DICCIONARIO MÉDICO
Tangencialidad
La tangencialidad es una alteración formal del pensamiento en la que el discurso se aparta del tema planteado hacia contenidos oblicuos o solo remotamente relacionados, sin regresar nunca al punto de partida. Se explora en la entrevista clínica observando el hilo de las respuestas del paciente, y figura entre los dieciocho ítems de la escala más utilizada para evaluar el lenguaje en los trastornos psicóticos. El término procede del latín tangens, tangentis, participio presente del verbo tangere, «tocar», emparentado con la raíz indoeuropea *tag- («tocar, manejar»). En geometría, tangente designa la línea que roza una curva en un único punto sin llegar a cruzarla; así lo empleó por primera vez el matemático danés Thomas Fincke en 1583, en su tratado Geometria Rotundi. El sentido figurado, "conectado solo de pasada con un asunto", se documenta en inglés desde 1825. La coincidencia no es casual: en la clínica, el discurso tangencial roza el tema igual que la recta roza la curva, sin llegar nunca a internarse en ella. Desde el punto de vista nosológico, la tangencialidad pertenece al grupo de los trastornos formales del pensamiento, es decir, alteraciones de la estructura y la direccionalidad del discurso, no de su contenido. Se diferencia así de fenómenos como las ideas delirantes, que afectan a lo que se piensa y no a cómo se organiza el pensamiento para comunicarlo. Eugen Bleuler, en 1911, situó la desorganización del pensamiento en el centro mismo de su concepto de esquizofrenia, y la describió con el término alemán Beziehungslosigkeit (algo así como «pérdida de la conexión asociativa»). Emil Kraepelin, unos años después, documentó patrones equivalentes en el habla de sus pacientes con demencia precoz. Ninguno de los dos disponía todavía de un instrumento para medir el fenómeno con precisión. Esa herramienta llegó en 1979, cuando la psiquiatra Nancy Andreasen, de la Universidad de Iowa, publicó la escala de Pensamiento, Lenguaje y Comunicación (TLC, por sus siglas en inglés). En ella clasificó dieciocho patrones distintos del habla desorganizada, incluida la tangencialidad, cada uno con una definición operativa y ejemplos clínicos. La escala se aplica tras una entrevista semiestructurada de entre cuarenta y cinco minutos, en la que se pide a la persona que hable libremente durante varios minutos antes de pasar a preguntas más dirigidas. Sobre el mecanismo subyacente hay menos consenso. Algunos autores lo relacionan con un fallo en los procesos que normalmente inhiben las asociaciones semánticas periféricas de una idea, dejando que el discurso siga cualquiera de esas ramas colaterales en vez de mantenerse en la principal. La tangencialidad se observa con mayor frecuencia en la esquizofrenia, pero no es exclusiva de ella: aparece también en estados de ansiedad intensa, en algunos cuadros de demencia, en el delirium y, ocasionalmente, tras daño del hemisferio cerebral derecho. La distinción más relevante es con la circunstancialidad: ambas suponen un discurso que se aleja del núcleo de la pregunta, pero la circunstancialidad acumula detalles y digresiones para acabar regresando al punto de partida, mientras que en la tangencialidad ese regreso no llega a producirse. El interlocutor, en el primer caso, termina obteniendo una respuesta; en el segundo, no. También conviene distinguirla de la perseveración, en la que el paciente repite la misma palabra, frase o idea de forma inapropiada en lugar de desviarse hacia contenidos nuevos, y de la alogia, que consiste en la pobreza del habla espontánea y no en su desviación temática. La ecolalia es otra cosa distinta: repetición de palabras o frases ajenas, un fenómeno de imitación verbal sin relación directa con el seguimiento del hilo conversacional. Del verbo latino tangere, «tocar». La misma raíz dio origen al adjetivo geométrico tangente y, mucho después, al sustantivo que designa este patrón de habla. La expresión coloquial "irse por la tangente" describe a alguien que recurre a evasivas para salir de un aprieto en una conversación, según recoge el diccionario de la Real Academia Española. La tangencialidad clínica comparte la imagen, pero no la intención: el paciente no elige desviarse para evitar una pregunta incómoda, sino que su discurso se aparta del tema de manera involuntaria. No. Es uno de los signos que pueden observarse en el habla de personas con esquizofrenia, entre otros trastornos, pero por sí sola no constituye un diagnóstico ni aparece en todos los casos de esta enfermedad. Fundamentalmente escuchando. Durante la entrevista clínica se deja hablar a la persona con la menor interrupción posible y se observa si sus respuestas se van apartando del tema planteado sin retomar el hilo. No existe una prueba de laboratorio ni una imagen que la detecte: la valoración depende por completo del juicio clínico sobre el discurso espontáneo, apoyado en ocasiones por escalas estructuradas como la TLC.Qué es la tangencialidad
Mecanismo y contexto en la psicopatología del lenguaje
Diferenciación con otros trastornos formales del pensamiento
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene exactamente la palabra "tangencialidad"?
¿Es lo mismo que "irse por la tangente"?
¿Tangencialidad es sinónimo de esquizofrenia?
¿Cómo se detecta en una consulta?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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