DICCIONARIO MÉDICO
Seudogravidez
La seudogravidez, o pseudociesis, es la aparición de signos y síntomas propios del embarazo (falta de menstruación, aumento del abdomen, sensación de movimientos fetales) en una persona que no está gestando, sin que exista un cuadro delirante ni un engaño deliberado de por medio. El término une "seudo", del griego pseudḗs, "falso", con "gravidez", voz que el Diccionario médico recoge en su propia entrada como sinónimo culto de embarazo, procedente del latín gravidus. La combinación describe con precisión lo que ocurre: no hay feto, pero el cuerpo actúa como si lo hubiera. No se trata de un simple retraso menstrual mal interpretado. El organismo desarrolla manifestaciones objetivas: crecimiento del abdomen, congestión mamaria, e incluso contracciones al término del periodo en que se esperaría el parto. Estas señales pueden ser tan convincentes que en el pasado llegaron a engañar a médicos experimentados antes de que se generalizara la ecografía. La pseudociesis se entiende hoy como un trastorno de la esfera psicosomática: un deseo intenso de maternidad, o su reverso, un miedo intenso al embarazo, actúa sobre el eje hipotálamo hipófisis ovario y altera la secreción de prolactina y de otras hormonas implicadas en la gestación. Ese desajuste hormonal es lo que sostiene los signos físicos, y no una simple sugestión sin correlato biológico. Los antecedentes que con más frecuencia acompañan al cuadro incluyen dificultades para concebir, pérdidas gestacionales previas o una fuerte presión familiar o social en torno a la maternidad. Ninguno de ellos explica por sí solo el fenómeno, que sigue considerándose infrecuente y de mecanismo solo parcialmente comprendido. Conviene distinguir la seudogravidez del delirio de embarazo, con el que se confunde a menudo. En el delirio, la persona sostiene la creencia fija de estar embarazada sin que existan signos físicos objetivables que la respalden, y el cuadro se clasifica dentro del espectro de los trastornos psicóticos. En la seudogravidez sí hay manifestaciones corporales reales, mensurables, y la clasificación diagnóstica la sitúa entre los trastornos de síntomas somáticos, un territorio distinto. Tampoco debe confundirse con el embarazo fingido, en el que la persona simula deliberadamente los signos con algún propósito consciente. En la seudogravidez no hay simulación: quien la padece está genuinamente convencida. El episodio más documentado de la historia occidental es el de la reina María I de Inglaterra, que en 1555 se retiró a confinamiento convencida de que daría a luz al heredero que aseguraría la alianza con España. Se prepararon la cuna, las nodrizas y hasta las cartas que anunciarían el nacimiento. El parto nunca llegó. El caso, ampliamente documentado por cronistas de la época, sigue citándose como referencia porque reúne con claridad los rasgos que hoy definen el cuadro: signos físicos convincentes y una presión extrema, en este caso dinástica, en torno a la maternidad. No. Las series publicadas la sitúan entre uno y seis casos por cada veintidós mil nacimientos, una cifra que además parece haber descendido con el tiempo a medida que cambió el papel social asignado a la maternidad. La seudogravidez propiamente dicha se ha descrito muy pocas veces en hombres. Lo que sí es relativamente conocido es el síndrome de Couvade, en el que la pareja de una mujer embarazada desarrolla náuseas, cambios de apetito o aumento de peso por un mecanismo de identificación empática. La diferencia con la seudogravidez es de fondo: el hombre con Couvade sabe en todo momento que no está embarazado, mientras que en la seudogravidez la convicción es genuina. Sí. Hipócrates describió casos compatibles con este cuadro varios siglos antes de nuestra era, lo que convierte a la pseudociesis en una de las entidades psicosomáticas documentadas desde más antiguo en la literatura médica. El fenómeno se documenta con frecuencia en perras no gestantes tras el celo, donde recibe el nombre de pseudopreñez, aunque el mecanismo hormonal en ese caso no es superponible punto por punto al de la especie humana.Qué es la seudogravidez
Contexto psicológico y neuroendocrino
Diferenciación con el delirio de embarazo
Antecedentes históricos
Preguntas frecuentes
¿Es un trastorno frecuente?
¿Puede darse en varones?
¿Se conocía ya en la Antigüedad?
¿Afecta también a los animales?
Referencias
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