DICCIONARIO MÉDICO

Tipificación de los grupos sanguíneos

¿Qué es la tipificación de los grupos sanguíneos?

La tipificación de los grupos sanguíneos es un procedimiento médico que permite determinar la clasificación de la sangre de un individuo según la presencia o ausencia de ciertos antígenos en la superficie de los glóbulos rojos, también conocidos como eritrocitos. Los antígenos son moléculas que pueden desencadenar una respuesta inmunitaria si son reconocidas como extrañas por el sistema inmunológico. La tipificación sanguínea es esencial para garantizar la compatibilidad en transfusiones sanguíneas y trasplantes de órganos, evitando así reacciones adversas y complicaciones médicas.

Existen múltiples sistemas de clasificación de grupos sanguíneos, pero los más relevantes en la práctica clínica son el sistema ABO y el sistema Rh. El sistema ABO clasifica la sangre en cuatro grupos principales: A, B, AB y O, según la presencia o ausencia de antígenos A y B en la superficie de los eritrocitos. El sistema Rh, por otro lado, se basa en la presencia o ausencia del antígeno RhD, dando lugar a los grupos sanguíneos Rh positivo y Rh negativo.

En el sistema ABO, los individuos del grupo A poseen eritrocitos con antígeno A y generan anticuerpos anti-B en su plasma sanguíneo. Los del grupo B tienen eritrocitos con antígeno B y producen anticuerpos anti-A. El grupo AB presenta ambos antígenos A y B en los eritrocitos y no fabrica anticuerpos anti-A ni anti-B. Finalmente, el grupo O carece de antígenos A y B, pero produce ambos anticuerpos anti-A y anti-B. La combinación de estos grupos sanguíneos ABO con el sistema Rh da lugar a ocho categorías principales de grupos sanguíneos: A+, A-, B+, B-, AB+, AB-, O+ y O-.

La tipificación sanguínea es crucial para garantizar la compatibilidad en transfusiones y trasplantes, ya que la administración de sangre incompatible puede desencadenar reacciones hemolíticas graves y poner en riesgo la vida del paciente. Si los anticuerpos del receptor reaccionan con los antígenos del donante, pueden destruir las células sanguíneas transfundidas y liberar sustancias tóxicas en el torrente sanguíneo, provocando síntomas como fiebre, escalofríos, dolor lumbar, insuficiencia renal y coagulación intravascular diseminada.

La tipificación de los grupos sanguíneos se lleva a cabo mediante técnicas de laboratorio que detectan la presencia o ausencia de antígenos en la superficie de los eritrocitos y de anticuerpos en el plasma. Los métodos más comunes incluyen las pruebas de aglutinación en tubo o en columna de gel, que consisten en mezclar la sangre del paciente con reactivos que contienen anticuerpos específicos y observar si se produce aglutinación, lo que indica la presencia de un antígeno específico. También se pueden emplear técnicas moleculares, como la reacción en cadena de la polimerasa (PCR), para detectar directamente los genes que codifican los grupos sanguíneos.

© Clínica Universidad de Navarra 2023

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