DICCIONARIO MÉDICO
Tolerancia inmune periférica
La tolerancia inmune periférica es el conjunto de mecanismos que impiden que los linfocitos B y T maduros reaccionen contra antígenos propios del organismo una vez que han abandonado los órganos linfoides primarios (médula ósea y timo). Complementa la tolerancia central y constituye la última red de seguridad frente a la autoinmunidad. "Tolerancia" proviene del latín tolerantia ("capacidad de soportar") y en inmunología designa la falta de respuesta activa del sistema inmunitario frente a un antígeno determinado. El adjetivo "periférica" sitúa esa falta de respuesta fuera del timo y de la médula ósea, en los tejidos y órganos linfoides secundarios donde los linfocitos ya maduros se encuentran con los antígenos. Para entender su necesidad conviene recordar que la tolerancia central, la que opera durante la maduración linfocitaria en el timo y la médula ósea, no es perfecta. Un pequeño porcentaje de linfocitos autorreactivos escapa al filtro tímico (linfocitos T) o medular (linfocitos B) y pasa a la circulación. La tolerancia periférica se encarga de neutralizar esos clones potencialmente peligrosos antes de que causen daño. Anergia clonal. Cuando un linfocito T reconoce su antígeno sin recibir la señal coestimuladora que normalmente aportan las células presentadoras de antígeno activadas, entra en un estado de inactividad funcional prolongada. No muere, pero pierde la capacidad de responder ante estímulos posteriores. Es el mecanismo más estudiado en el contexto de los autoantígenos tisulares. Deleción periférica. Algunos linfocitos autorreactivos que se activan de forma repetida acaban recibiendo señales proapoptóticas, entre ellas la vía Fas/FasL, que los conducen a la muerte celular programada. Es un mecanismo más radical que la anergia: el clon desaparece. Supresión por linfocitos T reguladores. Las células T reguladoras (Treg, identificadas habitualmente por la expresión de CD4, CD25 y el factor de transcripción FOXP3) inhiben activamente la proliferación y las funciones efectoras de otros linfocitos T. Lo hacen mediante contacto célula-célula y mediante la secreción de citoquinas inmunosupresoras como la IL-10 y el TGF-β. Las Treg son el componente más activo de la tolerancia periférica, y su déficit se asocia a síndromes autoinmunes graves. El papel de estas células fue objeto del Premio Nobel de Fisiología o Medicina de 2025, concedido a Mary E. Brunkow, Fred Ramsdell y Shimon Sakaguchi por sus descubrimientos sobre la tolerancia inmunitaria periférica y la identificación del gen FOXP3. Si estos controles se rompen, los linfocitos autorreactivos que escaparon al filtro central quedan libres para atacar tejidos propios. El resultado son las enfermedades autoinmunes: desde afecciones específicas de órgano, como la tiroiditis de Hashimoto o la diabetes tipo 1, hasta procesos sistémicos como el lupus eritematoso sistémico. Detrás de este fallo suele haber una combinación de factores. Algunos son genéticos, como polimorfismos en los genes del HLA, en CTLA-4 o en FOXP3. A ellos se suman desencadenantes ambientales, entre ellos infecciones y el mimetismo molecular entre un antígeno externo y uno propio, capaces de precipitar la autoinmunidad en una persona ya predispuesta. La central actúa durante la maduración de los linfocitos en la médula ósea (B) o en el timo (T): elimina o inactiva los clones que reconocen antígenos propios con demasiada afinidad. La periférica opera después, en los tejidos, sobre linfocitos que ya han salido maduros pero que conservan cierta reactividad frente a lo propio. Es una de las líneas de investigación más activas en inmunología. La expansión de linfocitos Treg, la administración de péptidos tolerogénicos y la terapia con células dendríticas tolerogénicas buscan restaurar la tolerancia en pacientes con enfermedades autoinmunes o prevenir el rechazo de trasplantes sin recurrir a inmunosupresión generalizada. Indirectamente. La hipersensibilidad es una respuesta inmunitaria excesiva frente a antígenos externos o propios. Cuando la tolerancia periférica falla frente a autoantígenos, la reacción autoinmune resultante puede expresarse clínicamente como ciertos tipos de hipersensibilidad, en especial los tipos II y III.Qué es la tolerancia inmune periférica
Mecanismos principales
Cuando la tolerancia periférica falla
Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia hay entre tolerancia central y periférica?
¿Se puede manipular la tolerancia periférica con fines terapéuticos?
¿Tiene relación con la hipersensibilidad?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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