DICCIONARIO MÉDICO

Síndrome de reperfusión

El síndrome de reperfusión es el conjunto de complicaciones locales y generales que puede desencadenar el restablecimiento brusco del flujo sanguíneo en un tejido que ha pasado un tiempo prolongado sin riego. No debe confundirse con la lesión por reperfusión en sentido estricto, el fenómeno celular que dispara todo el proceso y que se aborda con más detalle en la entrada de este diccionario dedicada a la reperfusión.

Qué es el síndrome de reperfusión

"Reperfusión" se construye sobre el latín perfundere (verter a través, bañar) y el prefijo re- (de nuevo), y describe con exactitud lo que ocurre: la sangre vuelve a bañar un territorio que había dejado de recibirla. El término no tiene epónimo ni fecha de acuñación precisa. Es descriptivo, como buena parte del vocabulario médico más reciente, y se popularizó a partir de los años sesenta y setenta del siglo pasado, cuando la cirugía vascular y la cardiología empezaron a revascularizar de forma sistemática territorios isquémicos y a documentar que la reperfusión, lejos de ser un simple regreso a la normalidad, tenía una fisiopatología propia y potencialmente dañina.

De la célula al paciente

Conviene distinguir dos planos. A escala celular, la reperfusión desencadena una oleada de radicales libres de oxígeno, sobrecarga de calcio intracelular y activación de neutrófilos que dañan el endotelio: es la lesión por reperfusión propiamente dicha. El síndrome de reperfusión es la traducción clínica de ese mismo proceso cuando el territorio afectado es extenso, como una extremidad completa tras una isquemia arterial aguda revascularizada, un músculo comprimido tras liberar un torniquete o un peso, o un órgano trasplantado al restablecer su circulación, y sus efectos dejan de quedarse en el tejido para repercutir en todo el organismo.

Componentes del cuadro

Localmente, el daño endotelial aumenta la permeabilidad vascular y provoca edema dentro de los compartimentos musculares, lo que puede comprometer de nuevo la circulación que se acababa de restablecer: es el llamado fenómeno de no reflujo, descrito por primera vez por Guido Majno en 1967 a propósito de la isquemia cerebral. A escala sistémica, la salida masiva de contenido intracelular desde las fibras musculares dañadas, sobre todo potasio y mioglobina, define el patrón analítico con el que suele identificarse el síndrome: hiperpotasemia, acidosis metabólica y mioglobinuria, esta última capaz de precipitar dentro de los túbulos renales y desencadenar un fracaso renal agudo secundario.

Diferenciación con el síndrome de aplastamiento

El síndrome de reperfusión comparte buena parte de su fisiopatología con el síndrome de aplastamiento, hasta el punto de que ambos términos se usan a veces como sinónimos. No lo son del todo. El de aplastamiento pone el acento en la causa mecánica, la compresión prolongada de un tejido, típicamente en accidentes o atrapamientos, mientras que el de reperfusión describe el mecanismo posterior, común a cualquier origen de la isquemia previa, sea mecánico, embólico, trombótico o quirúrgico. Todo aplastamiento prolongado termina, al liberarse, en un síndrome de reperfusión, aunque el camino inverso no es cierto.

Preguntas frecuentes

¿Es lo mismo que la lesión por reperfusión?

No exactamente. La lesión por reperfusión es el fenómeno celular de fondo; el síndrome de reperfusión es su expresión clínica cuando afecta a un territorio extenso y genera repercusión sistémica, no solo local.

¿Quién describió el fenómeno de no reflujo?

Guido Majno y su equipo, en 1967, al observar que restablecer el flujo arterial tras una isquemia cerebral prolongada en animales de experimentación no bastaba para recuperar la circulación capilar del tejido.

¿Por qué puede ser peligroso restablecer el flujo si la isquemia ya estaba causando daño?

Porque el oxígeno que llega de nuevo no repara sin más el tejido dañado, sino que alimenta reacciones químicas que generan radicales libres muy reactivos. Durante la isquemia, la célula acumula sustratos y metabolitos que, en ausencia de oxígeno, quedan relativamente inertes; en cuanto la sangre vuelve a circular, esos sustratos reaccionan con el oxígeno entrante y generan una oleada de estrés oxidativo que el tejido, ya debilitado, no siempre tolera. Paradójicamente, cuanto más tiempo ha durado la isquemia, mayor es el riesgo asociado a la propia reperfusión. Por eso el tiempo transcurrido hasta restablecer el flujo se considera, en la práctica clínica, uno de los factores que más condicionan el pronóstico.

¿Afecta solo a las extremidades?

No. El mismo mecanismo se describe tras la reperfusión del corazón en un infarto tratado a tiempo, del cerebro tras la extracción de un trombo, o de un órgano sólido en el momento del trasplante.

Referencias

  1. Isquemia arterial aguda de las extremidades: ¿cómo abordarla? Revista Colombiana de Cirugía
  2. Síndrome de reperfusión por síndrome de Crush y torniquete. Revista Mexicana de Anestesiología
  3. Síndrome de reperfusión. Fisiopatología, prevención y manejo
  4. The "no reflow" phenomenon following acute myocardial infarction. Journal of Cardiology

Entradas relacionadas

  • Reperfusión. Concepto general del restablecimiento del flujo sanguíneo tras una isquemia.
  • Síndrome compartimental. Complicación local que puede acompañar a este cuadro.
  • Rabdomiólisis. Destrucción muscular que explica buena parte de las alteraciones sistémicas del síndrome.
  • Isquemia. Falta de riego previa cuya reversión brusca origina este síndrome.

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