DICCIONARIO MÉDICO

Test apomorfina

El test de apomorfina es una prueba de reto farmacológico que administra apomorfina, un agonista dopaminérgico, para comprobar si los síntomas de un paciente con parkinsonismo mejoran de forma aguda y anticipar así su respuesta a la levodopa.

Qué es el test de apomorfina

La apomorfina es un derivado semisintético de la morfina que, pese al nombre, carece de efecto analgésico y actúa como agonista dopaminérgico sobre los receptores D1 y D2. Ese mecanismo, común al de la levodopa, es lo que convierte a la sustancia en una herramienta de exploración: si al administrarla mejora de forma clara la rigidez, la lentitud de movimientos o el temblor de un paciente, ese dato apoya la idea de que su sistema dopaminérgico responde al estímulo, sin necesidad de esperar semanas de tratamiento oral.

Su historia clínica es más antigua de lo que su uso diagnóstico actual sugiere. En 1951, Schwab describió por primera vez una mejoría breve de los síntomas parkinsonianos tras administrarla. Casi dos décadas más tarde, en 1970, Cotzias documentó en el New England Journal of Medicine el parecido entre los efectos neurológicos de la apomorfina y los de la levodopa, entonces recién incorporada a la práctica clínica. El obstáculo para su uso rutinario fueron las náuseas intensas que provoca por su acción sobre el área postrema; solo con la introducción de la domperidona como antiemético asociado, en 1979, se hizo manejable en consulta.

Para qué se utiliza

El test se emplea, sobre todo, en dos situaciones. Como apoyo diagnóstico, cuando el cuadro clínico plantea dudas entre una enfermedad de Parkinson idiopática y otras formas de parkinsonismo que responden peor a la dopamina. Y como prueba de sensibilidad, en pacientes que ya toman levodopa pero cuya respuesta resulta dudosa, para decidir si tiene sentido intensificar el tratamiento dopaminérgico o buscar otra causa. Las guías de la Sociedad Internacional de Parkinson y Trastornos del Movimiento consideran la respuesta clara a un agonista dopaminérgico un criterio de apoyo al diagnóstico, no una prueba definitiva por sí sola.

La administración es subcutánea, en dosis crecientes y bajo supervisión de un neurólogo con experiencia en trastornos del movimiento, dado el riesgo de hipotensión y de reacciones cutáneas locales. La evaluación se realiza en un entorno controlado. Un resultado positivo no cierra el diagnóstico por sí mismo, y uno negativo tampoco lo descarta de forma automática: ambos se interpretan junto con la historia clínica y el resto de pruebas complementarias.

Diferenciación con otras pruebas dopaminérgicas

Existe un test equivalente con levodopa oral, más sencillo de administrar pero de respuesta más lenta y menos previsible en su cronología, lo que dificulta atribuir con precisión la mejoría al fármaco. La combinación de ambos, agudo con apomorfina y crónico con levodopa, mejora la fiabilidad del conjunto frente a usar uno solo. Ninguno de los dos equivale a las pruebas de neuroimagen dopaminérgica, que exploran la integridad de las neuronas presinápticas en lugar de la respuesta funcional del receptor.

Preguntas frecuentes

¿Duele la prueba?

La inyección subcutánea produce una molestia leve, comparable a la de cualquier inyección. Lo más frecuente no es el dolor, sino las náuseas transitorias, motivo por el que suele premedicarse con domperidona.

¿Es lo mismo que el tratamiento con apomorfina en infusión continua?

No. Aquí la apomorfina se usa una única vez, con fines exploratorios; la infusión continua es una modalidad terapéutica distinta, reservada para fases avanzadas de la enfermedad.

¿Qué fiabilidad tiene el resultado?

Los estudios publicados le atribuyen una capacidad predictiva en torno al 80 % tanto para el diagnóstico de la enfermedad de Parkinson como para anticipar la respuesta general a fármacos dopaminérgicos, una cifra alta pero no absoluta.

¿Por qué se eligió precisamente la apomorfina y no otro agonista?

Porque su efecto se instaura y desaparece en minutos al inyectarse, lo que permite observar la respuesta motora casi en tiempo real, algo que los agonistas dopaminérgicos orales de acción prolongada no ofrecen.

Referencias

  1. Cotzias, G. C., et al. Similarities between neurologic effects of L-dopa and of apomorphine. New England Journal of Medicine, 1970.
  2. Corsini, G. U., et al. Therapeutic efficacy of apomorphine combined with an extracerebral inhibitor of dopamine receptors in Parkinson's disease. The Lancet, 1979.
  3. National Center for Biotechnology Information (NCBI Bookshelf). Apomorphine injections and infusion in patients with Parkinson's disease.
  4. Hospital de Clínicas, Neurología. En qué consisten el test o prueba de levodopa y apomorfina.

Entradas relacionadas

  • Apomorfina. El fármaco agonista dopaminérgico que se emplea en esta prueba.
  • Enfermedad de Parkinson. Trastorno neurodegenerativo cuyo diagnóstico puede apoyarse en este test.
  • Parkinsonismo. Conjunto de síndromes con síntomas similares a los de la enfermedad de Parkinson, de los que este test ayuda a distinguirla.
  • Levodopa. Fármaco dopaminérgico de referencia cuya respuesta futura trata de anticipar este test.

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