebral, cambiando de neurona en varios relevos sinápticos y atravesando, en ese trayecto, más de un tracto: la vía espinotalámica, por ejemplo, no es un único tracto, sino una secuencia de neuronas de primer, segundo y tercer orden que solo en uno de sus tramos discurre por el tracto que le da nombre. El estudio de la sustancia blanca por su recorrido, y no solo por su corte transversal, es más antiguo de lo que parece. Ya en 1671, el anatomista danés Niels Stensen empleó un método de raspado o disección roma para seguir las fibras a través del encéfalo, técnica que Raymond Vieussens repitió con éxito en 1685 y que precede en dos siglos a la resonancia magnética. El criterio moderno de nombrar los tractos por su origen y su destino se consolidó con Paul Flechsig, que en 1876 publicó un estudio pionero basado en la mielogenia, el hecho de que distintos tractos completan su mielinización en momentos diferentes del desarrollo. Siguiendo ese desfase temporal, Flechsig logró trazar y describir el tracto espinocerebeloso posterior que hoy lleva su nombre. Hoy la tractografía por resonancia magnética de tensor de difusión permite visualizar los tractos en una persona viva, sin necesidad de disección alguna. En el número de orígenes y destinos. Un tracto agrupa fibras con un único origen y un único destino; un fascículo puede reunir axones que proceden de varias estructuras o que terminan en varias. No. La vía es el concepto funcional, el recorrido completo de la información a través de varias neuronas; el tracto es uno de los tramos estructurales concretos por los que discurre esa vía. De forma consolidada, con el trabajo de Paul Flechsig en 1876, aunque el estudio de las fibras por su trayecto venía practicándose desde el siglo XVII. Porque pertenecen a compartimentos distintos del sistema nervioso. El nervio es una estructura periférica y necesita una cubierta de tejido conjuntivo, epineuro, perineuro y endoneuro, que lo proteja mecánicamente en su recorrido por músculos y articulaciones. El tracto, en cambio, vive protegido dentro del cráneo o del canal raquídeo, rodeado de otras neuronas y de células gliales que cumplen funciones de sostén y aislamiento, pero que no son tejido conjuntivo propiamente dicho. La diferencia no es solo terminológica: explica, entre otras cosas, por qué un nervio periférico seccionado puede regenerarse con el tiempo y un tracto lesionado, en general, no.Qué es el tracto nervioso
Tracto, vía nerviosa y nervio
Cómo se descubrieron y se nombraron los primeros tractos
Preguntas frecuentes
¿En qué se diferencia un tracto de un fascículo?
¿Es lo mismo un tracto que una vía nerviosa?
¿Cuándo se estableció la convención de nombrar los tractos por origen y destino?
¿Por qué un tracto no tiene epineuro ni perineuro, si un nervio sí?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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