DICCIONARIO MÉDICO
Síndrome de Möbius
El síndrome de Möbius es un trastorno congénito raro caracterizado por parálisis facial, casi siempre bilateral, junto con incapacidad para desviar los ojos hacia los lados por afectación del nervio motor ocular externo. Ambos rasgos están presentes desde el nacimiento y no progresan con el tiempo. Con frecuencia se acompaña de otras anomalías craneofaciales y de las extremidades. El síndrome de Möbius es un trastorno congénito, no progresivo, del desarrollo de los pares craneales sexto y séptimo. Afecta al nervio abducens, que mueve el ojo hacia fuera, y al nervio facial, responsable de la musculatura de la expresión. El resultado es un recién nacido con el rostro inexpresivo, incapaz de sonreír, fruncir el ceño o cerrar completamente los párpados, y con los ojos fijos en la línea media, sin poder mirar hacia los lados. Debe su nombre al neurólogo alemán Paul Julius Möbius, aunque no fue el primero en observarlo. El oftalmólogo Albrecht von Graefe ya había descrito un caso de diplejía facial congénita en 1880. Fue Möbius quien, en 1888 y de nuevo en 1892, reunió una serie de casos y estableció el cuadro como entidad clínica propia, motivo por el que el epónimo terminó recayendo en él. Von Graefe y el propio Möbius solo admitían como tal el cuadro con diplejía facial y parálisis bilateral del sexto par. En 1939, Henderson amplió la definición para incluir también los casos de parálisis facial unilateral, y desde entonces el término se aplica a un espectro de presentaciones más variado que la descripción original, lo que explica que distintos autores sigan sin ponerse de acuerdo sobre dónde termina el síndrome de Möbius y dónde empiezan otros cuadros vecinos. El sustrato es la agenesia, la hipoplasia o la degeneración de los núcleos del sexto y del séptimo par en la protuberancia dorsal, durante una etapa muy concreta del desarrollo embrionario en la que las neuronas motoras de esos núcleos deben migrar desde su punto de origen hasta su posición definitiva. Cuando esa migración falla, el nervio correspondiente nunca llega a formarse con normalidad, y el defecto no es solo de un nervio aislado, sino de todo un segmento del romboencéfalo en desarrollo. No hay una causa única identificada. La hipótesis más aceptada es vascular: una interrupción transitoria del riego sanguíneo en esa zona del tronco encefálico durante la quinta o sexta semana de gestación, ya sea por hipoxia, por un episodio isquémico o por la acción de sustancias con efecto vasoconstrictor. Esta misma hipótesis vascular es la que en 1986 llevó a Bavinck y Weaver a proponer que el síndrome de Möbius, el síndrome de Poland y el síndrome de Klippel-Feil son, en algunos casos, manifestaciones distintas de un mismo mecanismo de disrupción vascular durante el desarrollo temprano, y no tres entidades sin relación entre sí. Entre los factores asociados a un mayor riesgo destaca la exposición a determinados fármacos con acción vasoconstrictora durante el primer trimestre del embarazo, entre ellos el misoprostol. En una minoría de casos, en torno al 6% según Orphanet, se han identificado mutaciones genéticas de novo en los genes PLXND1 y REV3L, ambos implicados en el desarrollo del romboencéfalo. La inmensa mayoría de los casos, sin embargo, son esporádicos y sin un origen genético demostrado. El síndrome de Möbius se agrupa junto con otros trastornos del desarrollo de los núcleos de los pares craneales bajo la denominación de trastornos congénitos de disinervación craneal, una familia que también incluye el síndrome de Duane, la fibrosis congénita de los músculos extraoculares y la parálisis congénita horizontal de la mirada con escoliosis progresiva. Todos comparten el mismo principio: no es el nervio el que degenera después de formarse con normalidad, sino que nunca llega a desarrollarse como debería. La confusión más relevante, y la que con más frecuencia lleva a etiquetar mal un caso, es con la parálisis facial congénita hereditaria, un trastorno genético ligado a mutaciones en el gen HOXB1 que afecta de forma aislada al nervio facial. La clave para distinguirlos está en el movimiento ocular: en la parálisis facial congénita hereditaria la motilidad horizontal del ojo está conservada, mientras que en el síndrome de Möbius el sexto par está afectado casi siempre. Confundir ambos cuadros no es infrecuente en la bibliografía, precisamente porque comparten la parálisis facial congénita como rasgo visible más llamativo. Con la parálisis de Bell apenas hay posibilidad real de confusión clínica, pero conviene señalar la diferencia de fondo: la parálisis de Bell es adquirida, de instauración brusca en cualquier momento de la vida y casi siempre unilateral, mientras que el síndrome de Möbius está presente desde el nacimiento y con frecuencia es bilateral. Es un trastorno raro. Las estimaciones más citadas sitúan su frecuencia entre 1 de cada 50.000 y 1 de cada 500.000 recién nacidos, sin diferencias claras entre sexos ni entre poblaciones. La amplitud de ese rango refleja, sobre todo, la falta de criterios diagnósticos uniformes entre los distintos estudios epidemiológicos, más que una variabilidad real tan extrema. No, en la gran mayoría de los casos. La inteligencia suele ser normal, aunque la falta de expresión facial se interpreta a veces, de forma errónea, como desinterés o frialdad emocional. Casi nunca. La inmensa mayoría de los casos son esporádicos, sin antecedentes familiares. Solo una pequeña proporción, con transmisión autosómica dominante, se ha descrito en familias concretas. Porque el mecanismo de fondo, cuando es vascular, no siempre se limita al tronco encefálico. La misma disrupción del riego sanguíneo que explica el síndrome de Möbius puede afectar, en el mismo episodio, al desarrollo de una extremidad, lo que da lugar a combinaciones como el llamado síndrome de Poland-Möbius. Un neurólogo alemán (1853-1907), nieto del matemático August Ferdinand Möbius, el mismo que da nombre a la banda de Möbius en topología. Publicó su descripción del síndrome que lleva su apellido en 1888.Qué es el síndrome de Möbius
De una definición estricta a un espectro más amplio
Mecanismo: un fallo en el desarrollo del tronco del encéfalo
Un trastorno dentro de los llamados síndromes de disinervación craneal congénita
Diferenciación con otros cuadros de parálisis facial
Epidemiología
Preguntas frecuentes
¿Afecta a la inteligencia?
¿Es hereditario?
¿Por qué a veces se afectan también los brazos o las piernas?
¿Quién fue Paul Julius Möbius?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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